miércoles, 31 de enero de 2018

ARIGlobal: Davos en el 2018


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

  Luis Angarita *



A diferencia de años anteriores, la prudencia parece haber sido la principal característica de la reunión anual que el Foro Económico Mundial realiza a finales del mes de enero y que reúne a un gran grupo de líderes mundiales en lo político, académico y empresarial para discutir los posibles escenarios en los distintos temas de interés como la globalización, el calentamiento global, educación, comercio, entre muchos otros. Dando un repaso a la agenda de desarrollo, encontramos que el mundo todavía no ha superado las secuelas de la crisis económica vivida hace casi una década atrás, y que a este escenario de incertidumbre se le suman las turbulencias que surgen con la aparición de nuevos líderes y de nuevas agendas para cada tema en particular.

En materia de comercio mundial, las expectativas siguen centradas en la nueva estrategia de política comercial que impulsa EEUU al retirarse de las llamadas meganegociaciones tanto con el continente europeo como con los miembros del pacífico,  al tiempo que renegocia el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá.  Esta tendencia a replegarse en sí mismo no es exclusiva de los norteamericanos, pues se refleja también en el poco avance en el seno de la Organización Mundial de Comercio y en las negociaciones entre Reino Unido y el resto de la Unión Europea luego del proceso de salida conocido popularmente como el “Brexit”. Sin embargo,  en la otra esquina, encontramos países que siguen apostando por la profundización del comercio como herramienta de desarrollo, con líderes como Trudeau y Merkel, representantes de Canadá y Alemania respectivamente.

En materia ambiental, el calentamiento global sigue siendo la principal preocupación, y las intervenciones de muchos de los líderes mundiales se enfocaron en propiciar acciones que reduzcan sus efectos. Para el presidente de India esta representa la mayor amenaza al futuro de la humanidad.  El presidente francés, Enmanuel Macron, dando un decidido paso al frente  anunció la erradicación del uso del carbón en plantas termoeléctricas para el año 2021 como contribución a la reducción de emisión de gases efecto invernadero.

El crecimiento económico se proyecta positivo para los años 2018 y 2019 según las estimaciones tanto del Fondo Monetario Internacional como para el Banco Mundial, pero algunos líderes empresariales advierten que podemos encontrarnos en una burbuja financiera similar a la de 2006,  la cual, sabemos, desató la crisis económica más importante desde el Crack de la Bolsa de Nueva York en 1929. El lema que acoge la reunión de este año se centra en este escenario de incertidumbre y bautiza la cumbre bajo el slogan “Creando un futuro compartido en un mundo fracturado”.

Sin duda, las tensiones se acrecientan por las turbulencias que han introducido líderes mundiales como Trump, no sólo en materia de comercio internacional, sino en los efectos de sus políticas internas, con reformas y recortes fiscales y claras muestras de segregación social, dado que ponen de manifiesto los grandes retos que enfrenta la sociedad mundial en todos los ámbitos, económico, político, social, ambiental y educativo.  Sin embargo, hay que darse espacio para celebrar los esfuerzos conjuntos para vislumbrar aquellas políticas públicas y acciones concretas que puedan hacer de este un mundo mejor.


Prof. FACES/ EEI





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martes, 23 de enero de 2018

ARIGlobal: Migraciones, otra dimensión de la crisis


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Johanna Pérez Daza*




Los movimientos migratorios y flujos de personas suelen ser la causa y efecto de problemas complejos. No son un fenómeno reciente aunque en la actualidad se le considera uno de los temas que más ocupa a los gobiernos, organizaciones y líderes del mundo, ya que afecta a un considerable número de personas y grupos que, por distintas razones, deciden –o intentan- dejar su lugar de origen y buscan asentarse en otros territorios que ofrezcan condiciones de vida y garantías de las que carecen  en  sus países.

Los motivos abarcan conflictos armados, violencia, desempleo, crisis políticas, económicas y alimentarias, entre otros. Sus dimensiones son tan amplias y extendidas que autores como David Held consideran que la migración humana es una forma de globalización omnipresente. 

