martes, 17 de octubre de 2017

ARIGlobal: Postverdad y noticias falsas en el escenario internacional












Johanna Pérez Daza *

         Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

        La búsqueda de inmediatez y primicia por encima de cualquier criterio de comprobación y verificación afecta no solo al periodismo y los sistemas informativos, sino que parece ser virus de rápida y extensa propagación en el ámbito internacional donde se privilegian aspectos superficiales y llamativos, mientras se sacrifican en el altar de la sociedad contemporánea (líquida, red, del espectáculo, de la información) valores, principios y preceptos (veracidad, objetividad, pluralidad, diversidad…) que hasta hace poco eran enaltecidos y procurados, al menos como utopía y anhelo.

Con facilidad caemos en trampas y provocaciones conducidos por la soberbia ciega de quienes creen que acaban de inventar la rueda o la palanca, sin detenerse a contemplar su presencia y funcionalidad pretéritas. Las tentaciones son múltiples, creemos, por ejemplo, que determinada terminología –generalmente rebuscada y ostentosa- acaba de salir del horno y se adapta a nuestras necesidades expresivas por lo que las adoptamos y nos apropiamos de ella, sin profundidad ni perspicacia. Tal es el caso de términos como postverdad y noticias falsas (fake news), los cuales han ganado relevancia en los últimos años, aunque algunos consideremos que son neologismos usados para referirnos a viejos conceptos como la mentira, la tergiversación, el falseamiento de datos y la confusión informativa inducida y estratégicamente orquestada. 

La postverdad llegó incluso a convertirse, en 2016, en la palabra del año según el 'Diccionario Oxford' asociándose con acontecimientos como el 'Brexit',  la victoria de Donald Trump y otros sucesos donde la incidencia de las emociones en la opinión pública sobrepasan las expectativas lógicas.

Desde el ámbito informativo, el escenario internacional se caracteriza por tensiones y choque de intereses que devienen, frecuentemente, en enfrentamiento entre distintos actores. Los medios de comunicación no son la excepción. En este sentido, recientemente El Washington Post se dedicó a la tarea de cuantificar las mentiras dichas por el presidente estadounidense. El estudio concluyó que 78% de las cosas que dice Trump son falsas, con un promedio de 4,6 mentiras al día.

A partir de estas y otras confrontaciones el presidente Trump ha decidido valerse de sus propios recursos para librar la que ha sido calificada como su primera guerra “contra los medios” creando plataformas y medios para transmitir sus propias noticias, este es el caso de un informativo para Internet lanzado en agosto de 2017 para combatir a los medios tradicionales y sus “noticias falsas” y que ha sido bautizado por la prensa estadounidense como “Trump TV”. El polémico noticiero ha sido comparado con las estrategias propagandísticas de Corea del Norte. Como en otros casos, todo depende desde dónde y cómo se mire.

En países como el nuestro proliferan informaciones sobre triunfos electorales, versiones contrapuestas sobre las libertades fundamentales, la democracia y los derechos humanos, entre otros temas que han sido especialmente tratados para generar desinformación y confusión en la opinión pública doméstica e internacional. Los métodos se reinventan y actualizan, haciendo necesario alertar a los ciudadanos, prevenirles y exhortarlos a dudar, confrontar y contrastar, como acciones imprescindibles en la sociedad actual

*Profa FACES / ARIG
@PerezDaza



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miércoles, 11 de octubre de 2017

ARIGlobal: ESPAÑA EN SU LABERINTO


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Por  FIdel Canelón * 




            España no ha escapado de lo que parece ser el pathos que define a buena parte de los pueblos del mundo desde los finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI: la confrontación con su pasado histórico y el cuestionamiento y redefinición de la identidad que los ha marcado desde que nacieron como entidades políticas en la era moderna.

De repente, la clase política dominante de Cataluña –con la aquiescencia de una parte significativa de su población- ha descubierto que la condición de comunidad autónoma que tiene dentro del orden constitucional nacido con la restauración democrática de 1977 es una camisa de fuerza para su progreso, y ha planteado la independencia para hacer justicia con una vocación de autodeterminación que –supuestamente- habría poseído desde siempre, pero que había sido frustrada por imposiciones de casas dinásticas imperiales.

