Mostrando las entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de julio de 2020

ARIGlobal: Desafíos del pensamiento de las relaciones económicas internacionales de Venezuela para el siglo XXI


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global
Alfredo Ordóñez López

El desafío del pensamiento económico venezolano a inicios de siglo XX se vio nutrido por el positivismo. La alineación de lo que sería un Nuevo Orden Económico Internacional finalizada la II Guerra Mundial, trajo consigo la conformación de un nuevo enfoque estructuralista[1] promovido en la región latinoamericana de la mano de intelectuales de la Cepal, liderados por Raúl Prebish.   
La particularidad de la economía venezolana por su condición petrolera, obligó a los intelectuales venezolanos a preocuparse por una variable mucho más compleja que la asimetría del comercio internacional, y es que los grandes ingresos por concepto de renta petrolera traerían consigo una serie de problemas macroeconómicos que incidieran profundamente en el desarrollo económico del país, como lo son la distribución de la riqueza y los niveles de precio nominal que afectaban el consumo interno.    
Ese paradigma de desarrollo restringido, se ha podido visualizar en los aportes de Alberto Adriani en la Venezuela agroexportadora; José Mayobre sobre el ahorro; Arturo Uslar Pietri en sembrar el petróleo; Héctor Malavé Mata y el antidesarrollo; Maza Zavala con su idea del “no desarrollo”; Armando Córdova y las relaciones de dependencia; y Asdrúbal Baptista con la acumulación capitalista-rentística.
De allí que el pensamiento económico nacional consideró el ideal de un crecimiento sin desarrollo para la Venezuela petrolera. El siglo XX para el país reposo en una institucionalidad que actuaba en base a un proceso de producción local relativamente reducido para un mercado interno, y expuesto a la alta variabilidad de precios relativos, lo que condicionaba la posibilidad de acceder a una producción externa más competitiva por razones de economía de escala y de aprovechamiento tecnológico.
El problema principal para las instituciones económicas de Venezuela del siglo XX era la distribución de la renta y el control del comportamiento de los sectores industriales que tienen un vínculo causal en el sistema macroeconómico. La institucionalidad venezolana ha nacido en la concepción del mantenimiento del orden de los procesos económicos y del orden social en procura del interés colectivo, con la posibilidad de ser modificadas, intervenidas o favorecidas.
La economía venezolana, durante los dos últimos tercios del siglo XX, siguió un régimen económico-político muy cercano al “Capitalismo de Estado”. A partir de la inserción en la corriente capitalista industrial internacional con la actividad de explotación y exportación de petróleo, así como el establecimiento de un marco regulatorio establecido en la Constitución de 1961, al establecer bajo el control del Estado las empresas capital-intensivas, alinean que el motor de la dinámica económica y del desarrollo queda sometida a la “Gerencia Pública” orientada por el ideal de la siembra del petróleo[2].
Sin embargo, esta filosofía dependentista, rentista e importador de tecnología, ha perdido su vigencia y por ende la incapacidad de las instituciones del Estado para atender la realidad económica de inicios del Siglo XXI. El mantenimiento de enfoques económicos de mediados de siglo XX ha generado en la economía petrolea una agudización del sistema productivo nacional en virtud del deterioro en la estructura institucional gubernamental, el aumento de la pobreza, el desempleo y subempleo, incapacidad de control de los niveles de inflación, un déficit fiscal creciente, desplome de la inversión privada, y un resurgimiento del militarismo como efecto de control y poder.  
Por ejemplo, la última década del siglo XX para Venezuela se caracterizó por una reforma general tanto en la planificación política como en el desarrollo de su política exterior. Dado los precios bajos del precio del petróleo en el mercado internacional, PDVSA inició una estrategia  de aumentar su producción de crudo a una capacidad de 4 millones de barriles diarios, y por el otro, internacionalizar la industria con el objeto los sistemas de producción, distribución y comercialización, así como la búsqueda de asociaciones estratégicas para producir en la faja petrolífera del Orinoco, explotar gas natural costa afuera y sociedades para el desarrollo de la Orimulsión. Sin embargo, los planes de internacionalización de la industria y el proyecto de Orimulsión no llegaron a mantenerse para inicios del siglo XXI.
Luego de que Venezuela tuviera una alianza estratégica de cooperación con los Estados Unidos de América (EE.UU), Colombia, México, Centro América y el Caribe durante casi todo el siglo XX, y un reconocimiento internacional de su apego al ideal democrático con la implementación de la Doctrina Betancourt en 1958 y el rol del país en la región dentro de la Comunidad Andina de Naciones y el Grupo de los 3 (México, Colombia, Venezuela), en las elecciones presidenciales del año 1999, es electo presidente de la República de Venezuela el T/C Hugo Chávez quien buscaría nuevas alianzas con miras al hemisferio oriental y países con sistemas de gobiernos concebidos ideológicamente como antiimperialistas, conformó un régimen sustentado en la administración bolivariana retomando el pensamiento y enfoques teóricos sobre el imperialismo y asimetría de mediado de siglo XX.  
La Venezuela del siglo XXI enfrenta un nuevo orden económico global en virtud de los grandes avances científicos y tecnológicos que evolucionó en una nueva Sociedad de la Información. Venezuela recibe el siglo XXI atrapado en una economía rentista petrolera sin capacidad de diversificar su sistema de producción, afectando severamente su articulación externa en un escenario internacional menos dependiente de la energía fósil.
Por lo tanto, el principal desafío que tiene el país es generar un cambio paradigmático del pensamiento económico de mediados de siglo XX que se mantiene en sus instituciones. De ahí el papel fundamental de la academia, el sector empresarial y las instituciones del Estado en trabajar conforme a una gestión del conocimiento que permita la generación de Investigación y Desarrollo (I&D) que incida en la productividad de la población, lo que generará una causación circular positiva hacia la industrialización y mejoras en la competitividad en el sistema internacional.
 Más que generar una nueva consigna, se trata de promover una nueva visión de la gestión del conocimiento como variable fundamental para el desarrollo de la economía venezolana, apoyado en la eficiencia tecno-económica para alcanzar un mejor índice de potencial tecnológico nacional[3]. No se trata de abandonar la industria petrolera, ni mucho menos sustituirla como industria para la economía venezolana, se debe complementar estrategias asociadas a renovar lo que en algún momento logró darse de forma natural en la historia económica venezolana, y es la generación de conocimiento y transferencia tecnológica como estrategia para lograr un mejor nivel de competitividad.
Profesor de la UCV
Postgrado en Economía Internacional y de ARIG