Es un proceso que, ocasionalmente, implica grandes riesgos y peligrosas condiciones de traslado, así como aspectos relacionados con la documentación y la legalidad. Sin embargo, son riesgos que los sujetos deciden asumir en busca de una mejor calidad de vida, o cuando menos, el anhelo de un mejor porvenir para ellos y su grupo familiar. 

Los movimientos de personas traen consigo debates sobre la autonomía y la soberanía de los Estado-nación, entre los que se encuentran su limitada capacidad para asegurar sus fronteras y controlar el flujo de migrantes indocumentados e ilegales lo que, en oportunidades, amerita acciones trasfronterizas y coordinaciones entre países, instituciones y actores políticos, convirtiéndose en un tema impostergable en los asuntos internacionales, pero también en los domésticos.

La aguda crisis que atraviesa Venezuela desde hace ya varios años ha hecho que este tema -otrora distante y ajeno- se haya convertido en una cercana realidad, al punto que la salida del país de millones de venezolanos ha trazado un nuevo flujo migratorio en el continente, tal y como señaló en meses pasados el director de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, Marcelo Pisani.

Cifras recientes indican que cerca de un 30% de las familias venezolanas tiene algún miembro que ha migrado en los últimos años. Otros datos señalan que es una tendencia en ascenso concentrada principalmente en la población juvenil y adulta.



Esta compleja realidad impacta la dinámica regional y nacional, llamando la atención de instituciones y organizaciones internacionales que ofrecen su asistencia. Es un escenario que no puede ser desatendido o ignorado, pues su impacto se evidencia en el corto y mediano plazo, mostrando otra dimensión de la crisis venezolana que se escurre hacia otras latitudes.
               
                *Profa FACES / ARIG /  EEI





Vacío del migrante al abandonar su tierra, su vida y su gente. Escultura de la serie Voyageurs , (viajeros) de Frances Bruno Catalano.

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ARIGlobal: La salvaguarda urgente de los cantos de trabajo del llano colombo-venezolano






Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


María Gabriela Mata Carnevali*





Si mi querencia es el monte
 y mi fuerza un cimarrón
como no quieres que cante
 como canta un corazón
 Simón Diaz


Los cantos de trabajo del llano colombo-venezolano fueron declarados en diciembre 2017 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en una medida URGENTE para evitar la desaparición de esta manifestación común a los dos países latinoamericanos. El patrimonio cultural inmaterial infunde un sentimiento de identidad, se transmite de generación en generación y es recreado constantemente por las comunidades. Pero, muchas de sus expresiones y manifestaciones están amenazadas por la homogeneización implícita en la globalización  o  la falta de apoyo, aprecio y comprensión local. De allí la preocupación por salvaguardarlos para el disfrute de todos.

En el proceso largo y complejo que implica una declaración de este tipo estuvieron involucrados equipos de trabajo de Venezuela y Colombia, distinguiéndose el aporte de la Universidad Central de Venezuela (UCV), por intermedio del prof. Victor Rago Albujas y estudiantes de la escuela de Antropología.

El Patrimonio cultural inmaterial o Patrimonio cultural intangible forma parte, junto con el patrimonio cultural material, de aquellos bienes inestimables e irremplazables de las naciones, cuya desaparición representaría una pérdida invaluable para la humanidad entera.

La Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO (París, 2003) establece que el  mismo está formado por los “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su cultura”. Sin llegar a establecer categorías ni clasificaciones cerradas, afirma que este patrimonio se manifiesta particularmente en los siguientes ámbitos:

·         tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma
·         artes del espectáculo
·         usos sociales, rituales y actos festivos
·         conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo
·         técnicas artesanales tradicionales

Como ocurre con la cultura en general, el patrimonio inmaterial cambia y evoluciona constantemente, y cada nueva generación lo enriquece. Pero, muchas expresiones y manifestaciones están amenazadas por la globalización y la homogeneización, y también por la falta de apoyo, aprecio y comprensión local. Si no se alimenta, el patrimonio cultural inmaterial podría perderse para siempre, o quedar relegado al pasado.