            Nada nuevo, si tomamos en cuenta que en el último siglo las identidades políticas no han cesado de redefinirse al calor de las guerras y de grandes procesos políticos de cambio: la Primera y la Segunda guerra mundial, los procesos de descolonización de Asia y África y la implosión del sistema socialista encabezado por la Unión Soviética, generaron el desmoronamiento de imperios, y el surgimiento de numerosos nuevos estados, cambiando significativamente la dinámica del ordenamiento político mundial. Más recientemente, sucesos como la Primavera árabe generaron el derrumbe de viejos regímenes autoritarios de África y el Medio Oriente, y posteriormente guerras fratricidas, todavía en pleno desarrollado, que han disgregado, de facto, a estados como Libia, Siria, e Irak.

            La rebelión de Cataluña nos advierte que en estos años de globalización no solo los países de escaso desarrollo, con regímenes autocráticos  o grandes déficits democráticos son susceptibles de sufrir un desmoronamiento de su integridad político-territorial, sino también los países desarrollados con democracias consolidadas como España. Ellos también pueden ser víctimas de las vindicaciones históricas cobijadas en algunos de sus pueblos y comunidades, al calor de los tortuosos procesos de unificación de sus estados-naciones, que en el caso de España tomó cuerpo al unirse los reinos de Castilla y Aragón a fines del siglo XV.

Episodios como la rebelión catalana de 1640, durante la guerra entre España y Francia que terminó con la Paz de los Pirineos (1659) y particularmente las fuertes políticas centralistas y contrarias a su identidad cultural adoptadas por Felipe V –al entronizarse en el poder la dinastía de los Borbones en 1700- y más recientemente, las políticas antiautonómicas adoptadas por la dictadura de Francisco Franco, al parecer no fueron superados del todo y han propiciado este ánimo vindicativo y separatista.

            Más allá de las vicisitudes históricas, este intento separatista solo ha sido posible en el contexto de la grave crisis económica y social que ha afectado a España en la última década –con altas cifras de desempleo y fuerte afectación y desahucio de sus viviendas de amplios sectores-  que todavía no ha sido superada del todo. El descontento catalán llevó a la aprobación de un nuevo Estatuto de la Comunidad Autónoma, aprobado en 2006, donde, entre otros aspectos, se contempló reconocimiento del deber del uso del catalán junto al español y una mayor cuota de participación en los impuestos del estado español.

            De igual forma, el separatismo catalán hay que analizarlo en el contexto de la crisis que ha llevado al cuestionamiento y vigencia de la misma Unión Europea, en medio del descontento generado en la mayoría de sus países por las crecientes corrientes inmigratorias, la amenaza del terrorismo en sus distintas expresiones, y el replanteamiento de sus relaciones de poder dentro del orden global -crisis que tuvo su capítulo más notorio con el Brexit-.

El estado español se enfrenta a un largo y complicado proceso después de la accidentada y cuestionada consulta  celebrada este primero de octubre. Solo queda esperar que la racionalidad se imponga dentro del liderazgo político y civil nacional y de Cataluña. Sería desafortunado que las brechas se profundizaran y que, ante la ausencia de soluciones ecuánimes, se dispararan procesos de violencia como los que protagonizó el movimiento vasco por varias décadas. España merece conservar la paz y su integridad, respetando simultáneamente las demandas de sus ciudadanos y comunidades autónomas.

Profesor  FACES / EEII
@fidelcanelon



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miércoles, 4 de octubre de 2017

