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martes, 5 de febrero de 2019

ARIGlobal: Nancy Pelosi y la Democracia



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global


Seny Hernández Ledezma*



Con la victoria de los miembros del Partido Demócrata en las últimas elecciones de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, se puede afirmar que triunfó la Democracia Social, si consideramos la ideología que sustenta a ese partido y los planteamientos recogidos en el discurso pronunciado por la Presidenta de dicha Cámara, el pasado 3 de enero. Este discurso se convierte en un documento fundamental que al parecer orientará la política que adoptará la Cámara, presidida por Nancy Pelosi, quien como señalan diversos medios de comunicación, a los 78 años de edad se ha convertido en la mujer más poderosa e influyente del país.

De conformidad con los resultados electorales, la nueva Cámara integrada por 435 miembros en representación de los 50 estados, es multicultural por razones étnicas y religiosas y está constituida por la mayor cantidad de mujeres en la historia de la institución.
La política progresista que recoge el documento busca “redimir la promesa del Sueño Americano” para cada familia llevando el progreso a todas las comunidades del país. Pelosi destaca el carácter sagrado que le confiere la Constitución, cuando cada dos años se reúnen en el “templo” de la democracia; es decir, el Capitolio de Estados Unidos y además interpreta que el servicio público es un “llamado noble”, que debe realizarse con verdadero amor y dirigirse a alcanzar el mayor bienestar de todos.

Como punto central de la democracia social, destaca el sistema de balances y equilibrios constituidos por los tres poderes públicos fundamentales: el Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial y establece como rol fundamental del primero los resultados para la gente orientados hacia la generación de oportunidades y al mejoramiento de las condiciones existenciales. En una democracia son las leyes las que deben gobernar y el espíritu de las mismas debe promover y recoger esos resultados, sin manipulaciones acomodaticias. En ninguna parte del discurso hubo referencias al Presidente Donald Trump, ni a su política gubernamental, lo que si se enfatiza es la construcción de una economía que le brinde a los ciudadanos las herramientas básicas para triunfar como: educación pública, el desarrollo de la fuerza laboral, los empleos bien remunerados y las pensiones seguras.

Valora así mismo el respaldo que debe dársele a la clase media y la considera-recordando a Aristóteles- la columna vertebral de la democracia. Destaca el papel de las políticas sociales para garantizar el derecho a la vida en las áreas de protección, de seguridad y de salud pública, mediante la reducción de los costos de atención médica y de los precios de los medicamentos.

Otro aspecto esencial se refiere a la crisis climática que existe en el mundo, la cual se manifiesta en desastres naturales y requiere de la intervención estatal, de la acción decidida de los ciudadanos organizados, de la ciencia, de la ética y del uso de tecnologías sustentables para contrarrestar los efectos nocivos que se vienen produciendo.

Así mismo se plantea una gran preocupación por el auge del terrorismo y de la violencia en el mundo. Los demócratas, dirigidos por Nancy Pelosi, parecen saber lo que quieren hacer. Ojalá que el contenido del discurso no se quede en letra muerta, ni sea solamente la expresión de buenas intenciones.

En relación con los recientes acontecimientos en Venezuela, la juramentación de Juan Guaidó como Presidente de la República “encargado” y la fuerte represión de las manifestaciones, Nancy Pelosi declaró por la red social twitter su apoyo al pueblo que está en contra del gobierno autoritario de Nicolás Maduro, promoviendo la defensa de la democracia y el respeto a los derechos humanos.


sh26587@gmail.com





martes, 11 de septiembre de 2018

RESILIENCIA UNIVERSITARIA






El país del hambre
enardecido el ánimo
marcha su dignidad en la calle



María Gabriela Mata Carnevali

La universidad que, por definición, tiene como misión fundamental la libre búsqueda de la verdad, la creación y difusión del conocimiento, y el cultivo de los valores trascendentales del hombre, debe estar también al servicio de la nación y, en tal sentido, le corresponde colaborar con la orientación del país, mediante su contribución al esclarecimiento de los problemas nacionales. Pero, para ello necesita de su autonomía.