Los cantos de Los Llanos colombo-venezolanos, propios de la actividad ganadera e interpretada a capella mientras se trabaja con los animales, están en declive debido a la honda transformación socioeconómica y demográfica de la sociedad llanera, según alertaron autoridades  en la materia. Salvaguardarlos requiere la transferencia de conocimientos, técnicas y significados pues la salvaguardia se centra sobre todo en los procesos inherentes a la transmisión o comunicación del patrimonio de una generación a otra, y no tanto en la producción de sus manifestaciones concretas, como la ejecución de una danza y una canción, o la fabricación de un instrumento musical o un objeto de artesanía.

Entre los esfuerzos que el organismo propone se encuentra el celebrar encuentros entre llaneros y jóvenes, formar a los maestros en la escuela y organizar diferentes certámenes de canto.

Junto a los cantos llaneros se incorporaron a la lista de salvaguarda urgente bienes  procedentes de Botswana, Mongolia, Marruecos, Turquía y Emiratos Árabes Unidos.

*Profa  FACES/ ARIG/EEI

@mariagab2016


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domingo, 21 de enero de 2018

ARIGlobal: Retos del nuevo año



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV. Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Felix Arellano *



El nuevo año se perfila complejo para el mundo y particularmente dramático para Venezuela, pero las fuerzas democráticas, promotoras de paz y convivencia tienden a crecer en impulso y creatividad frente a las adversidades y nuestra esperanza es que esto se pueda multiplicar, por optimismo, pero también por esfuerzo de trabajo, disciplina y organización de la gente honesta y de buena voluntad.

Los desafíos globales se proyectan múltiples y complejos y el militarismo, el armamentismo, el terrorismo y la violencia juegan un papel privilegiado. Pareciera que la amenaza nuclear de Corea del Norte, sujeta a las irracionalidades de su joven dictador, por sus graves consecuencias para la paz y la seguridad mundial, se presenta como uno de los temores más catastróficos. No muy lejos en peligrosidad se ubican el terrorismo y los ilícitos internacionales, tan difíciles de controlar y enfrentar, pues rompen los esquemas tradicionales de la seguridad y defensa.

Pero los riesgos globales son diversos y en el plano humanitario resaltan las crecientes violaciones de los derechos humanos; también las significativas migraciones de población pobre y perseguida en el planeta, incluyendo la venezolana que, en el marco de la aporofobia, básicamente encuentra rechazo, lo que se constituye en un potencial de conflicto. La pobreza y la marginalidad de vastos grupos humanos, acrecentada por los populismos y autoritarismos, se mantiene como uno de los factores de inestabilidad mundial.

En la lista de riesgos globales también destacan los problemas ecológicos, en particular los negativos efectos del cambio climático; también la proliferación de virus, que aún no tienen cura y se mueven a escala mundial sin consideraciones por fronteras o soberanías. Igualmente destacan la violencia de género que, no obstante la campaña de repudio mundial, siguen creciendo y junto a ella el permanente maltrato a la diversidad sexual.

En el plano económico el desasosiego frente a la globalización está creciendo, pero su manejo está resultando irresponsable, como el caso del Brexit en Gran Bretaña, o la rechazo de Donald Trump de los acuerdos comerciales transpacífico y transatlántico; pues retirarse de la integración, como también fue el caso del proceso bolivariano frente a la Comunidad Andina y el Grupo de los Tres, no es la solución, por el contrario tiende a complicar los problemas. Tampoco resuelve las inequidades que genera la globalización pretender construir muros, que solo exacerban la visión autoritaria de la soberanía y multiplica las complicaciones.

Sobre la terrible situación venezolana, la mayoría de los diagnósticos coinciden, tanto en la magnitud de la problemática para el nuevo año, como en la irresponsabilidad del proceso bolivariano, que profundiza la crisis por los beneficios políticos que le genera, al mejor estilo cubano, empobrecer facilita el control absoluto.

Pero frente al panorama desolador, las fuerzas de cambio en el mundo no se amilanan y el multilateralismo, los nuevos actores como las organizaciones no gubernamentales o las fuerzas que promueven la paz, la convivencia y la democratización de las relaciones internacionales, se mantienen firmes y creativas en su labor.

