martes, 17 de abril de 2018

ARIGlobal: LA AGENDA POST INTERNACIONAL



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global
Johanna Pérez Daza *

El enfoque post internacional considera la multiplicidad de actores que comparten el otrora protagonismo exclusivo del Estado nación, por lo que la idea de lo “internacional” en el sentido estricto de la palabra, se transforma a tal punto que otros actores e instancias juegan un papel decisivo en los asuntos globales, los cuales, además, se caracterizan por la complejidad, fragmegración y turbulencia señaladas por James Rosenau. Estos planteamientos abarcan las dimensiones de la nueva realidad mundial en la que interactúan nuevos y viejos actores que trastocan la identidad paradigmática y contenido de las Relaciones Internacionales.

El actual escenario muestra cómo algunos asuntos han trascendido a los Estados, colocando el acento en otros actores y temas, de modo que se va conformando una agenda que opera en múltiples niveles y como plantea Petrash (1998) introduce categorías conceptuales y analíticas híbridas que generalizan “su uso en aras de denotar la naturaleza interpenetrada, móvil y complejizada, en términos de actores/agentes, estructuras, fenómenos y procesos”.

Acontecimientos recientes evidencian el creciente papel de otros actores e instancias en la configuración del tablero global, sirvan de muestra algunos episodios de cibertaques perpetuados por grupos clandestinos que han hecho tambalear los servicios públicos y financieros de varios países y regiones. Así también, las filtraciones de documentos por parte de WikiLeaks y los llamados Papeles de Panamá cuyo impacto y efectos han desencadenado acciones que confrontan a los gobiernos en cuestiones tan sensibles como política exterior, seguridad nacional, redes de corrupción, entre otros. Por su parte, el Caso de la constructora brasileña Odebrecht deja al descubierto las coimas de dinero y sobornos a funcionarios del gobierno de por lo menos 12 países (Angola, Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela) para obtener beneficios en contrataciones públicas. Sus implicaciones y consecuencias van desde acusaciones, destitución y renuncia de altos funcionarios de gobierno, incluyendo ministros, gobernadores y presidentes. Más recientemente, el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica ha puesto en el tapete discusiones sobre la privacidad de los ciudadanos en las redes sociales y la venta de datos para campañas políticas.

De forma conjunta estos temas dejan ver una agenda global diversa, dinámica y compleja, en la que no solamente actúan los Estados y sus instituciones, sino otras instancias que de una u otra forma conforman una agenda post internacional inimaginable décadas atrás. Esto nos coloca en un escenario cambiante en el que, ciertamente, los Estados no desaparecen pero sí se enfrentan a cambios y continuidades, transiciones y reacomodos a los que hay que seguir atentos.

*Profa ARIG



martes, 10 de abril de 2018

ARIGlobal: ELECCIONES EN COSTA RICA, RELIGIÓN VS POLÍTICA DE LA IDENTIDAD



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV. Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global


Fidel Canelón*



            Por varias razones, las elecciones presidenciales y legislativas costarricenses de 2018 han estado llenas de elementos novedosos para el país centroamericano y América Latina en general. La elección del politólogo de 38 años Carlos Alvarado en la segunda vuelta celebrada el 1ro de abril, profundiza el sendero de renovación de la clase política tica, no solo por la juventud del nuevo presidente, sino por el hecho de que es el segundo mandato consecutivo que obtiene el Partido Acción Ciudadana, después del triunfo en 2014 del ahora presidente saliente, Luis Guillermo Solís.

Se confirma, de esta manera, el fin del dominio bipartidista en el país centroamericano, si tomamos en cuenta que los dos grandes partidos tradicionales, el PLN (Partido de Liberación Nacional) y el PUSC (Partido Unidad Socialcristiana) no pasaron ni siquiera a la segunda vuelta presidencial. Fundado en 2000 por Ottón Solís, quien fue tres veces su candidato presidencial, y por otras figuras disidentes del PLN –incorporando  incluso, posteriormente, a dirigentes del PUSC-  el PAC es un partido que comparte rasgos con otras organizaciones políticas emergentes en América Latina en las dos últimas décadas, el más importante de los cuales es que no tienen una identidad ideológica determinada, sino que el énfasis está en temas concretos de la sociedad contemporánea que han tomado vuelo en estos tiempos de globalización, como la lucha contra la corrupción, la profundización de la participación ciudadana, la preservación del ambiente, así como los temas de igualdad de género, la comunidad LGBT y la defensa de los derechos de otras minorías, como las étnicas.

