martes, 19 de septiembre de 2017

UN MUNDO EN PEDAZOS


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


María Gabriela Mata Carnevali *

“Tenemos problemas. La gente sufre y está enojada. La gente ve que la inseguridad y la desigualdad aumentan, que los conflictos se propagan (…) Las sociedades están fragmentadas”  No, no se trata solo de Venezuela, sino del mundo. “Somos un mundo en pedazos, necesitamos ser un mundo en paz”, dijo António Guterres, el Secretario General de la ONU este martes 19 en un llamado a los líderes mundiales a afrontar los grandes desafíos de la humanidad con un espíritu solidario y de unidad que refleje los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

En su discurso se refirió a los lanzamientos balísticos de Corea del Norte y el peligro de una catástrofe nuclear y a la escalada de tensiones sectarias en contra de la minoría Rohingya en Myanmar y afirmó que  la salida debe ser pacífica y emanar del diálogo. 


También se refirió al avance del terrorismo en general, con énfasis en Siria, Yemen, Sudán del Sur y Afganistán; y afirmó que para combatir tan terrible flagelo son cruciales tanto la cooperación internacional como políticas que aborden la pobreza e injusticias que facilitan la radicalización y los discursos de odio.

Salida pacífica, diálogo, cooperación internacional son ideas que están presentes todos los días en nuestras conversaciones en relación con la situación país. Sin embargo, parece como si les hubiéramos perdido la fe. Se han convertido casi en malas palabras, y resulta que esos y no otros son los mecanismos ideales para la solución de controversias. Ya nada significa lo que significa, sino lo que percibimos que significa y nuestra percepción está nublada por la desesperanza.

No es para menos, el gobierno ha deshonrado la belleza de estos conceptos haciendo de la PAZ un sinónimo de control y represión, del diálogo un mecanismo de distracción y de la cooperación internacional un circo de focas. Tanta es la manipulación de términos que el discurso de odio, según ellos es el de la oposición, que lo que busca es manifestar la disidencia.

Pero no por eso hay que perder el rumbo y mucho menos claudicar. Todo lo contrario. Ahora es cuando hay que apostar por la construcción de una paz con justicia.  La paz verdadera supone y exige la instauración de un orden justo en el que los hombres puedan realizarse como hombres, en donde su dignidad sea respetada, sus legítimas aspiraciones satisfechas, su acceso a la verdad reconocido, su libertad y su seguridad garantizadas. Un orden, en definitiva, en el que dejemos de ser objetos para convertirnos en  agentes de nuestra propia historia.

En lo que respecta a nuestro país, confío en que el apoyo mayoritario de la Comunidad internacional termine inclinando la balanza a favor de la Democracia y los DDHH.  Venezuela es tema candente y ya forma parte también de la agenda de la ONU.

Lo cierto es que el multilateralismo puede hacer la diferencia en todos los temas en debate. Como dijo Guterres, “sólo juntos podemos hacer realidad la promesa de la Carta de las Naciones Unidas de conseguir la dignidad humana para todos” 

*Profa FACES/ ARIG



Llanto por un mundo en pedazosby Julia-EVS

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