En lo que a Venezuela respecta, para quienes creemos en la democracia y la convivencia los retos son enormes; ahora bien, en proporción a los obstáculos, debería crecer la voluntad, la creatividad, la organización y, obviamente, la unidad. Para el nuevo año, con optimismo o ingenuidad, les deseamos todo lo mejor posible y espero que podamos reencontrarnos de nuevo en el mes de enero del 2018.

*prof FACES/ARIG/EEI



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sábado, 16 de diciembre de 2017

ARIGlobal: Un planeta y un Caribe resiliente





Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Mirna Yonis*


“Los que no apuesten por una economía verde vivirán en un futuro gris” (Antonio Guterres, 12/12/2017)

No hay un plan B, solo tenemos Un Planeta! Un lema que se formó en las redes sociales que se referían a #OnePlanet  la Conferencia convocada por el  gobierno de Francia, el Banco Mundial y la ONU, este 12 de diciembre, en el marco del segundo aniversario de la firma del Acuerdo de Paris 2015 sobre Cambio Climático.

Todavía no estamos ganando la guerra contra el cambio climático, el desafío definitorio de nuestro tiempo.
El Acuerdo de París sienta las bases para una acción ambiciosa. Pero sabemos que los compromisos actuales no nos llevarán allí. Todos los días, en cada región, las páginas frontales están dominadas por desastres relacionados con el clima: tormentas, inundaciones, sequías e incendios.
Mi reciente visita a Barbuda y Dominica fue realmente desgarradora y reveladora. (nos muestra que) El cambio climático se está moviendo mucho más rápido que nosotros. (Antonio Guterres, 12/12/2017)

Estas palabras en el primer minuto del discurso de Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, muestran su portafolio de compromisos y su atención con dos casos emblemáticos en el Caribe, afectados por los Huracanes Irma y María: Dominica y Barbuda. No es fortuita esta mención si consideramos que este encuentro en París forma parte de una trilogía de eventos: Conferencia sobre Cambio Climático (COP23), en Boon 6-18 Noviembre 2017 y la Conferencia de Alto Nivel CARICOM-ONU: creación de una comunidad más Resiliente al clima, en Nueva York 20-21 Noviembre 2017.  En cada una de ellas se coincide en el impacto acelerado del cambio climático, la vulnerabilidad del Caribe y la insuficiencia de los mecanismos tradicionales de apoyo y solidaridad:

"El cambio climático no es un asunto teórico para las personas en el Caribe. Esa realidad se vive a diario. Nuestros sentimientos y buenos deseos no serán suficientes. Solo nuestros mensajes de solidaridad no bastarán. Ahora es para nosotros el momento de pasar a la acción" Presidente de la Asamblea General, Miroslav Lajčák (21/12/2017).

La Conferencia de Alto Nivel referida, reunió cerca de 400 altos representantes de gobiernos, organizaciones multilaterales y de la sociedad civil, y el sector privado que logró articular poco más de 2 mil millones de dólares como compromisos financieros para apoyar la recuperación del Caribe-CARICOM. La mitad de este monto se refiere a préstamos y alivio de la deuda que en condiciones normales hubiese sido imposible lograr. Entre estos donantes se anota la declaración del Canciller venezolano de condonar la deuda a Dominica y una promesa de evaluar similares acciones a otros países de la CARICOM.

La identificación coloquial de Desastres Naturales y Temporada de Huracanes tiene unas características muy diferentes en el siglo XXI para los gobiernos, para los pueblos y para el planeta. En tal sentido el llamado de Acción Climática va coaligando esfuerzos e iniciativas multilaterales globales que suman, desde el tema Cambio Climático, las acciones concurrentes con los compromisos adquiridos de una Agenda 2030 con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo nunca alcanzarán los Objetivos de Desarrollo Sostenible, a no ser que dispongan de fondos para las comunidades resilientes al clima”. Primer Ministro Antigua y Barbuda, Gaston Browne.