La conexión del PAC con estos temas llevó a designar como primera vicepresidenta en la fórmula de Alvarado a Epsy Campbell, una popular y mediática líder negra, que se convirtió en la primera mujer afrodescendiente de Costa Rica y América Latina que ocupa ese importante cargo. De profesión economista, tiene una importante trayectoria en las luchas sociales de su país y en la región, principalmente todo lo que tiene que ver con la defensa de los derechos de la población negra, la discriminación de la mujer y defensa de minorías en general. Esta labor social la llevó a aspirar en dos ocasiones (2010 y 2014) a la candidatura de su partido, con destacadas votaciones en ambos casos, pese a ser derrotada por Ottón Solís y Luis Guillermo Solís, respectivamente. De manera que el logro de la vicepresidencia no fue una concesión graciosa de su partido, sino un reconocimiento a su trabajo de años y a la proyección que ha alcanzado en su país con sus luchas identitarias.

Otro de los aspectos más notorios de la campaña electoral costarricense es la relevancia que tuvo en la campaña la propuesta del matrimonio igualitario, la cual acaparó el debate en las últimas semanas, desplazando a los issues que tradicionalmente concentran la atención, como los problemas económicos, el desempleo y la inseguridad. El que sacó mayor provecho de este clima fue Fabricio Alvarado, candidato de un pequeño partido evangélico, quien fue el más férreo opositor al matrimonio igualitario y al aborto, ganando inesperadamente la primera vuelta, con el 24% de los votos, por encima de Carlos Alvarado, con el 21%. Si bien este pastor evangélico perdió en la segunda vuelta, hay que destacar el crecimiento exponencial que tuvo su organización (Partido Restauración Nacional) que en las elecciones de 2014 solo había logrado el 1,5 % de los votos. El PRN pasó de 1 diputado a 14 diputados en el parlamento, convirtiéndose en la segunda fracción de éste, solo superada por los 17 diputados del PLN.

Son muchas las reflexiones que quedan por hacer sobre estas elecciones ticas. El protagonismo tan acentuado de los temas identitarios en unas elecciones en cierta forma es una novedad en América Latina –si dejamos a un lado la visibilidad del tema indígena en Bolivia en la primera elección de Evo Morales, y la gravitación de los zapatistas en México en los 90 y comienzos de los 2000- que quizá pueda atribuirse a la gran estabilidad económica, política y social alcanzada por Costa Rica, que permitió dirigir la atención en estos temas alternativos, tal como sucede en varios países desarrollados. Por otra parte, si bien conocemos la expansión creciente de las corrientes evangélicas por distintos países de América Latina –llegando en algunos de ellos a igualar o superar al catolicismo- y sus progresivas aspiraciones políticas, puede decirse que nunca habían llegado tan lejos. Fabricio Alvarado estuvo cerca de convertirse en el primer pastor evangélico presidente en nuestra región. Son signos de que los tiempos están cambiando y seguramente en el futuro veremos otras confrontaciones álgidas entre las políticas de la identidad y las políticas confesionales.

 *Prof  FACES/ EEI

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martes, 3 de abril de 2018

DEFENSA TESIS


EL ÁREA DE RELACIONES INTERNACIONALES Y GLOBALES

INVITA A LA COMUNIDAD DE LA CEAP Y AL PÚBLICO EN GENERAL A LA DEFENSA DEL TRABAJO  DE GRADO
TITULADO

CHINA Y EL REALISMO DEPORTIVO EN EL SIGLO XXI:
      Una visión crítica del sistema deportivo  internacional globalS
Elaborado por el Antrop. Pedro  Jaspe, C.I.  17.803.549, quien opta al título de Magister Scientiarum en Relaciones Internacionales

TUTOR:                                          PROFA. María Gabriela Mata Carnevali
JURADO PRINCIPAL:              PROFA. Mirna Yonis Lombano
JURADO PRINCIPAL:              PROF.   Luis Angarita

DIA:                                                    Jueves 5 de abril de 2018
HORA:                                                10: 00 AM
LUGAR:         FACES Sala del Consejo de Escuela de Estudios Internacionales piso 5 

LA COORDINACIÓN

ARIGlobal: ¿La estrella China?