Notas:   
1.   Ante del enfoque estructuralista en lo económico, el positivismo en Venezuela se asume como una corriente del pensamiento desde 1860, tuvo como principales representantes a Pedro Manual Arcaya, César Zumeta, Laureano Vallenilla Lanz y José Gil Fortoul. En los escritos vinculados con la historia y la sociología prevalecen aspectos que serán distintivos de la corriente del pensamiento tales como las preocupaciones por: la raza, el medio ambiente, el progreso, la presencia de un caudillo, como centro del poder que controle los designios de la nación. Este último aspecto se recuerda la tesis planteada por Vallenilla Lanz y refrendada por los acólitos de la dictadura de Juan Vicente Gómez, sobre el gendarme necesario para conducir los destinos de la nación.  
2.   Ver Angel García, Sary Levy y Luis Mata Mollejas. Capitulo IX: Retos de política. En  Luis Mata Mollejas (Coord). Venezuela, Macrodinámica y Política, p. 297.
3.  Ver: Luis Mata Mollejas. Estrategias de la Ira. Fundación Alberto Adriani, 2014









martes, 23 de junio de 2020

ARIGlobal: TODA ACCION CUENTA






Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global



Marìa Gabriela Mata Carnevali


La COVID19 ha puesto de relieve desigualdades sistemáticas. Pero también nos ha ayudado a descubrir nuestra fortaleza interna y nuevas formas para conectarnos con los demás, renovando nuestra motivación para actuar en favor de un mundo mejor. Como dice el lema adoptado este año para celebrar el Día Internacional del Refugiado, “toda acción cuenta”, “todo el mundo puede marcar la diferencia”.

Filippo Grandi, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas en esta materia, rindió homenaje a la resiliencia de las personas desplazadas a la fuerza en todo el mundo, muchas de las cuales están en la primera línea de batalla contra la pandemia de coronavirus, a pesar de las dificultades que normalmente deben sobrellevar. Desde médicos, enfermeras, educadores, cocineros, modistas, periodistas y locutores, hasta voluntarios, muchos migrantes y refugiados están encontrando formas de participar.

En América Latina y España destaca la labor de aguerridos venezolanos que abandonaron todo en busca de un futuro para ellos y sus hijos y hoy encuentran una manera de insertarse en los países que les dieron abrigo aportando lo mejor de sí como profesionales y como personas.  

La crítica situación en Venezuela, que ha llevado al mayor éxodo en la historia reciente de la región, provocando una de las crisis de desplazados más importantes en el mundo, tiene al menos un lado amable como es el de dar a conocer los múltiples talentos de los venezolanos.

Los que todavía estamos aquí, desplazados en nuestro propio país, debemos llenarnos de esa fuerza desplegada por nuestros compatriotas afuera para hacer frente al enemigo interno, el virus chavista que enferma el alma y mata democracias.

Desplazados estamos, algunos en el sentido estricto de la palabra, obligados a mudarnos a otras ciudades o estados, o a “refugiarnos” en casa de familiares o amigos por falta de servicios o amenazas del Estado terrorista. Pero desplazados también estamos en sentido figurado, desplazados del lugar que nos corresponde como profesionales en puestos de responsabilidad hoy en manos de incompetentes; desplazados del progreso y el bienestar, obligados a vivir en condiciones deplorables; desplazados emocionalmente, con el corazón dividido en tantos países como destinos encontró nuestra sangre.

Que no se nos olvide.  Todo el mundo puede marcar la diferencia, en la universidad, en la oficina, en la calle, en la Iglesia, en la comunidad. Toda acción cuenta.

La defensa y promoción de los derechos humanos luce como la acción estratégica que puede ayudarnos a alcanzar la unidad necesaria para hacer frente a este reto histórico que nos conmina a sacar lo mejor de nosotros.

Ante la sentencia de muerte que enfrentan los partidos, enarbolemos sin miedo una única bandera plural, la bandera de los derechos humanos que ya cuenta con el importante respaldo internacional.
“La noción de Derechos Humanos se corresponde con la afirmación de la dignidad de la persona frente al Estado”, dice Pedro Nikken (1994); y es que la dignidad de la persona puede verse ofendida por distintas causas, pero no todas configuran, técnicamente, violaciones a los derechos humanos.

La nota característica de las violaciones a los derechos humanos es que ellas se cometen desde el poder público o gracias a los medios que éste pone a disposición de quienes lo ejercen. “Usualmente implican lucha” nos recuerda por su parte Carlos Chipoco (1994), pues muchas veces mantener la seguridad nacional se convierte en la excusa perfecta para asaltar las libertades humanas.