El “cruce”  entre las fuerzas centrífugas  centrípetas en la dinámica multilateral-global forma parte de la complejidad de las relaciones internacionales. Estamos conscientes que hay tendencias y dinámicas gubernamentales y no gubernamentales a favor, pero no podemos dejar de señalar que hay posiciones encontradas y fuertes presiones contrarias a la Acción Climática.  Por ende, para los profesionales que se dedican al estudio y análisis de esta rama de conocimiento, o forman parte de los grupos de decisión, una tarea básica es el hacer seguimiento de los eventos, situaciones y/o casos.  Así como es pertinente atender las gestiones/decisiones en torno a la Acción Climática y los ODS de los distintos tipos de actores involucrados, es indispensable como analistas seguir las decisiones del Presidente Trump de retirar a Estados Unidos como suscriptor de los Acuerdos de París y la formalización del retiro como miembro de la UNESCO, ya que las mismas afectan el rumbo de programas globales y de organizaciones estadounidenses que vienen trabajando desde hace varias décadas en una agenda global.

Finalmente, consideramos que la Acción Climática para un Caribe Resiliente, tiene una deuda geopolítica con Puerto Rico. Los huracanes en su paso no discriminan condición política de los territorios. Como Estado Libre Asociado de Estados Unidos, Puerto Rico se lleva la peor parte de su condición colonial, dramatizada con el paso del Huracán María: una burocracia federal asociada a la del gobierno local de la isla que en nada ayuda a la solución de problemas inmediatos y de corto plazo (servicio de agua, eléctrico y telefónico), la espada de Damocles de una Junta de Control Fiscal que ante la declaratoria de zona de desastre no consideró cambio sustantivo en su tarea, y la imposibilidad legal y política de Puerto Rico de optar por programas internacionales. Puerto Rico es otro caso (de estudio) para la reconstrucción de una comunidad más resiliente en el Caribe.

@mirnayonis

Profa FACES/ARIG/EEI


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miércoles, 6 de diciembre de 2017

ARIGlobal: Sentido de futuro: ¿De la cuarta revolución industrial a la cuarta generación de DDHH?



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global



 María Gabriela Mata Carnevali*



Nuestros mejores esbozos de humanidad futura resultaron apenas artificios de pólvora que ardieron bajo la lluvia de la primera noche.
Mario Payeras


                                                                


La cuarta revolución industrial, marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, vaticina el fin del mundo tal como lo conocemos. “En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes", afirma Klaus Schwab, director ejecutivo del Foro Económico Mundial (2016); y esta amenaza desde ya se refleja en el debate sobre derechos humanos.

Dado que mantener el status quo no es una opción, necesitamos, en efecto, repensar la condición humana en la sociedad tecnológica, hontanar de sentido de la razón y sin razón en el siglo XXI, para definir lo que podría ser la cuarta generación de derechos humanos.

Hablar de una cuarta revolución industrial supone que hubo tres previas. A la primera se la conoce simplemente como “la revolución industrial”; marca el paso de la producción manual a la mecanizada entre 1760 y 1830 gracias al invento de la máquina de vapor. La segunda es producto de la electricidad, que permitió la manufactura en masa a partir de 1850, y la tercera le imprime su sello al siglo XX de la mano de la electrónica y la tecnología de la información y las telecomunicaciones. Pero, en estas primeras décadas del siglo XXI, la ingeniería genética, que permite el control y transferencia del ADN de un organismo a otro y las neurotecnologías orientadas a la manipulación del cerebro, junto a la tendencia a la automatización total de la manufactura por cuenta de sistemas ciberfísicos, están cambiando la manera en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos los unos con los otros; y la velocidad, amplitud y profundidad de esta nueva revolución nos está obligando a repensarlo todo, incluso lo que significa ser humanos y los derechos inherentes a esta condición.