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Prof. Felix Arellano*


La negociación es el camino, pero no es un camino fácil, recordemos la vieja expresión: “el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones” y, en estos momentos, pareciera que en la península coreana reinan “las mejores intenciones”, pero ¿serán ciertas? La diplomacia geopolítica se encuentra en fase de ebullición y creatividad. El mundo aún está impactado con el primer viaje al exterior del joven dictador de Corea del Norte Kim Jong-un, precisamente, al país benefactor, a China.

Desde el majestuoso Gran Palacio del Pueblo, en Beijín, las señales al mundo estaban cargadas de optimismo, Xi Jinping, como gran mediador, y Kim Jong-un dispuesto a negociar el preciado programa nuclear, pero a cambio de importantes concesiones, algunas de ellas, como la relativa a la presencia militar de Estados Unidos en la península, de gran interés para la hegemonía china.

En estos momentos brilla la estrella China, con un Jefe Estado confiado, sin límites ni controles luego del reciente Congreso del Partido Comunista; con una fortaleza económica y militar creciente, que le posiciona como la segunda gran potencia del mundo; incluso, preparándose para normalizar las relaciones con el Vaticano


La China de hoy es el resultado de cambios impresionantes, que van desde las hambrunas de Mao, a la visión estratégica de Deng Xiaoping, la China que se abrió al mercado y archivó el falso discurso de la lucha de clases, útil para controlar el poder, inútil para lograr crecimiento.

La estrategia China es la expansión y el liderazgo, la ruta de la seda es un proyecto emblemático. Las inversiones chinas abarcan el planeta, pero también avanza en el plano militar tradicional e incluso en la carrera de las armas hipersónicas. En sus planes de liderazgo mundial Corea del Norte se ha tornado un tema sensible. Existe un compromiso histórico y jurídico consagrado en el Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua suscrito en 1961; pero es fundamentalmente, el interés geopolítico chino de controlar su entorno, lo que mantiene la estrecha relación. Ahora bien, la insensata conducta del joven dictador, particularmente en el manejo del programa nuclear, ha complicado las relaciones.

China prefiere una península coreana controlada y desnuclearizada, por eso se sumó a la aplicación de sanciones crecientemente duras contra Pyongyang. Se estima que el gobierno chino ha llegado a reducir en un 90% las exportaciones de recursos energéticos a Corea Norte. En este contexto, para Kim Jong-un negociar es el camino y negociar con el total apoyo chino.

En estos momentos, la agenda diplomática se presenta intensa: otra cumbre de Jefes de Estado de las dos Corea el 27 de abril y múltiples conversaciones entre las cancillerías de los diversos países involucrados, particularmente Estados Unidos, Japón, China y las dos Coreas; para llegar en mayo a la gran cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un. Seguramente Rusia debe estar interesada en formar parte del espectáculo, para ver qué beneficios puede lograr.

Todo indica que la participación de China es fundamental, de hecho ha obligado la negociación, pero sus intereses hacen el escenario mucho más complejo para occidente. El gran objetivo chino reducir al minino o eliminar la presencia militar de Estados Unidos en la zona, para facilitar su agenda de control y expansión, es tema de gran preocupación para la mayoría de los vecinos de China por los problemas que genera su expansionismo.

En la lista de conflictos cabe destacar: las divergencias en el mar de china meridional por la delimitación de las islas Spratly, la construcción de islas artificiales y el control del mar con sus vecinos Vietnam, Indonesia, Malasia, Brunei, Filipinas y Taiwán; otro tema es el conflicto con Japón por la isla Senkaku y también con India en el océano indico y no debemos olvidar la persecución del budismo en lo que ha sido definido como el “genocidio cultural del Tíbet”.

Las perspectivas del ensayo de negociación en la península coreana se presentan intrincadas. Seguramente Corea del Norte espera una larga y lenta negociación, el falso show de “jugar a negociar” típico de los gobiernos autoritarios, para ganar tiempo a favor de su programa nuclear, pero tanto occidente, como China, con intereses diferentes, coinciden en aspirar una desnuclearización rápida y contundente, con muchos controles y supervisiones.

De tal forma que para lograr avances efectivos con Corea del Norte, se requiere de una previa y dura negociación entre Estados Unidos y China y, en ese contexto, el tema sensible de las tropas norteamericanas en la zona no parece negociable para el talante de Donald Trump, ni resulta conveniente para la debilidad militar de Corea del Sur, ni de los demás países vecinos del gigante asiático. La negociación es el camino, pero no a cualquier costo.