ARIGlobal: Huracán María, tecnología satelital y diplomacia



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Mirna Yonis *


En ocasión de la corta visita que realizó el  Presidente Trump a Puerto Rico y los comentarios generados por sus lamentables declaraciones sobre la magnitud del desastre ocasionado por el Huracán María comparativamente con lo que Katrina dejó en Luisiana o Harvey en Miami, es oportuno señalar la combinación de esfuerzos colectivos globales y regionales para atender el manejo de emergencias y desastres en el Caribe.
En este contexto resalta el trabajo que realiza la NASA en colaboración con la Agencia Espacial Europea para identificar los daños generados con el paso del Huracán María en el Caribe. Vale la pena señalar que es un trabajo más amplio en el que se incluyen los anteriores Huracanes Harvey e Irma.
El aterrizaje del Air for One el 03 de octubre, en suelo boricua, con todo el equipo de funcionarios federales civiles y de seguridad deja una estela de críticas y sinsabores sobre el posible cambio en la rapidez y eficiencia de apoyo de la FEMA como agencia centralizadora de los programas de “ayuda” para Puerto Rico. Si bien hay expectativas prudentes con la reunión de trabajo técnico, las declaraciones del Presidente y el manejo mediático de la distribución de harina, celulares y papel higiénico dejan mucho que desear.
En todo caso hay una realidad concreta que requiere atención, seguimiento y acciones concretas no solo con las poblaciones afectadas sino ‘en el terreno’. Las magnitudes son propias y sensibles para Puerto Rico pero también para otros territorios insulares como Dominica, Barbuda, Tórtola, San Martin, con distintos grados de autonomía y capacidades de ejercicio de relaciones internacionales para concurrir a Fondos y Ayuda Internacional.
El debate sobre el estatus de Puerto Rico vuelve a la palestra. La urgencia es la etapa actual, pero la emergencia se prolonga en el tiempo por la magnitud de la devastación de franjas del territorio. Si la ayuda pasa por el filtro de la quiebra y el cobro de deudas, sobran razones para preocuparse sobre el futuro de Puerto Rico.  
El dicho “lo peor de dos mundos” golpea la realidad de Puerto Rico en este momento. Por una parte, la precariedad por el desigual trato en la celeridad de acciones por parte de Washington y FEMA. Por otra parte, la imposibilidad de concurrir a programas de ayuda/cooperación internacional debido a los límites que impone le condición jurídico política de Estado Libre Asociado (ELA). Esto es lo que ha llevado a discutir sobre el reprochable trato colonial que tiene Puerto Rico por parte de Estados Unidos.
El Programa de Desastres de la NASA, dirigido por David Green, declaró a inicios de septiembre que se está llevando esta iniciativa a un segundo nivel  "para ayudar a forjar relaciones y compartir recursos de información críticos para la respuesta ante desastres desde la fase de alerta temprana hasta la de recuperación". Es por ello que ha entregado a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) un mapa de áreas en el este de Puerto Rico que han sido dañadas como resultado del impacto del huracán María. 
Uno de los balances que amenaza con mayores secuelas en Puerto Rico es la situación en la zona aledaña a Loíza, tanto por los daños en la vegetación y en la amenaza que representa el desvío de afluentes del Gran Río Loiza o el desbordamiento del lago Loiza. De la treintena de embalses, el nombre oficial es Embalse  de Carraízo (nombre oficial) ubicado al noreste de la isla, en el municipio de Trujillo Alto, fue construido en 1954, se alimenta del Río Grande de Loíza y tributarios. Es la principal fuente de abastecimiento de agua de la zona metropolitana de San Juan.
El detalle del mapa de Puerto Rico  fue desarrollado, mediante combinación de varios recursos tecnológicos, con imágenes captadas con los radares de los satélites Copernicus Sentinel-1A y Sentinel-1B los cuales operan con apoyo de la Agencia Espacial Europea (AEE). Esta información fue divulgada a través de los medios el 30 de septiembre, días previos a la visita del presidente Trump a Puerto Rico e Islas Vírgenes americanas.
El grupo de mapas generados por NASA y AEE apoyan la identificación de daños y las acciones tanto de gobiernos como de agencias y organismos intergubernamentales y no gubernamentales, primero en el rescate de víctimas y acciones primarias de emergencia, pero también en los planes de recuperación y reconstrucción. En el caso de Estados Unidos, apoyar a FEMA en la evaluación de daños en Puerto Rico así como en Islas Vírgenes americanas, donde la Isla Tórtola es una de las más afectadas. Entre otros interesados en dichos mapas se encuentran países y agencias europeas, debido a las relaciones  como administradores (metrópoli) de territorio con distintos grados de autonomía (ex-colonias) e independencia, específicamente de Francia, Reino Unido y Reino de los Países Bajos. Seguramente,  organizaciones no gubernamentales de socorro y ayuda humanitaria también darán su propia lectura.
Todos estos eventos además de demandar conciencia y solidaridad ponen de manifiesto las urgencias señaladas por el Caribe y estados archipielágico en la agenda del cambio climático, el calentamiento de los océanos y la mitigación de riesgos, entre otros. El (Gran) Caribe tiene un Dossier de propuestas y acciones concretas que siguen en desarrollo:
1.    La creación en 2005 de la Agencia del Caribe para el Manejo de Emergencias y Desastres (Caribbean Disaster Emergency Management Agency, CDEMA) avalada como plataforma regional por parte de la CARICOM y la OECS-OECO.
2.    La Resolución A/RES/69/216 “Hacia el desarrollo sostenible del mar Caribe para las generaciones presente y futuras” de la Asamblea General de la ONU en 2016. Este es el resultado del trabajo iniciado en 2008 con la creación de la Comisión del Mar Caribe, cobijada por la Asociación de Estados del Caribe (AEC), con miras a lograr la Declaratoria del Mar Caribe como Zona Especial en el contexto del desarrollo sostenible.
En tecnología y en diplomacia se evidencia la suma de esfuerzos regionales en torno a temas de interés como el manejo de desastres y la protección ambiental, entre otros. CEDEMA y la Zona Especial son dos cartas de presentación caribeñas. Ante el reciente retiro de Estados Unidos del Convenio sobre Cambio Climático, con la firma de una Orden Ejecutiva del Presidente Donald Trump, y sus declaraciones marcando distancias con los programas de protección ambiental, vale la pena explorar las calificaciones en las ‘cartas de buena conducta’ de los gobiernos-países. 