“La noción de Derechos Humanos se corresponde con la afirmación de la dignidad de la persona frente al Estado”, dice Pedro Nikken (1994); y es que la dignidad de la persona puede verse ofendida por distintas causas, pero no todas configuran, técnicamente, violaciones a los derechos humanos (en lo adelante DDHH).  La nota característica de las violaciones a los DDHH es que ellas se cometen desde el poder público o gracias a los medios que éste pone a disposición de quienes lo ejercen. “Usualmente implican lucha” nos recuerda por su parte Carlos Chipoco (1994). En efecto, su historia es una historia de luchas que puede verse como una lista de sucesivas conquistas.

Basándose en la teoría de la evolución histórica de los DDHH, primero fueron los derechos civiles y políticos, reconocidos tras la Revolución Francesa y vinculados con el principio de libertad, tan caro al pensamiento liberal. Generalmente se consideran derechos de defensa o negativos, que exigen de los poderes públicos su inhibición y no injerencia en la esfera privada.  Son los llamados derechos de “primera generación”.

 Los derechos económicos, sociales y culturales, producto de las luchas del movimiento obrero luego de la primera y segunda revolución industrial, de marcada influencia marxista, constituyen  la “segunda generación” y están vinculados con el principio de igualdad. Exigen para su realización efectiva de la intervención de los poderes públicos a través de la prestación de servicios.

Los derechos de “tercera generación”, también conocidos como Derechos de los Pueblos, desarrollados tras las guerras mundiales, contemplan cuestiones de carácter supranacional como la necesidad de preservar el patrimonio común de la humanidad, la justicia internacional, el derecho a la paz, a un desarrollo sostenible y un medio ambiente sano. 

Hoy se discute sobre una cuarta generación de DDHH, que por lo general se relaciona a las TICs o nuevas tecnologías de la información y comunicación, típicas de la tercera revolución industrial. Se estima que las libertades y derechos conciernen también al espacio digital, lo que ha provocado que su reconocimiento y protección por parte del Estado constituya un verdadero reto por parte del sistema jurídico.

Sin embargo, a todas luces esto no es suficiente pues, como vimos, la cuarta revolución industrial sería el producto de la convergencia de las TICs con nuevas tecnologías físicas y biológicas, lo que implica una discusión ética sobre su incidencia en nuestra vida diaria que concierne al Derecho y en general a las humanidades, entendidas como esos saberes que se ocupan de hechos exclusivamente humanos y que según Adela Cortina (2013), a diferencia del conocimiento naturalista,  trabajan  a partir de hechos, pero tratan de articularlos desde el sentido y tienen en cuenta  “esa intersubjetividad humana, sin la que no existen ni ciencia objetiva, ni política legítima”. Para esta reconocida filosofa  española “es en esta articulación de las innovaciones en ciencias, técnicas y humanidades en la que nos jugamos el futuro del bien humano”.

¿Es posible controlar jurídicamente los aspectos negativos de la racionalidad tecnológica, que se ha convertido en la racionalidad dominante de nuestra época? ¿Cuáles son sus efectos en la mentalidad individual y en las estructuras sociales? ¿Qué  nuevos derechos convendría integrar a la Declaración Universal  de  DDHH en virtud de los cambios previsibles?

Según José Antonio Garcés (2016), “Un punto sensible del cambio que viene es la amenaza al empleo y la eventual profundización de la desigualdad (...). La automatización o incluso “robotización” de algunas labores puede destruir más empleos de los que se creen, que además, estarán destinados a quienes tengan el capital intelectual necesario para insertarse en este nuevo modelo de producción, pues el conocimiento será el capital más relevante”.

El derecho al trabajo ya está reconocido desde la segunda generación de DDHH;  ¿en el debate en curso, será suficiente incluir lo de formarse en nuevas tecnologías o habrá que pensar en limitar lo que los robots puedan hacer. ¿Podemos siquiera imaginar cual debería ser este límite para defender la dignidad humana frente a la máquina o cual el rol del Estado en esta materia? Sin duda, la literatura y el cine ya se han aventurado por tales complejidades, pero la historia nos muestra que los derechos se conquistan una vez que los problemas han abierto el campo de batalla. Quizás es demasiado pronto para asomar este tema, pero ¿no será después demasiado tarde?  ¿Los principios que han de normar la convivencia de los humanos con los robots, entonces, para la cuarta o para la quinta generación de DDHH?