Prof FACES/ ARIG/ EEI


Los presidentes de  Corea, China y Estados. Montaje: C. Castellón


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martes, 27 de marzo de 2018

ARIGlobal: Vladimir Putin y el renacer del sentimiento soviético en el siglo XXI

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global
                                                                         Alfredo Ordoñez*

 Los recientes acontecimientos que se han venido desarrollando como consecuencia de la reelección de Vladimir Putin como Presidente de la Federación de Rusia por cuarta vez, muestran el deseo de la población rusa de sostener un hombre político que representa la imagen y fuerza de lo que en algún momento fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).


El presidente Putin se mantendrá en el poder hasta el año 2024, por lo cual se estima que su accionar en el marco de las relaciones internacionales tendrá mayor fuerza, pues cuenta con el apoyo de una población que le dio el aval para representarlos en el escenario internacional.

La política exterior que ha desarrollado el Kremlin desde la llegada de Putin al poder, ha reflejado el renacer de un sentimiento que se creía muerto en la literatura pero muy vigente en la genética de la población que vivió el mundo bipolar, y que hoy en día recuerda con nostalgia, la época de la Guerra Fría.

Después de la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, el mundo quedó tutoreado por los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU) y las potencias de Europa Occidental como Alemania, Francia y Reino Unido, en consonancia con una imagen de multipolaridad. Sin embargo, y a pesar del fuerte impacto que trajo esa nueva dinámica en las relaciones internacionales, el ser soviet se ha mantenido en gran parte de la población de todas las naciones que conformaron la URSS. En algunos casos, por supuesto, es rechazado y negado por la juventud. 

La emblemática URSS se mantiene presente en el Báltico (Estonia, Letonia, Lituania), Asia Central (Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán), el Cáucaso (Georgia, Armenia, Azerbaiyán), en Europa Oriental (Bielorrusia, Ucrania, Moldavia) y en el centro del poder de Eurasia (Rusia).

A pesar de la posición ajena de Ucrania sobre ese sentir, es preciso recordar que en el año 2014, en los conflictos vividos en las principales ciudades del este de Ucrania (Crimea, Donetsk y Luhansk) se observaron manifestaciones pro rusas, lo que implicó una mirada inminente de preocupación por parte de las naciones occidentales, principalmente de la Unión Europea y de los EE.UU, por el renacer de un sentir de poder con futuras connotaciones geopolíticas importantes para el escenario internacional, y que con la reelección de Putin se perciben con mayor fuerza.

¿Qué se puede esperar en la dinámica de las relaciones económicas?

Lo cierto es que detrás del foco de la cámara, los Estados siempre han logrado a través de la historia, establecer un equilibrio geopolítico en el escenario internacional. Rusia suministra casi el 40% del gas que consume Europa Occidental por lo que, a pesar de las sanciones económicas que se le han impuesto, el Kremlin está en capacidad de ejercer presión, pues a pesar de los grandes avances en el uso de energía limpias, todavía los hidrocarburos (petróleo y gas) satisfacen aproximadamente, más del 70% del consumo energético mundial. 

De acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (2017), se estima un crecimiento del 3% de la economía mundial, lo que implicará seguramente un incremento del consumo de energía, y más cuando hay perspectivas de crecimiento como el caso de China y la India (6% y 7%, respectivamente), la Unión Europea y los EE.UU (2% y 2%, respectivamente), África (2%), y América Latina (1%). En tal sentido, y tomando en cuenta las discrepancias que se generan en el seno de la Organización de Países Exportadores de la Petróleo (OPEP), Rusia jugará sus fichas para incidir en el mercado energético y en el sistema financiero.

Vladimir Putin logró una alianza energética con la República Popular China, que le garantiza un mercado seguro por muchos años, y más cuando el Presidente Xi Jinping también fue reelegido hace pocos días como líder político de la nación asiática. Adicionalmente, Rusia, como parte de las economías denominadas BRICS, en donde Brasil, India, China y Suráfrica, considerados como los países más emergentes del planeta, son en esencia las naciones que en la actualidad resultan más influyentes en el escenario económico internacional y por ende, son considerados destinos atractivos para las Inversiones Extranjeras Directas (IED).