La universidad se lucha o se pierde. El país se lucha o se pierde. Nuestros derechos como venezolanos, como seres humanos, se luchan o se pierden, porque este gobierno no quiere reconocerlos aferrado a una interpretación relativista, que pone la soberanía estatal al servicio de su ambición y por encima del Derecho Internacional.

Hagamos del Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos nuestro aliado y avancemos hacia una nueva Venezuela de la que nadie quiera irse y, al contrario, se convierta de nuevo en refugio de sueños expatriados.

 Referencias:
Chipoco, Carlos (2010). La protección universal de los derechos humanos. Una aproximación crítica. En: Rodolfo Cerdas y Rafael Nieto (comp.)  Estudios básicos de derechos humanos. IIDH.
Nikken, Pedro (1994). El concepto de derechos humanos. En: Rodolfo Cerdas y Rafael Nieto (comp.)  Estudios básicos de derechos humanos I. IIDH

@mariagab2016



sábado, 18 de mayo de 2019

INVITACIÓN





La transición está en marcha. No es un salto al vacío. Las políticas públicas a adoptar cuando por fin se produzca el cese de la usurpación, han sido estudiadas por los especialistas de las distintas áreas y ahora se presentan en el Congreso Internacional: PROPUESTAS PARA EL PLAN PAÍS. Transición hacia una nueva Venezuela.


Esta iniciativa se lleva a cabo gracias a la cooperación entre la Comisión Especial de la Asamblea Nacional para el Plan País y las universidades Central de Venezuela, Metropolitana, Simón Bolívar, Monteávila, Católica Andrés Bello, junto a un destacado grupo de organizaciones no gubernamentales y reconocidos expertos nacionales e internacionales que han alineado sus visiones, experiencia y conocimientos al servicio de la construcción de un horizonte compartido de país.

El Congreso tiene como objetivo hacer un inventario, debatir, integrar y sistematizar las propuestas de políticas públicas que se han generado desde diferentes ámbitos y, en especial, desde el académico, a los fines de contribuir con la recuperación y el fortalecimiento de la democracia venezolana, la reinstitucionalización y reconstrucción del Estado, de manera tal de hacer viable la consolidación de una transición democrática.

La última ronda de debates, se realizará entre el martes 21 y el jueves 23 de mayo, repartida en doce mesas temáticas, que tendrán lugar en los espacios de las diferentes universidades participantes, para cerrar el viernes 24 de mayo, con una conferencia magistral de clausura que tendrá lugar en el Aula Magna de la Universidad Católica Andrés Bello.

La “transición exterior”, la dimensión internacional de la transición democrática, que ha sido estudiada desde hace algunos años por especialistas en distintas universidades nacionales  y think tanks como el Grupo Ávila, COVRI, será discutida con estos y otros actores emergentes en esta área como el grupo CEINASEG en intenso programa que culminará con una mesa redonda moderada por el prof. Felix Gerardo Arellano de nuestra Escuela de Estudios Internacionales (ARIG/FACES) el martes 21 de 9:00 am a 5:00 pm en el Centro Javier en la Castellana.

Según el prof. Arellano, los temas que preliminarmente se asoman como críticos desde la perspectiva de la política exterior en su sentido tradicional son: la emergencia humanitaria, la seguridad nacional y la reconstrucción económica. Un tema novedoso, pero de crucial importancia para la recuperación de la institucionalidad democrática, sería la promoción y defensa de los derechos humanos.

Así mismo cabe destacar que la UCV albergará el jueves 23 las mesas de Cultura (Coordinadora profa. María de la Fe López USB) Ciencia y Tecnología (Coordinador prof. Klaus Jaffé USB) y Educación (Coordinador Prof. Tulio Ramirez UCV)  en la Sala Francisco de Miranda, antigua Sala E de la Biblioteca Central de 9:00 a 12:00 pm

Al respecto el prof. Ramirez, quien tuvo a su cargo la coordinación general de esta área señaló: ”La experiencia ha sido extraordinaria porque nos ha puesto  en contacto con miradas diferentes sobre problemas comunes y sobre las opciones alternativas para resolverlos; y, sobre todo, muy importante, para establecer prioridades a tomar en cuenta en un gobierno de transición,  y así  echar las bases de una Venezuela libre, plural y democrática. Esperamos haber cumplido. Las propuestas serán todas integradas en un informe final que entregaremos en sus manos al presidente (e) Juan Guaidó". 
MGM/ prensa ARIG



 @mariagab2016


La academia presente, haciendo país, a pesar de las duras circunstancias 
por las que atraviesan nuestras casas de estudio.


jueves, 2 de mayo de 2019

ARIGLOBAL: EL REGRESO DEL PSOE



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de doces e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global


Fidel Canelón F*




          Como anunciaron las encuestas, el PSOE fue el partido más votado en las presidenciales del 28 de abril, dejando las puertas abiertas para la continuidad de Pedro Sánchez al frente del gobierno. Con 28,7% de los votos superó al Partido Popular de Pablo Casado (16,7%), a Ciudadanos de Albert Rivera (15,9%), a Unidos Podemos (14,3%) y a VOX (10,3%). Con estos resultados –que muestran un triunfo de los factores centristas sobre los extremismos de distinto tipo- la socialdemocracia parece cercana de comenzar un nuevo ciclo de dominio de la política española, después de los 7 años de mando popular con Mariano Rajoy.