Obviamente, estas son todas  preguntas para las que no es posible una respuesta simple. Por eso luce conveniente desviarse por un camino menos especulativo y abogar por el sistema mismo, el sistema internacional de defensa de los DDHH que garantizaría su eventual evolución hacia otras generaciones de derechos; y abogar por la Democracia, pues dentro de los distintos tipos de gobierno, la Democracia favorece como ninguno el respeto a los DDHH, ya que de eso depende en gran parte su credibilidad. 

 El asunto es que los DDHH están en peligro. Los Estados encargados de protegerlos defienden  más  las fronteras que las personas y se escudan en la soberanía para hacer caso omiso de sus deberes.

Según Salil Shetty (2017), Secretario General de Amnistía Internacional, “2016 fue un año en el que la idea de dignidad e igualdad humanas, el concepto mismo de familia humana, fue objeto de intensa e implacable agresión en forma de discursos de culpa, miedo y búsqueda de chivos expiatorios, propagados por quienes querían tomar el poder o aferrarse a él casi a cualquier precio.”

Entonces, ¿De la cuarta revolución industrial a la cuarta generación de DDHH? Si y solo si se resuelven las contradicciones del presente en cuanto al sistema internacional de protección y se fomentan las tradiciones e instituciones democráticas a lo interno de los países, que ojalá no resulten artificios de pólvora que ardan bajo la lluvia de la primera noche.

*Profa  FACES / ARIG / EEII

Referencias:

Cortina, Adela (2013). El futuro de las Humanidades. Revista Chilena de  Literatura.  Nº.84. Santiago

Chipoco, Carlos (2010). La protección universal de los derechos humanos. Una aproximación crítica. En: Rodolfo Cerdas y Rafael Nieto (comp.)  Estudios básicos de derechos humanos. IIDH. San José.

Garcés, J. A. (2 feb, 2016). Qué nos depara la Cuarta Revolución Industrial. Diario Financiero.Disponible:http://usec.cl/opinion/pagina/2?columnista=1&filtro[columnista]=1#!/53/jose-antonio-garces-que-nos-depara-la-cuarta-revolucion-industrial

Nikken, Pedro (1994)  El concepto de derechos humanos. En: Rodolfo Cerdas y Rafael Nieto (comp.)  Estudios básicos de derechos humanos I. IIDH. San José.

Schwab Klaus (2016). La cuarta revolución industrial. Disponible: http://ebooks.qsafe.men/?book=1159882006&c=es&format=pdf

Shetty, Salil  (2017). Amnistía Internacional  Informe  2016/ 2017 Disponible: file:///C:/Users/Maria%20Gabriela/Downloads/POL1048002017SPANISH%20(2).PDF

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Las opiniones emitidas por los articulistas son de responsabilidad individual y en ningún caso comprometen opiniones de la entidad que promueve este espacio.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿Dinamizando el comercio internacional?




Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Felix Arellano*




Para algunos estudiosos, las diferencias económicas y, en particular comerciales, forman parte de los factores que estimularon las conflagraciones mundiales, de allí la importancia de construir una gobernabilidad económica internacional

Con el correr del tiempo el comercio internacional se fue transformando en una fuerza compleja; por una parte, dinámica y transformadora en el contexto mundial; por otra, causa de conflictos, de allí la conveniencia que los acuerdos comerciales incorporen un mecanismo eficiente de solución de diferencias. Por muchos años hemos apreciado como la apertura de los mercados y el incremento y diversificación del comercio ha estimulado el bienestar, en esta etapa se multiplicaron las zonas de libre comercio, pero también surgieron problemas que estimularon una crítica radical, que se podría resumir como postliberalismo, con particular influencia en nuestra región. En los actuales momentos apreciamos tendencias contradictorias, los radicales postliberales han fracasado con su falso discurso; empero, el desasosiego logra nuevos aires con el euroescepticismo y el efecto Trump.