Finalmente, la situación problemática que se presentó en Ucrania y la participación militar rusa en territorio sirio es el reflejo de un sentir que se ha mantenido vivo y nostálgico desde el ámbito del poder político y militar. Indudablemente, es imposible que se pueda refundar la URSS ante un sistema global donde la democracia juega un elemento clave de legitimidad para optar al poder, pero lo que sí es factible es el renacer de movimientos nacionalistas pro rusos que puedan alterar el orden de la región europea oriental y del mismo Cáucaso, lo que traería fuertes implicaciones para las inversiones de los EE.UU en la zona y el rechazo absoluto de Europa Occidental.

*Prof FACES/ ARIG/ Economía
  @alf_ord    




                                                      Imagen extraída de http://aniversario.elpais.com/putin/.


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martes, 20 de marzo de 2018

ARIGlobal : ¿Intervencionismo? La amenaza conveniente



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Lucía Galeno *



A partir de las experiencias del pasado reciente, cuando a finales de los años ´80 y principios de los `90, el continente experimentó los últimos episodios de las intervenciones armadas estadounidenses, iniciadas a principios del siglo XX, existe un tajante rechazo y desconfianza de los gobiernos y, en general, de la comunidad latinoamericana y caribeña ante cualquier posibilidad de intervención extranjera en la región. El fenecer de la Guerra Fría, aún evoca los malos recuerdos de Granada (1983), Panamá (1989) y Haití (1994).

Podría decirse que todos aquellos eran gobiernos no democráticos, por lo que la intervención foránea contribuyó a la transición hacia lo constitucional. No obstante, el sólo hecho de pensar en la ocupación momentánea del suelo patrio por fuerzas extranjeras, convierte la acción en algo indeseable por la mayoría, dados los estragos propios de una operación de este tipo, en la que predomina el uso de la fuerza.

En el actual orden internacional, pese a la existencia de gobiernos dictatoriales, forajidos, violatorios de los DDHH y que constituyen verdaderas amenazas a la paz y estabilidad mundial, las intervenciones armadas están cada vez más lejos de ser una opción para la solución de conflictos y crisis que aquejan a los países y sus relaciones. En la lenta pero sostenida evolución del Sistema Internacional, una intervención militar resulta cada vez más costosa, tanto desde el punto de vista económico como político.

Si bien, siguen ocurriendo intervenciones de este carácter, son cada vez más esporádicas y resultante de condiciones muy específicas en las que la seguridad internacional pareciera estar comprometida, como por ejemplo, las intervenciones en países cuyos gobiernos se les ha vinculado con el terrorismo. Siendo así, aunque, no se requiere de un consenso para la puesta en práctica de una intervención militar, ésta debe, por lo menos, no presentar mayor oposición real a su ejecución. Por el contrario, ahora se inscribe en el rango de acciones conjuntas, institucionales, tendientes a defender y preservar el sistema democrático y la estabilidad regional o mundial.

Lo interesante viene a ser el papel que juega la posibilidad de una intervención armada, por más remota que sea, en el discurso y política de defensa de los gobiernos autoritarios, trasgresores de las normas internacionales. Sin ningún tapujo, manipulan con la idea o amenaza de una intromisión extranjera en sus asuntos “internos y soberanos”, para no permitir que los factores reguladores pertenecientes a la institucionalidad y comunidad internacional participen en la denuncia, investigación y esclarecimiento de aquellos casos en los que se advierte, se están violando las normas del ordenamiento jurídico supranacional y se procure su cumplimiento. Todo lo contrario, se escudan en la supuesta intervención para impedir a toda costa ser supervisados y sancionados.

De acuerdo a lo anterior, en una sentencia del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, éste señala que “El principio de no intervención supone el derecho de todo Estado soberano de llevar sus asuntos sin interferencia exterior”, pero también aclara que: “La intervención prohibida debe recaer sobre materias respecto de las cuales cada Estado puede, por el principio de soberanía del Estado, decidir libremente. La intervención es ilícita cuando son usados métodos de coerción respecto de tales elecciones, las cuales deben permanecer libres”. Es decir, el principio de no intervención, no escuda el incumplimiento por parte de gobiernos de los DDHH, ni el impedir a la población el libre ejercicio de sus derechos y deberes. 