Lo que está por verse es con qué otros partidos comenzará esta nueva travesía la tolda socialdemócrata, partiendo de que solo logró 123 escaños de los 176 necesarios para conformar gobierno. Descartada virtualmente una coalición con Rivera, cuyos 57 escaños le permitirían a Sánchez hacer una mayoría clara de 180 votos, luce inminente un acuerdo con Podemos, que sumó 43 escaños, así como con las agrupaciones no independentistas y alguna de las independentistas; con las obvios costos que pueden significar para Sánchez estas últimas.

Pedro Sánchez parece haber llegado al punto culminante de un espectacular renacimiento político, después de renunciar a la secretaría general del PSOE en 2016,  luego de que el partido no lo apoyó en su postura de postular un gobierno alternativo a Mariano Rajoy, decidiendo en cambio abstenerse para permitir la investidura de éste. En junio de 2017 Sánchez empezó su regreso al ganar de nuevo la secretaría general del PSOE, derrotando a Susana Díaz y a Patxi López en unas primarias. Lo sucedido el 1 de junio de 2018, cuando propuso una moción de censura contra Mariano Rajoy por los diversos casos de corrupción en que estaban implicados funcionarios de su gobierno, cuadra muy bien con aquella conseja maquiavélica: el príncipe virtuoso es aquel que sabe aprovechar al máximo la fortuna cuando ésta se le presenta. Sánchez, efectivamente, hizo gala de un gran sentido de la oportunidad y liquidó al líder popular en un movimiento audaz y sorpresivo.

Aunque con su triunfo el PSOE está lejos de los picos que tuvo en anteriores períodos, el panorama luce en este momento alentador para este partido histórico. Sánchez ha logrado un comeback fuera de lo común después de 10 meses de gestión donde se manejó con cierto equilibrio, en medio de una España y una Europa acosadas por los extremismos, y en el que además ha dejado un relativo buen sabor en las mayorías españolas con algunas de sus políticas. Ha tomado medidas simbólicas y efectistas, como la exhumación del cadáver de Franco y el aumento del salario mínimo a 900 euros, que le fueron útiles para recuperar el fervor del votante socialista y quitarle votos a Podemos. Pero ha impulsado, al mismo tiempo, leyes responsables y loables, como el decreto-ley que da derecho a todas las personas que habitan el territorio español a gozar de asistencia de salud (incluyendo a extranjeros residentes e inmigrantes irregulares), una reforma educativa que devuelve competencias a las autonomías y medidas en contra de la violencia de género. En lo internacional, para nosotros es de interés destacar cómo pasó de una posición ambigua con respecto al gobierno de Nicolás Maduro a un abierto reconocimiento de Juan Guaidó.

Está por verse si ahora, con los aliados que definitivamente escoja, podrá impulsar una agenda que lleve al despegue de la economía española, logre la conciliación exitosa del mercado con lo social y conjure las amenazas separatistas que asolan a España desde varios años.

*Prof FACES/ EEI
@fcanefe


 El líder del PSOE, Pedro Sánchez, celebra su triunfo en las elecciones de España  
                                                            Fuente: AFP



lunes, 15 de abril de 2019

POLARIZACIÓN Y BIPOLARIDAD



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global



Seny Hernández*



Los escenarios de la polarización política en Venezuela, representados por las tensas relaciones entre el régimen de Nicolás Maduro y los diversos actores de la oposición, han mostrado una efectiva  incapacidad para dialogar, agravada por la frecuente tendencia de culpabilizar a la otra parte sobre los orígenes de los problemas nacionales que están afectando gravemente los modos de vida de la población.

Esos escenarios nacionales de pugna y tensión a través de las acciones emprendidas por los líderes de las dos tendencias políticas mencionadas,  se han proyectado hacia el ámbito internacional y han influido para que emerjan actores que apoyan a una y otra tendencia, algunos de los cuales han sido designados por los sectores oficialistas de sus respectivos países. Entre estos países se destacan dos la Federación Rusa y EEUU y sus voceros internacionales, dentro de este contexto son: Vassily Nebenzia, Embajador de la Federación Rusa ante la ONU, y Elliott Abrams, enviado especial del Gobierno de EEUU para Venezuela. El encuentro de ambos representantes ha ocurrido con cierta frecuencia durante los primeros meses del año 2019 dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como puede observarse en la fotografía que acompaña al presente artículo (Lissardy, 2019).

Las visiones rígidas y paralelas sobre la realidad del caso venezolano, expuestas por estos dos relevantes personajes del acontecer histórico internacional, no confluyen ni interactúan entre sí como para buscar soluciones conjuntas y armónicas que permitan resolver la grave crisis existente en el país suramericano, la cual es conocida ampliamente por ellos. De esta manera y a partir de las argumentaciones anteriores, se puede concluir que existe causalidad entre polarización (las tensiones y conflictos existentes entre el oficialismo y la oposición en Venezuela) y bipolaridad (el protagonismo actual de los dos grandes polos mundiales de poder con sus respectivas diferencias ideológicas que son la Federación Rusa y EEUU en el marco de esas tensiones y conflictos), por cuanto los cambios que se producen en una variable inmediatamente repercuten en la otra y viceversa.