Para algunos estudiosos, las diferencias económicas y, en particular comerciales, forman parte de los factores que estimularon las conflagraciones mundiales, de allí la importancia de construir una gobernabilidad económica internacional, que se tradujo en acciones como: los acuerdos de Breton Woods de 1944, que dan origen al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial o la creación del GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) en 1947.

Uno de los objetivos es utilizar las potencialidades del comercio para crear confianza entre los Estados. En este contexto se inscriben los acuerdos del carbón y del acero firmados por varios países europeos en 1951, que llevaron a la suscripción, por seis países europeos, del Tratado de Roma en 1957, que da origen a la Comunidad Económica Europea, que luego de varias décadas llegará a 28 países miembros como Unión Europea; ahora bien, las diferencias y el escepticismo también han crecido, como es el caso del Brexit, el retiro de la Gran Bretaña.

En nuestra región latinoamericana el comercio también presenta la complejidad dialéctica, de creación de beneficios y de diferencias. En este último sentido destaca los fracasos y retrocesos en materia de integración regional, muy marcados por los resentimientos nacionalistas, alimentados, entre otros, por el equivocado nacionalismo radical. Desde esta perspectiva los gobiernos se preocupan por los beneficios comerciales que pueden obtener los supuestos enemigos, es una visión suma cero de la relación comercial. Visión que contribuyó al fracaso de veinte años de negociaciones para formar la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). También el nacionalismo radical afectó los avances en el viejo Grupo Andino.

Pero no todo es negativo y el comercio ha sido uno de los estímulos para fortalecer las relaciones entre los países de la región; al respecto, cabe destacar el caso de  Argentina y Brasil, que al adoptar el Programa de Cooperación Integral (PICAB) en el marco de la ALADI, sentaron las bases para la posterior conformación del Mercado Común del Sur (Mercosur), con el Tratado de Asunción en 1991. En Venezuela también tenemos experiencias positivas en materia comercial, pues luego del grave incidente de la corbeta Caldas colombiana en las aguas del Golfo de Venezuela, el marco del Grupo Andino, y particularmente del comercio, contribuyó a fortalecer la relación bilateral y se tradujo por varios años en el incremento del comercio, las inversiones, el empleo y el bienestar general entre ambos países.

Desafortunadamente, el gobierno bolivariano se creyó el falso discurso radical postliberal contra el libre comercio y ha tratado de llevarlo hasta sus últimas consecuencias, y hoy observamos los nefastos resultados. Un país aislado en materia de integración, con su economía en destrucción y buscando falsas excusas, como la guerra económica, para crear “chivos expiatorios”, pero consciente del perverso juego político, que al empobrecer se consolida en el poder. En efecto, el proceso bolivariano ha sido uno de los más firmes impulsores de la radical visión postliberal, pero no ha trabajado para superar las debilidades de la integración, como por ejemplo los temas de equidad; por el contrario, ha trabajado para destruir la integración existente y crear un marco que resulte favorable a sus arbitrariedades.

En estos últimos meses pareciera que el llamado “efecto Trump”, también incrementa la incertidumbre en materia comercial, al rechazar los mega acuerdos comerciales como el Transpacífico y el Transatlántico y promover la eliminación el TLC con Canadá y México; pero, el mundo está consciente de las potencialidades que puede ofrecer el comercio y está trabajando para que esta negativa tendencia no se consolide. Como parte de las señales positivas se puede apreciar que los once países restantes del Acuerdo Transpacífico están trabajando para revisar el texto y retomarlo. También se espera que las largas y complejas negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur, para conformar una zona de libre comercio, pudieran culminar este año y se firme el acuerdo en diciembre, en el marco de la Reunión Ministerial de la OMC en Argentina.

La comunidad internacional también espera con expectativa que la reunión de la OMC en Argentina culmine con la larga Ronda Doha que inició en el 2001. Un optimismo ingenuo, cuando observamos que los países radicales, como el proceso bolivariano, juegan al caos, pues la destrucción los fortalece. Esperemos que las fuerzas democráticas y racionales puedan trabajar con coherencia para abrir mercados con equidad, pues en ese escenario se establecen las bases para que todos podamos ganar.

* Prof FACES/ARIG/EEII


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