En este sentido, pareciera que la constante y vociferante denuncia de intervención militar extranjera por algunos regímenes sirve más a los propósitos de quien, en teoría, la padecería, en su afán por evitar ser auditados y a la vez lograr cierta cohesión a su alrededor, que a los intereses reales de quienes, en el papel, serían los ejecutores.

Profa. Cátedra de Historia, EEI-UCV


Llegada de los marines estadounidenses en el aeropuerto de Puerto Príncipe, Haití, 1994.
Fuente: Getty Images


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martes, 13 de marzo de 2018

ALBA en Caracas: artificio y trasfondo



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Mirna Yonis*


El pasado 05 de marzo, el Palacio de Miraflores y el Cuartel de la Montaña, en Caracas, fungieron de escenarios para una nueva edición del formato de reunión cumbre extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América. La naturaleza de las doce delegaciones asistentes es apenas una de las consideraciones para evaluar el impacto de la Declaración final de esta reunión Cumbre de la ALBA en un contexto regional que mantiene en agenda el tema de la Situación Venezuela, pero que a la par concentra atención en otros asuntos del multilateralismo regional.

La matemática diplomática elemental nos permite decir que no estuvieron todos los que son, porque apenas la mitad de los países estuvo representada por su presidente o jefe de gobierno (solo cinco de doce miembros). De la cuota caribeña en la ALBA, solo Dominica estuvo presente con la figura de su Primer Ministro Roosevelt Skerrit,  mientras que el resto de las otras siete representaciones caribeñas acreditó a sus ministros de relaciones exteriores. Emergieron algunos titulares sobre las fisuras de compromiso caribeño hacia el gobierno venezolano. Consideramos que es un reduccionismo inmediatista cuando la ‘realidad’ es más compleja. En estas reuniones del multilateralismo regional, cada una de las partes suma no siempre armónicamente sus intereses particulares y busca converger en los “declarados” intereses comunes.

Es pertinente señalar que los ocho países Caribeños (insistimos más del 50% de miembros ALBA), estuvieron la semana previa junto a sus otros socios regionales en una reunión interanual de mandatarios de CARICOM, que se realizó los días 26 y 27 de febrero en Puerto Príncipe, Haití. La evaluación de las prioridades de la agenda caribeña pasó por los temas álgidos de estos países pero muy particularmente, entre otros, en las fórmulas de la cooperación internacional para el desarrollo, la defensa de su condición diferenciada de países en desarrollo en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la  estrategia regional frente a las secuelas de los huracanes como parte de la estrategia de Resiliencia Climática, y las acciones para defender la posición de los países caribeños frente a los criterios indiscriminados de transparencia que se están aplicando para definir paraísos fiscales.

El tema Venezuela no apareció ni en los discursos ni en las declaraciones de prensa de la CARICOM. Solo la muy puntual y tradicional mención del punto “Asuntos de Fronteras” en el cual reiteraron el apoyo firme e inequívoco de la Comunidad del Caribe para el mantenimiento y la preservación de la soberanía e integridad territorial de Guyana. Y expresaron “su total confianza” en la decisión del Secretario General de la ONU al elegir a la Corte Internacional de Justicia como ‘el medio que ahora se utilizará para la solución de la controversia’ entre Guyana y Venezuela. Esto, en contraposición a la declaración del gobierno de Venezuela de rechazar tal decisión.

Lo intempestivo de esta convocatoria extraordinaria de la ALBA para rendir tributo a la memoria de Hugo Chávez en el Cuartel de la Montaña dejó pocas posibilidades de ser atendida por varios de los líderes caribeños que han mostrado su apoyo incondicional al gobierno de Nicolás Maduro en la esfera regional. Baste mencionar dos ausencias a la cita en Caracas: por una parte, el Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas (Ralph Gonsalves), por estar cumpliendo una visita oficial programada de cuatro días en Surinam; por la otra, el Primer Ministro de Grenada (Keith Mitchell) por estar en el fragor electoral de la última semana de campaña en la que se juega la posibilidad de un quinto mandato.

La Declaración de Caracas que emana de esta reunión extraordinaria de la ALBA constituye un artificio en el que se rinde tributo enunciativo a dos difuntos fundadores del mecanismo (Hugo Chávez y Raúl Castro) y en un mal enjuagado uso de las frases de Simón Bolívar; los embelecos de la diplomacia para mostrar la legitimidad de un régimen que se ha visto cuestionado en otros marcos multilaterales mundiales y regionales.

@mirnayonis



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