Profa FACES/ ARIG
@mirnayonis



Mapa de Puerto rico de los satélites “Copernicus . Foto:NASA y Google Earth.

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viernes, 22 de septiembre de 2017

INSCRIPCIONES E INICIO DE NUEVO SEMESTRE 2-2017

Los estudiantes de nuevo ingreso a la Maestría en Relaciones Internacionales (Cohorte 2017) están recibiendo información mediante lista de correo: Calendario académico, Instructivo de Inscripciones por Secretaría de la UCV y Oferta de Asignaturas.

Los estudiantes regulares y por reingreso/reincorporación deben establecer contacto con el postgrado para informarle del calendario específico de inscripciones.



martes, 19 de septiembre de 2017

UN MUNDO EN PEDAZOS


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


María Gabriela Mata Carnevali *

“Tenemos problemas. La gente sufre y está enojada. La gente ve que la inseguridad y la desigualdad aumentan, que los conflictos se propagan (…) Las sociedades están fragmentadas”  No, no se trata solo de Venezuela, sino del mundo. “Somos un mundo en pedazos, necesitamos ser un mundo en paz”, dijo António Guterres, el Secretario General de la ONU este martes 19 en un llamado a los líderes mundiales a afrontar los grandes desafíos de la humanidad con un espíritu solidario y de unidad que refleje los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

En su discurso se refirió a los lanzamientos balísticos de Corea del Norte y el peligro de una catástrofe nuclear y a la escalada de tensiones sectarias en contra de la minoría Rohingya en Myanmar y afirmó que  la salida debe ser pacífica y emanar del diálogo. 


También se refirió al avance del terrorismo en general, con énfasis en Siria, Yemen, Sudán del Sur y Afganistán; y afirmó que para combatir tan terrible flagelo son cruciales tanto la cooperación internacional como políticas que aborden la pobreza e injusticias que facilitan la radicalización y los discursos de odio.

Salida pacífica, diálogo, cooperación internacional son ideas que están presentes todos los días en nuestras conversaciones en relación con la situación país. Sin embargo, parece como si les hubiéramos perdido la fe. Se han convertido casi en malas palabras, y resulta que esos y no otros son los mecanismos ideales para la solución de controversias. Ya nada significa lo que significa, sino lo que percibimos que significa y nuestra percepción está nublada por la desesperanza.