Cuando Elliott Abrams fue designado para cumplir las funciones que la Casa Blanca le asignó, el secretario de Estado Mike Pompeo quiso llenarnos de ilusiones porque se refirió al mismo como el “activo” de la misión norteamericana que buscaría ayudar al pueblo venezolano a restaurar tanto la democracia como la prosperidad en nuestro país. Eso fue a finales del mes de enero de este año. Hasta ahora la bitácora de Abrams se ha caracterizado por el ejercicio de una política dura donde predomina la presión a través de sanciones, propuestas y denuncias. Ojalá que su próximo viaje, anunciado recientemente, a los países iberoamericanos para tratar el proceso democrático de transición de Venezuela y el contacto con la fe religiosa, cuya energía se renueva cada Semana Santa en esos países, lo inspiren para proponernos alternativas que realmente permitan alcanzar los propósitos para los cuales fue designado.

Por otra parte, el embajador Vassily Nebenzia en su discurso ante los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el caso venezolano, que contribuyó para que no se aprobara la propuesta del gobierno de EEUU, la cual consistía en el ingreso de la necesaria ayuda humanitaria desde Colombia, Brasil y una isla del Caribe a nuestro país ante ese organismo, el cual fundamentó el veto de la Federación Rusa como miembro permanente de esa organización.

En esa coyuntura política internacional, el embajador ruso se refirió a un conjunto de ideas que ratifican la alianza del régimen de Nicolás Maduro con el gobierno de esa federación. Entre ellas conviene destacar las siguientes: el efecto de las sanciones económicas de EEUU sobre la crisis económica de Venezuela,  la entrega ilegal de ayuda humanitaria desde Cúcuta, la protección de las fronteras por el ejército venezolano, el modo adecuado de realizar la asistencia humanitaria como lo ha hecho su gobierno a través de la Organización Mundial de la Salud, el respeto a la soberanía e integridad de Venezuela y la aspiración de Washington de imponer un cambio de gobierno en ese país. Al comparar estas ideas con las expuestas por Nicolás Maduro a través de diversos medios de comunicación, se pueden observar grandes similitudes (Youtube, 2019).

Así mismo, podemos observar que las estrategias formuladas por el presidente de la Asamblea Nacional en Venezuela y Presidente encargado Juan Guaido y Elliott Abrams para lograr la transición política democrática en Venezuela son semejantes, especialmente las relativas a la realización de elecciones presidenciales libres y el ingreso de la ayuda humanitaria, que generaron los sucesos del pasado 23 de febrero en la frontera Colombo-venezolana con los lamentables resultados de 4 muertos y decenas de heridos.

Las síntesis de todos estos procesos antagónicos esperan por incorporarse a las páginas de la historia venezolana. Ojalá que nuestros líderes jóvenes y no tan jóvenes sepan hacerlo, sin que para ello sea necesario llegar a la guerra. Para lograrlo, es muy importante saber que la realidad no es blanca o negra, sino policroma y con diversas tonalidades de  grises, si queremos influir sobre ella para cambiarla, y alcanzar el bienestar socio-económico, así como la felicidad del mayor número de los habitantes, como recomendaba nuestro Libertador Simón Bolívar, que continuamos viviendo dentro de nuestras fronteras políticas. 

*Profa FACES/ EEI

Referencias documentales:

Lissardy, G. (1 de marzo de 2019). Qué significa el veto de Rusia y China a la resolució de EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU. Obtenido de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47411480. Recuperado el  7 de abril de 2019, de BBC News Mundo.

Youtube. (26 de febrero de 2019). Así defendieron Rusia y China a Venezuela en el Consejo de Seguridad de la ONU. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=XyIGSOCggmA. Recuperado el 6 de abril de 2019.





Elliott  Abrams (izquierda) enviado especial de EEUU para Venezuela  y Vassily Nebenzia (derecha)  embajador de la Federación Rusa en el Consejo de Seguridad de la ONU Fuente: BBC Mundo


lunes, 25 de marzo de 2019

DESERCIONES

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global

María Gabriela Mata Carnevali*



Las «deserciones» en las FFAA de Venezuela y el trato y la credibilidad debida a los «desertores» ocuparon un lugar destacado en las noticias de esta semana a nivel nacional e internacional. Como las opiniones y la cooperación se construyen fundamentalmente a través del lenguaje, es menester hablar de significados.

El debate cotidiano de la política en Venezuela se complica cuando las palabras tienen diferentes significados para los diferentes actores. La palabra Paz, por ejemplo, significa una cosa para Maduro y otra para la oposición. Detrás de cada una hay un trasfondo teórico y mucha Historia. La primera es una paz negativa, que implica la ausencia de conflicto o violencia directa en el marco de un sistema que, sin embargo, puede estar signado por la violencia estructural. Es la Pax romana. La segunda es una Paz positiva producto de la resolución pacífica de los conflictos inherentes a toda sociedad democrática mediante la superación consensuada de todo tipo de violencia.

«Deserción», la acción de desertar, abandonar, dejar, tiene un sentido asociado negativo para los militares. Implica traición. Y la traición es la peor de las ofensas en las que se pueda incurrir en un sistema basado en la lealtad. Para la oposición, en cambio, tiene una connotación positiva. Los «desertores» de las FFAA vendrían siendo una especie de «héroes». Sin embargo, no todo el mundo lo ve así. Mucho depende, por supuesto, de quien sea el que dé el paso.  Ahora bien, si lo que se quiere es que se produzca un quiebre en la línea de mando para que los cuerpos de seguridad del Estado, o al menos una parte de ellos, apoyen la agenda del presidente interino Juan Guaidó, habría que resaltar, por sobre todas las cosas, el aspecto positivo de la defección, como bien supo hacerlo el general Carlos Rotondaro en sus controversiales declaraciones para NT24, al remarcar que su lealtad era para la Constitución y no para al gobierno, que había prometido inmolarse y se inmolaría “por la Patria”, pero no por “un gobierno de incapaces y corruptos”.

