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jueves, 5 de julio de 2018

ARIGlobal: Turbulencias en el sistema de comercio internacional



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global 
Luis Angarita*
 El comercio mundial se ha constituido a lo largo del tiempo como una de las herramientas que facilitan el desarrollo de todas las naciones, de la manera más democrática y universal posible. Es con el comercio que los países han conseguido atravesar procesos de industrialización y modelos de desarrollo exitosos, con la inclusión de sus sistemas socioproductivos en los procesos de producción y consumo regionales y mundiales.
Las visiones “pro comercio” no siempre han sido la tendencia dominante en el sistema mundial. De hecho, en los orígenes del llamado Estado-Nación, la práctica común estaba relacionada con enfoques “anti comercio” o también llamados proteccionistas. El mercantilismo fue la tendencia que reinaba durante toda la transición de la edad media a la edad moderna.
Es a partir de la década de los 90 que se ha establecido un paradigma dentro del sistema del comercio mundial con una clara tendencia hacia la liberación de aranceles y la facilitación de los intercambios comerciales, bien por aprendizaje de aquellos países que han apostado a esa estrategia, o bien por el agotamiento de sistemas proteccionistas que no fueron eficientes en el fomento de las capacidades productivas nacionales.
La creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la proliferación de acuerdos comerciales y de integración económica le dieron un impulso al proceso de liberalización del comercio mundial, reduciendo ampliamente la aplicación de aranceles y la supresión de las barreras no arancelarias, para favorecer a un sistema más previsible y transparente, con el criterio básico de ampliar el acceso a nuevos mercados y de establecer un régimen de competencia universal y transparente a todos los países del mundo.
Claro está que la aplicación de un conjunto de medidas que eliminan la protección a importantes sectores productivos tiene como contraparte la afectación de empresas poco productivas o que, por condiciones del sistema, no pueden enfrentarse a la competencia de los mercados mundiales regionales y mundiales. La cara oculta de la aplicación al dedillo del Libre Comercio, es que genera ganadores y perdedores dentro de cualquier sistema económico.
Lo que poco se comenta es que el mismo sistema comercial debe brindar incentivos para que los sectores afectados por la competencia internacional puedan trasladarse a sectores más productivos dentro de su país,  o que su sistema económico genere las adaptaciones para que pueda competir eficientemente dentro del sistema del comercio mundial.
Pero la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos pone en serias dudas el avance y consolidación de las prácticas liberales dentro del comercio mundial. El presidente republicano llega al poder de la mano de aquellos que fueron afectados por la poca competitividad de sus sectores productivos. Con un discurso populista, trata de reivindicarlos y habla de establecer mecanismos de protección para “volver hacer a América grande” (“Make America great again”).  
En la práctica, el discurso de Trump se ha convertido en medidas de política comercial que ponen en riesgo los avances dentro del sistema de comercio mundial. Las palabras “guerra comercial” o “guerra de aranceles” vuelven a estar presentes en la estrategia de Estados Unidos, con la revisión de sus principales acuerdos comerciales, y con gran afectación a sus principales aliados comerciales. Dado el peso que representa el país norteamericano, los principales actores del comercio mundial, China, la Unión Europea y muchos otros, temen que las medidas adoptadas por EE.UU. puedan afectar la tendencia creciente del comercio y termine por amenazar el crecimiento económico y la estabilidad del sistema mundial.


*Prof FACES/EEI




martes, 21 de marzo de 2017

ARIGlobal: ¿Está en riesgo el sistema comercial liberal?