No es para menos, el gobierno ha deshonrado la belleza de estos conceptos haciendo de la PAZ un sinónimo de control y represión, del diálogo un mecanismo de distracción y de la cooperación internacional un circo de focas. Tanta es la manipulación de términos que el discurso de odio, según ellos es el de la oposición, que lo que busca es manifestar la disidencia.

Pero no por eso hay que perder el rumbo y mucho menos claudicar. Todo lo contrario. Ahora es cuando hay que apostar por la construcción de una paz con justicia.  La paz verdadera supone y exige la instauración de un orden justo en el que los hombres puedan realizarse como hombres, en donde su dignidad sea respetada, sus legítimas aspiraciones satisfechas, su acceso a la verdad reconocido, su libertad y su seguridad garantizadas. Un orden, en definitiva, en el que dejemos de ser objetos para convertirnos en  agentes de nuestra propia historia.

En lo que respecta a nuestro país, confío en que el apoyo mayoritario de la Comunidad internacional termine inclinando la balanza a favor de la Democracia y los DDHH.  Venezuela es tema candente y ya forma parte también de la agenda de la ONU.

Lo cierto es que el multilateralismo puede hacer la diferencia en todos los temas en debate. Como dijo Guterres, “sólo juntos podemos hacer realidad la promesa de la Carta de las Naciones Unidas de conseguir la dignidad humana para todos” 

*Profa FACES/ ARIG



Llanto por un mundo en pedazosby Julia-EVS

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miércoles, 2 de agosto de 2017

ARIGlobal: Venezuela, pruebas de fuego

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Felix  Arellano *

El gobierno bolivariano, con su ceguera, soberbia ideológica y visión vertical militarista, ha manipulado la negociación para ganar tiempo, pero el tiempo se le ha agotado.

La grave situación que enfrentamos en Venezuela está resultando una prueba de fuego para varias visiones relevantes en las relaciones internacionales, como la clásica geopolítica o el realismo del poder, los nuevos paradigmas e incluso para la racionalidad política y la sensatez humana y, no en todos los casos, los resultados se presentan positivos.

Ubicados en el ámbito de la geopolítica clásica, podemos observar que, tanto el gobierno bolivariano, como algunos miembros de la oposición democrática han anunciado la irrupción del poder hegemónico, particularmente de los Estados Unidos, para lograr el control de la situación, entre otros, por el “enorme tesoro que está en juego”, la monumental riqueza petrolera y otros recursos estratégicos del país. Ahora bien, los hechos no han acompañado esta visión. Por una parte, en el periodo del Presidente Obama las intervenciones militares no era la práctica cotidiana de su política exterior, todo lo contrario, fue un periodo que privilegió el diálogo, la negociación y la diplomacia multilateral. Para algunos incluso resultó muy permisivo en el caso venezolano. En estos momentos, bajo la administración de Donald Trump, nuestra región no se presenta prioritaria y la atención se concentra en temas de la agenda interna y de grave efecto estratégico como Corea del Norte.

Otro elemento que reduce las posibilidades de esta visión geopolítica tiene que ver con la frágil importancia del “botín”, pareciera que el petróleo está perdiendo la importancia estratégica del pasado, nuevas fuentes rentables y menos contaminantes están apareciendo en escena; además, el grave deterioro técnico y tecnológico de PDVSA la convierte más en una carga, que en un premio. El gobierno bolivariano insiste en la amenaza externa por su incapacidad creativa, siguiendo un viejo y anacrónico discurso, de corte nacionalista y estimulador de emociones, pero carente de vigencia. Esto no significa que la tesis de la geopolítica clásica haya desaparecido, solo que el caso venezolano es más complejo que la vieja simplificación del poder.

Por otra parte, el caso venezolano también representa un reto para los nuevos paradigmas en las relaciones internacionales, como las tesis del derecho humanitario y los derechos humanos, o las tesis de la defensa de la democracia y la propia democratización de la dinámica mundial. En este caso, la situación que apreciamos también resulta compleja; por una parte, el caso venezolano estimula el perfeccionamiento de estas nuevas tendencias, las ha estimulado y agitado. Por otra parte, también ha permitido apreciar sus debilidades, pues las clausulas democráticas como la del Mercosur o de la OEA, no se han podido aplicar y se ha mantenido la clásica dominación del poder soberano, mediante las votaciones, donde la compra de consciencias y de votos prevalece.