Todo indica, como señalan voceros de CODEVIDA y otras personalidades del gremio de la salud, que él mismo es un corrupto y que a su gestión pueden ser imputadas muchas de las muertes que enlutan a los hogares venezolanos. Quizás no merezca el perdón implícito en la ley de Amnistía. Sin embargo, no cabe duda de que su testimonio ayuda a desenmascarar al régimen ante la comunidad internacional y puede resultar invaluable en un eventual juicio contra Maduro.

¿Entonces? Nada. Tragar grueso. Respirar profundo. Cuidar el lenguaje y educar a los medios en este sentido. Si el objetivo es animar a otros, es necesario limpiar de su connotación negativa a la palabra «desertores» o sustituirla por otra(s) para resaltar el aspecto moral implícito en la decisión personal o grupal de los que optan por las fuerzas democráticas y estar listo para aprovechar cuando esos momentos se produzcan, bien de manera espontánea en el marco de una protesta o luego de un proceso complejo de toma de decisiones.   

Como se vio en los acontecimientos recientes, la falta de claridad en el lenguaje en lo tocante a este punto revela ciertas debilidades estratégicas y puede traer complicaciones a nivel internacional en el sentido del trato que se aspira se dé a estos ciudadanos, padres y madres de familia, a la que no solamente no podrán seguir manteniendo, sino que además colocan en riesgo dada la tradición represora del régimen madurista. El incidente de los militares con la ACNUR en Cúcuta, que al final se resolvió con la intervención de la Embajada venezolana, podría haber colocado la balanza del lado oficialista, causando un grave daño al trabajo de concientización que las fuerzas del cambio vienen realizando en el seno de las FFAA, e inclusive al tenor de la alianza con Colombia y las relaciones de trabajo con la ONU.

Más deserciones pueden y deben producirse en el ámbito de la administración pública siguiendo el camino abierto por Luisa Ortega Díaz. Ya debiera tenerse claro cómo se va a manejar lo de la Justicia transicional. En cualquier caso, conviene recordar que la cooperación (nacional e internacional) se basa en una racionalidad comunicativa, que permanece pegada a las estructuras mismas del lenguaje y tiene en los procesos de intersubjetividad de la interacción humana el medio ideal para solventar las diferencias.

*Profa FACES/ ARIG
@mariagab2016



Militares venezolanos refugiados en Colombia el día de su salida.  Cúcuta, 23 febrero, 2019. Fuente: EFE


miércoles, 20 de marzo de 2019

ARIGlobal: El Multilateralismo se reúne en el Cono Sur



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global



Mirna Yonis*




El Cono Sur de América Latina presenta esta semana dos eventos internacionales que bien podríamos incluir en las dinámicas convergentes y divergentes del multilateralismo global y regional. Por una parte la 2da Conferencia de Naciones Unidas sobe la Cooperación Sur-Sur PBA+40, cuyo lema es “El papel de la Cooperación Sur-Sur en la implementación de la Agenda 2030”, lo que implica un fuerte compromiso con los diecisiete ODS. Esta segunda edición que se celebrará en la ciudad de Buenos Aires entre el 20 y 22 de marzo, está precedida de la 1ra reunión celebrada en 2009 en la ciudad de Nairobi. La Cooperación Sur-Sur (CSS) es la ruta que en el siglo XXI transforma el patrimonio institucional  onusiano del siglo XX que enmarcó la Cooperación Técnica para el Desarrollo (CTPD) con la Plataforma de Buenos Aires (PABA) en 1978. Por otra parte, se nos presenta  la Primera Cumbre ProSur bajo la denominación de Foro para el Progreso y Desarrollo de América Latina; una propuesta que ha venido siendo desarrollada  por los Presidentes Iván Duque de Colombia y José Piñera de Chile; y que tendrá lugar en Santiago de Chile el día 22 de marzo.

Si bien estos encuentros se plantean como dos dinámicas particulares del multilateralismo; uno de carácter  global (la CSS PABA+40) y otro de tipo regional (ProSur), la casi simultaneidad de ambos eventos con las correspondientes reuniones técnicas preparatorias de la reunión para su instalación protocolar lucen competitivas y ensombrecen los discursos de convergencias a favor de la Agenda 2030 que los líderes gubernamentales han señalado en distintas oportunidades en la Asamblea General de las Naciones Unidas así como en la última reunión Bienal de la CEPAL celebrada en la Habana en mayo del año pasado.

En el marco global, el patrimonio institucional de experiencias de la CTPD del siglo XX y las creativas formas de cooperación horizontal y triangulada del siglo XXI apuestan por una renovada retórica en la Declaración de Buenos Aires 2019 de CSS PBA. Al mismo tiempo, las muestras exitosas de CSS como cartas de presentación intergubernamental deberán sumarse a otras de experiencias no gubernamentales sobre las que se están dialogando en los eventos previos y paralelos en la misma ciudad: ONGs, Redes Académicas y No académicas, entre otras. Todo ello se suma a una compleja madeja institucional que rodea la CSS en el marco de los ODS y de la Agenda 2030.