ARIGLOBAL
Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

                                                                                                         
Luis Angarita
El sistema del comercio mundial contemporáneo  se ha venido construyendo desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, contexto en el cual el sistema económico mundial buscaba el establecimiento de un conjunto de normas que permitiesen generar  previsibilidad y confianza a los distintos países, en un momento de urgencia y de reconstrucción de la economía mundial. Así, junto a las instituciones de Bretton Woods, (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial), se hacen esfuerzos para establecer un régimen internacional avocado al comercio internacional.  Pero como las negociaciones comerciales tienen la particularidad de conseguir muchas resistencias, en el contexto de los años cuarenta sólo se pudo materializar un acuerdo provisional de aranceles y comercio, conocido en la literatura como el GATT del 47.
Este foro de negociaciones fue dando forma a lo que hoy en día conocemos como el sistema del comercio mundial que, como régimen internacional[1],  cuenta con un sistema de normas, leyes y procedimientos comunes, que generan la confianza de acudir a un mecanismo cada día más libre y transparente. De esta manera conseguimos que la Organización Mundial del Comercio, creada en el año de 1994, se constituya como un sistema abierto, con negociaciones paulatinas, con agendas ampliadas de los temas comerciales, y con el objetivo común de un comercio más libre e inclusivo.
En esta organización se concentra, lo que en el mundo académico se consideraría como paradigma, es decir, luego de un amplio debate a lo largo del Siglo XX, con argumentaciones a favor y en contra del libre comercio, con sistemas regulatorios sesgados a la protección arancelaria, las negociaciones de la década de los noventa muestra a un mundo orientado casi unánimemente a la apertura comercial, generando así la común aceptación de la comunidad, tanto científica como tomadores de decisiones, de que el libre comercio es el mejor modelo posible dentro del sistema de intercambios comerciales.
Esta visión liberal es la que se ha profundizado desde comienzos de la década de los 90, aunque algunos autores la ubican incluso a principios de los años 80, y marca los principios que rigen las relaciones comerciales, cada vez más libres, previsibles, transparentes y leales. Aun cuando las negociaciones en el seno del organismo multilateral para la profundización de  un sistema más libre puedan complicarse en virtud de la complejidad de cada vez más temas dentro del comercio, la tendencia de cada uno de los países es adaptarse a un sistema que ofrece cada vez más oportunidades, pero a la par, cada vez ofrece más competencia a todos los productores que quieran participar en el comercio mundial.
Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de América, se ponen a prueba todo este conjunto de prácticas que han marcado la tendencia liberal del comercio contemporáneo. Esta discusión se plantea en el marco de la campaña del presidente republicano, quién enarboló un conjunto de propuestas de corte proteccionista, desenterrando los argumentos de la primera mitad del Siglo XX, como protección a la industria nacional, o la defensa del empleo norteamericano. Su principal slogan de campaña era la oferta de “volver a hacer América grande” (Make America Great Again).
Desde la toma de posesión, el ahora Presidente Trump ha realizado Órdenes Ejecutivas que desmantelan el avance de negociaciones comerciales logradas en las pasadas administraciones. Su primer acto fue retirarse del Tratado Transpacífico, cuyo objeto es profundizar el libre comercio en la cuenca del Océano Pacífico, lugar geoestratégico que concentra a la mitad de la producción mundial y las dos terceras partes de la población global.  Entre otras de las acciones más destacadas ha sido la amenaza a las empresas automotrices para que establezcan sus fábricas ensambladoras en territorio norteamericano, en detrimento de México.  Más recientemente, ha anunciado la revisión del histórico Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para pasar a renegociar un sistema de protección comercial con su socio latinoamericano.
Si bien estas actuaciones representan una amenaza a todo el recorrido de negociaciones comerciales vividos en los últimos 30 años, sobre todo por el rol que los Estados Unidos juega en el comercio mundial, también es cierto que, por el otro lado, se han alzado voces en defensa de mantener un sistema comercial abierto y transparente para todos por igual.
En esta oportunidad, las voces de defensa del libre comercio vienen de actores no tradicionales en el tema, como es el caso del presidente chino Xi Jinping, quien en la sesión anual del Foro Económico Mundial celebrado en Davos, sostiene que tanto China como el mundo necesitan de un sistema comercial abierto alertando que “no habrá ganadores en una guerra comercial”, respondiendo a las preocupaciones de un escenario adverso al comercio mundial.
Y en este mismo sentido se han pronunciado distintos foros de integración mundial, como el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), Unión Europea, Mercosur, entre otros, ya que la evidencia estadística ha demostrado que, si bien un sistema de competencias puede perjudicar a los sectores ineficientes de una economía, los países en general, y aquellos en vías de desarrollo y economías emergentes en particular, están en mejores condiciones y participan de mejor manera del sistema de producción mundial y de las cadenas globales de valor gracias a un sistema comercial abierto.
De modo que, si bien las medidas avanzadas desde la nueva administración de los Estados Unidos parece mostrar una gran amenaza al avanzado sistema de negociaciones comerciales, existen también voces que salen en su defensa, ya que, el libre comercio ha demostrado generar mayor bienestar que cualquier otro sistema dentro del comercio internacional.
Profesor FACES/ RRII
Luisangarital@gmail.com



[1] Krasner (1983) la define como conjunto de principios implícitos o explícitos, normas, reglas y procedimientos de decisiones alrededor del cual las expectativas de los actores convergen en una determinada área de las relaciones internacionales, 

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