Pero frente a las nuevas corrientes en las relaciones internacionales, el reto venezolano obliga a mantener la atención permanente en el tema, más en estos momentos cuando la existencia de la democracia está en juego, de tal forma que los gobiernos democráticos del mundo se deben convertir en críticos permanentes de la actuación del gobierno bolivariano. Adicionalmente, se debería promover la reforma de los instrumentos, como las clausulas democráticas, para asignar mayor relevancia y participación a la sociedad civil, que tiende a enfrentar los peores efectos en la crisis de gobernabilidad.

Adicionalmente, el caso venezolano está representando una prueba de fuego para la racionalidad política, pues sorprende como un movimiento político, que llegó a ser importante numéricamente, como el chavismo, se deja manipular como borrego, perdiendo las oportunidades que para el futuro de los liderazgos locales, puede permitir el funcionamiento eficiente de la democracia. Los regímenes autoritarios solo benefician, mientras duran, al tirano, pues sus aliados pueden resultar útiles en un momento e inconvenientes en otros.

En un sistema democrático eficiente todos tenemos derecho a utilizar las instituciones en nuestra defensa. Pareciera que todo el chavismo, por reducido que se encuentre, se resigna a morir como movimiento político, en la democracia eso no ocurre, como se puede apreciar en Argentina, donde la Sra. Cristina Kirchner, no obstante la larga lista de expedientes en investigación, aspira ser electa senadora y controlar su partido.

También el caso venezolano está representando una prueba de fuego para la sensatez política humana, pues pareciera que el radicalismo se transforma en ceguera ideológica absoluta, impidiendo la capacidad de pensar y de entender que diálogo y negociación son componentes fundamentales de la política y fundamentos básicos del juego democrático, naturalmente requieren de organización y disciplina. El gobierno bolivariano, con su ceguera, soberbia ideológica y visión vertical militarista, ha manipulado la negociación para ganar tiempo, pero el tiempo se le ha agotado. Para la oposición, en su diversidad, la organización y disciplina que requiere la negociación, no resulta fácil. Adicionalmente, algunos grupos tienden a manipular el tema de la negociación como parte del juego por espacios y liderazgos políticos.

Creo que todos podríamos estar conscientes que el país está destruido y que más sangre de gente joven es una aberración, el diálogo y la negociación para mantener y perfeccionar la democracia, que nos puede beneficiar a todos, es el camino sensato, humano y necesario.


Profesor  FACES/ARIG





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jueves, 27 de julio de 2017

ARIGlobal: CARICOM-ONU y el tic tac del reloj para el Esequibo

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Mirna  Yonis *


The concerns of the Caribbean are the concerns of the United Nations (Ban Ki Moon 23 Julio 2013)



El seguimiento de los eventos asociados a las regiones de estudio nos cruzó con la noticia de la Novena reunión bienal CARICOM-Naciones Unidas, celebrada en Nueva York el pasado 20 de julio, la cual contó con la presencia de los Secretarios Generales de ambas organizaciones: Irving La Roque y Antonio Guterres, respectivamente. Resulta relevante en lo informativo y en lo diplomático ya que, por una parte, revela acción específica del compromiso asumido por los mandatarios caribeños en su reciente cumbre realizada en la Isla de Grenada. Por la otra, porque renueva la preocupación en torno a la diplomacia venezolana.

Delimitemos el contexto para nuestra reflexión asociada a la numerología. Primero, son nueve reuniones bienales de un mecanismo de coordinación política del nuevo milenio. Para la región caribeña, es un logro estratégico el reconocimiento de la vulnerabilidad de los estados y naciones insulares en desarrollo, y del compromiso con la agenda post 2015. Segundo, Guyana, uno de los miembros fundadores de CARICOM. Cada año, desde 1982, ha ganado el apoyo de sus pares del bloque el apoyo incondicional e irrestricto a su soberanía e integridad territorial, cuya documentación se remite a la ONU.