En el marco regional, si consideramos los efectos de la Crisis Multidimensional de Venezuela y su Crisis  Humanitaria Compleja, incluida la Crisis Migratoria, posiblemente podamos comprender la celeridad que le han estado dando los dos líderes presidenciales con la propuesta de ProSur. Los cambios en la tendencia de los gobiernos progresistas y de derecha han ocasionado un retroceso en el desarrollo institucional de los mecanismos políticos regionales que impulsó Venezuela en su trilogía del ALBA, UNASUR y CELAC, pero también en mecanismos más concretos como PetroCaribe. La opacidad de estos mecanismos se ve reforzada  por las denuncias y salida de sus miembros  (ALBA y UNASUR) así como por la falta de consensos para una reunión técnica o ministerial en el caso de la CELAC. Vale decir que tampoco ha sido muy afortunado el brillo diplomático del resto de los esquemas del regionalismo de integración latinoamericano y caribeño.

La experiencia institucional hemisférica, latinoamericana y caribeña muestra la debilidad de las iniciativas de calificación y control de la democracia y gobernabilidad. Si bien hay saldos positivos no exentan de obstáculos tanto en la segunda mitad del siglo XX como a inicios del siglo XXI, la Crisis Multidimensional de Venezuela ha sobrepasado los límites de acción regional efectiva debida, entre otras cosas, a las nociones ambivalentes sobre la no injerencia y autodeterminación. La Carta Democrática Interamericana y la Cláusula Democrática de Mercosur son apenas una muestra de tales límites en el multilateralismo político regional. Su evaluación, renovación o fortalecimiento serían las tareas lógicas en lugar de aumentar el registro de esquemas regionales.

El resultado de este camino de ProSur solo el tiempo lo dirá y estaremos atentos en el seguimiento del caso, ya que es el compromiso profesional y académico. Ahora bien, a riesgo de críticas, y si bien no se refieren al tema de la democracia pero si de la articulación política regional en la agenda global, consideramos que hay un patrimonio institucional sobre el cual valdría la pena que las Presidencias, Cancillerías  y actores políticos de los países de la región consideraran en sus propuestas de agenda de acción exterior y en la estrategia regional: El Sistema Económico Latinoamericano, creado en 1975, con sede en Caracas y la Asociación de Estados del Caribe, creada en 1996, con sede en Puerto España. Posiblemente una sinergia menos rígida de ingeniería y arquitectura institucional permitiría aprovechar el patrimonio de negociaciones internacionales frente a terceros. Las convergencias y divergencias ya no solo subregionales sino individuales de países serían las principales condicionantes.

Si bien es inevitable recordar el valor de la obra de James N. Rosenau titulada Turbulencia Mundial, dado que “el contexto” presenta una ‘dinámica inmensa’ de ‘fragmegración’ que condiciona la operatividad del tan revisitado multilateralismo onusiano, como del regionalismo postliberal/Posthegemónico. Analíticamente, hay  que sopesar el valor del camino andado en torno a una agenda exterior (internacional), con tiempos de acción más allá de los niveles intergubernamentales. La tarea es compleja ciertamente, pero lejos de amilanar, oxigena el entusiasmo y persistencia en la ruta de la cooperación internacional global y regional.

@mirnayonis


miércoles, 6 de marzo de 2019

Trump negociador explosivo, pero ¿efectivo?



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global



Felix Arellano*



El Presidente Donald Trump se presentó durante el proceso electoral como un negociador exitoso que logró construir un enorme emporio económico y que podría lograr la pronta recuperación del poderío norteamericano.  Luego de transcurrido cierto tiempo, resulta obvia su disposición al empleo de un método agresivo y ambicioso de negociación; lo que no está claro es su efectividad. Muchas dudas generan en estos momentos los casos de China, Corea del Norte y Venezuela.

Como manifestación de la faceta más dura del estilo negociador del Presidente Trump, en el plano internacional, podemos mencionar los siguientes casos: el retiro del acuerdo de libre comercio transpacífico, que promovió el expresidente Obama, como parte de la estrategia de contención al expansionismo económico de China; el rechazo del acuerdo sobre el cambio climático de las Naciones Unidas y el retiro de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Tales casos ilustran sus posturas agresivas, pero su efectividad es muy discutible, pues la expansión china sigue en ascenso, el cambio climático es un problema global que se agudiza y la Unesco se mantiene con sus debilidades. Para promover cambios eficientes sería más conveniente trabajar con los aliados desde las propias instituciones.

El caso de México es digno de consideración, pues desde la campaña electoral lo presentó como uno de los enemigos a enfrentar y habló del acuerdo de libre comercio (TLC), del que México forma parte, como un fracaso. Todo parecía indicar que vendrían tiempos negros en la relación comercial. Ya en la presidencia, de inmediato inició la revisión del TLC y el discurso explosivo anunciaba tormenta; empero, generó resultados paradójicos. Por una parte, varios de los beneficiados con el TLC, que son muchos, lograron presionar para que el acuerdo se mantuviera. Por otra parte, la hábil actuación de bajo perfil de los gobiernos de México y Canadá, permitió que el acuerdo se mantuviera con algunos cambios y el Presidente Trump tuvo que contentarse con presentar el cambio del nombre como un triunfo.

El estilo explosivo también está caracterizando la relación con sus socios tradicionales de la Unión Europea y de la OTAN. Mucha agresividad que genera desconfianza y distancia para lograr objetivos reducidos y de factible negociación técnica relativos a: comercio, inversiones, propiedad intelectual, servicios, etc. Pero como parte del esquema explosivo y poco eficiente, destruyó un espacio de negociación importante al rechazar el acuerdo transatlántico.

Ahora nos encontramos con tres casos donde la estrategia explosiva está generando serias dudas: la guerra comercial contra China, el desarme nuclear de Corea de Norte y la salida del proceso bolivariano del poder en el caso venezolano.