Esto nos lleva a destacar la visibilidad de CARICOM en el foro mundial y, en consecuencia, una ventaja diplomática en el relacionamiento como bloque con la estructura de las Secretaría General de la ONU. De allí que resulte de vital importancia la evaluación estratégica que pueda hacerse sobre la región para las relaciones exteriores de Venezuela en el Caribe y en el caso particular de la controversia por el territorio Esequibo. Esto se torna más álgido, con la aceptación del informe presentado por el Secretario General saliente Ban Ki Moon de  mantener por el año 2017 la figura de Buenos Oficios con mandato de mediación, y que en caso de no llegar a alguna propuesta concreta quedaría en manos del Secretario General actual Antonio Guterres, el envío del caso a la Corte Internacional de Justicia.

Los elementos procedimentales y jurídicos internacionales son pertinentes ya que es contraproducente la remisión de un caso a una tercera instancia que no sea previamente aceptada por las partes involucradas, pero lo cierto es que desde el punto de vista diplomático el reloj sigue corriendo y la situación interna en Venezuela sigue desplazando la atención de la Cancillería venezolana en la ganancia de votos para no discutir el tema de la crisis política en cualquiera de los escenarios multilaterales, pero una marginal acción diplomática en el expediente de la controversia por el Esequibo.

La frecuencia de relacionamiento de la región y el énfasis sobre el tema de la vulnerabilidad de los pequeños Estados es un punto sustantivo, entre otros, para señalar la ausencia de contrapeso en la estrategia diplomática de Venezuela con el tema del Esequibo a través de su Misión Permanente en Nueva York. Lamentablemente, esta Delegación ha estado en la mirilla dada la renuncia de su Ministro Consejero y  las subsecuentes declaraciones de crítica gubernamental ante los medios de comunicación internacional.

Quisiéramos equivocarnos y dar el beneficio de la duda sobre el ‘descuido’ diplomático con la agenda Guyana, en lo bilateral, lo regional caribeño y en lo global asociado al Secretario General de la ONU. En casos “delicados” son conocidas las conversaciones y acercamientos con nula visibilidad para el público en general (inclusive para los analistas), pero la Diplomacia Digital a través de las Web y cuentas oficiales en redes sociales revela la estrategia abierta de la Diplomacia Guyanesa en el seno de CARICOM, la cobertura en la recepción del Buen Oficiante, Dag Nylander, y los encuentros del Presidente de Guyana con al anterior y con el actual Secretario General de las Naciones Unidas, así como las declaraciones oficiales de su Canciller sobre el tema de la controversia por el Esequibo. Si a esto le sumamos las informaciones a las que no se les da cobertura en medios nacionales sobre las inversiones que tanto Exxon como otras empresas están “asegurando” para el desarrollo energético petrolero con nuevas técnicas de explotación costa afuera en el llamado Bloque Stabroek, se incrementa nuestra aprehensión sobre la estrategia seguida por la Cancillería y Gobierno venezolano.

Seguramente la crítica a esta reflexión sea la mirada del otro, del interlocutor llamado Guyana, y no de las acciones desde Venezuela. Es pertinente señalar que hemos formulado otros textos, participado en foros, grupos de trabajo y distintas reuniones como las del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI). Se han formulado recomendaciones más allá de la polarización y diatriba política. Incluso en la fecha más reciente con la designación del nuevo Buen oficiante y en las dos visitas que hiciera el diplomático a ambos países, se alertó de la urgencia de corregir el error de aceptar el reloj de tiempo del año 2017 para el agotamiento del mecanismo del Buen Oficiante. De manera pública no hay declaración en las web ni en las cuentas oficiales de Cancillería y del nuevo Canciller venezolano que nos indique lo contrario.

La refractaria información sobre este tema de la controversia por el Esequibo frente a Guyana, nos conduce a interpretar, por ahora, que no hay ningún cambio en la estrategia de dejar correr el reloj hasta mediados de diciembre, posiblemente para activar una diplomacia ‘navideña’. La crisis interna y la injerencia externa parecen la única respuesta gubernamental a todo reclamo de política pública como la de relaciones exteriores. Posiblemente, los colegas, amigos e interesados tienen algunas otras interpretaciones. Son bienvenidas para la discusión. Mientras tanto sigue el tic-tac del reloj!

Profa  FACES / ARIG
@mirnayonis



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