La relación económica entre China y Estados Unidos es importante para ambas partes, de tal forma que los primeros interesados en que se supere pronto la actual situación de incertidumbre son los empresarios. Ya se han celebrado tres rondas técnicas de negociación, pero las duras posiciones no permiten mayores avances. Adicionalmente debemos destacar que el caso venezolano puede formar parte de las fichas de la negociación.

Con Corea del Norte se apreciaba un ambiente diferente que generó confusiones iniciales, por la extraña receptividad del Presidente Trump con el joven dictador Kim Jong-un, lo que evidenciaba un cambio de estrategia. El primer encuentro efectuado en Singapur en junio del 2018, resultó afectivo, pero poco efectivo. Ahora, que se ha realizado el segundo encuentro en Vietnam, la situación se ha tornado compleja con un final abrupto, sin ninguna declaración, lo que evidencia la distancia de las posiciones. Kim Jong-un aspirando el desmonte de todas las sanciones y el eventual retiro de las fuerzas militares de Estados Unidos de la península; y el Presidente Trump aspirando la eliminación total del programa nuclear de Corea del Norte. El proceso de negociación requerirá de mucha paciencia y creatividad y no de explosiones para resultar efectivo para ambas partes.

En el caso venezolano la explosión inicial del Presidente Trump se ha orientado a promover las pasiones y eso le ha permitido una gran conexión con la población venezolana, pues tenemos varios años enfrentado el desastre bolivariano; empero, no está muy claro el alcance de las opciones a desarrollar, ni la coordinación con los diversos actores involucrados en su propio país como las diversas instituciones gubernamentales, el Congreso y el partido demócrata. En estos momentos se observa en el ambiente un debate sobre la efectividad del discurso emocional, lo que plantea la posibilidad de perder credibilidad.

Estamos conscientes que nuestra grave situación exige de soluciones urgentes, pero debido a la complejidad del problema conviene mayor reflexión que pasión; mucha coordinación con la diversidad de actores que participan y coherencia.

No es fácil tener paciencia en tan graves condiciones, pero la impaciencia no es la mejor consejera.

Prof. FACES/ARIG/EEI





martes, 26 de febrero de 2019

ARIGlobal: Guaidó y el Reconocimiento Internacional



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global



Luis Angarita*




En nuestra historia reciente, nunca antes Venezuela ha tenido tanta atención de la comunidad internacional, motivada a la crisis multidimensional que vive nuestro país caribeño. Y, como es característico de la realidad internacional, los cambios han estado presentes en cuestiones tan sensibles y doctrinarias como lo es el reconocimiento internacional.

Vinculado estrechamente con conceptos como el Estado-Nación (paradigma base de las relaciones internacionales) y el de soberanía, el reconocimiento es uno de los elementos básicos de la constitución de un Estado; junto a los componentes de población, territorio y gobierno, los reconocimientos tanto interno como internacional son parte sustancial en la identificación de un país como sujeto de derecho internacional y, en medio de este desarrollo, el principio de autodeterminación los resguarda para determinar sus formas de gobierno o sistemas políticos, en el concierto de las naciones.

A lo largo del Siglo XX varias visiones entraron en debate, claramente resumidas en dos posturas en cuanto al reconocimiento de los Estados y sus formas de gobierno: la llamada Doctrina Estrada, que reconoce a un Estado sin debatir su legitimidad interna o forma de gobierno, y la Doctrina Tobar, que condiciona el reconocimiento de un gobierno si este fue tomado por la fuerza.

La exaltación de los Derechos Humanos y su participación en el debate de las relaciones internacionales imprime nuevos criterios y formas de reconocimiento, al punto de ser un requisito sine qua non¸ para la permanencia en esquemas de integración con la instauración de “cláusulas democráticas” que condicionan la membresía a la observancia de los principios democráticos y de Derechos Humanos reconocidos universalmente.

Así pues, el caso Venezuela crea una situación nueva en materia de reconocimiento. La crisis institucional que se ha generado en el país coloca a la comunidad internacional en la dilemática situación de reconocer a Nicolás Maduro, proclamado por un proceso “no democrático” (como ha sido identificado por toda la comunidad internacional) en observancia al principio de autodeterminación o reconocer a Juan Guaidó como legítimo presidente encargado (en interpretación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), abogando por la implementación de criterios democráticos y el respeto de los Derechos Humanos.

Mientras más de 50 países de la comunidad internacional avanzaron en el reconocimiento de Guaidó, la situación luce compleja para países que mantienen de manera implícita relaciones políticas con Maduro y su administración, por cuestiones elementales y básicas de presencia diplomática y reciprocidad. Se crea entonces la polémica situación de dar reconocimiento a dos gobiernos para un solo Estado.

Probablemente surgirán nuevas visiones y nuevas formas administrativas a partir de esta situación. Ya dentro de la Unión Europea se debate acerca del consenso como forma de acción de su Política Exterior, ya que pequeños países como Chipre pueden frenar iniciativas de grandes países como Alemania, Francia o Reino Unido, y restar así fortaleza a la diplomacia europea.  Quizá en el reconocimiento a Guaidó se puede allanar una ruta política para la resolución de la crisis institucional, enarbolando las banderas de los Derechos Humanos y Democracia, ya que esto no es un debate ideológico entre izquierdas o derechas, sino entre la democracia y libertad versus la tiranía y la barbarie.

*Prof FACES/EEI

Juan Guaidó, presidente (e) de la República de Venezuela, en su llegada a la ciudad de Bogotá, Colombia para participar en la reunión XI del Grupo de Lima. Foto: CancilleríaCol