Por autonomía suele entenderse: 1. Independencia financiera 2. Elección de los cuerpos directivos y de las autoridades de la universidad por la propia comunidad universitaria y participación de sus miembros en los organismos de gobierno 3. Concursos de oposición para la selección del profesorado 4. Docencia libre, tanto en lo concerniente a la actualización curricular como a los métodos de enseñanza 5. Asistencia libre (Turnnemann, 1985: 63; Citado en Moreno, 2008: 357).

El problema es que en la «Venezuela socialista»,las universidades vienen experimentando un deterioro progresivo de su autonomía, a pesar de que esta  fuera incorporada con rango constitu­cional en el Artícu­lo 109 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada en referéndum nacional celebrado el 15 de diciembre de 1999.

Con la autonomía se desdibuja la libertad académica, lo que implica una directa violación al derecho a la educación, que afecta otros derechos fundamentales.

Según Parra, De la Vega y Troconis (2011:4), la política de educación superior del gobierno está orientada al “desmantelamiento de instituciones y programas que no se identifiquen con la propuesta socialista y a la creación de un sistema paralelo de educación universitaria”. La primera señal se observa en marzo de 2001 con la toma por más de un mes del Rectorado de la UCV por parte de un grupo de estudiantes, acción que terminó en actos vandálicos y enfrentamientos con representantes de la Federación de Centros de Estudiantes (Bravo Jaurégui, L. y Uzcátegui, R., 2003:73). En esa oportunidad, Eleazar Narváez, Director de la Escuela de Educación declaró para El Nacional (17 de abril de 2001):

Hay razones suficientes para pensar que dichos actos vandálicos configuran un proceso de intervención de la UCV desde adentro, basado en los mismos pretextos y acciones que ha utilizado el actual gobierno para someter a su antojo la vida política y los distintos órganos del Poder Público (Bravo Jaurégui, L. y Uzcategui, R., 2003:82).

Luego vinieron medidas y políticas de mayor alcance como la creación de la Misión Alma Mater en 2003, cuyo objetivo fundamental es generar un nuevo tejido institucional de la educación universitaria venezolana, orientado hacia el desarrollo y transformación de la educación superior, para el fortalecimiento del poder popular y la construcción de una sociedad socialista, del cual es hito la Universidad Bolivariana.

En 2009 se da otro paso en este sentido con la Ley Orgánica de Educación, en la cual se plasma de manera expresa la idea del «Estado docente» y se establecen lineamientos para regular, supervisar y controlar el funcionamiento del subsistema de educación universitaria en cuanto a la administración financiera y sus normas de gobierno, la planificación, coordinación y ejecución de políticas y programas dirigidos a la inserción productiva de los egresados, la territorialización de la educación universitaria y el ingreso estudiantil a las instituciones, tanto oficiales como privadas (Parra, De la Vega y Troconis, 2011:4).

Es con base en esta Ley que el Ejecutivo impuso, en 2014, un nuevo modelo de asignación de cupos, privilegiando criterios no académicos para el ingreso de estudiantes a las universidades y, en 2015, el llamado “sistema de formación permanente del docente universitario”, un plan de mejoramiento profesional abiertamente ideologizado. Por si esto fuera poco, desde 2012 la Sala Electoral del TSJ ha interferido sistemáticamente en los procesos electorales de las universidades mediante decenas de sentencias que obstaculizan el pleno ejercicio del autogobierno (Coalición de cátedras y centros universitarios de DDHH, 2017).


Todo esto sin derecho a protestar porque la represión está a la orden del día


Sin embargo, pudiera decirse que la estrategia más perniciosa es, de lejos, el cerco o asedio presupuestario. Las universidades públicas son castigadas con presupuestos reconducidos sin tener en cuenta la inflación y las privadas con políticas restrictivas para el aumento de la matrícula. Esto, por supuesto, afecta la calidad de vida de profesores y empleados, y el funcionamiento y mantenimiento de las instalaciones; pero, además, incide en la investigación, la cual ya había perdido el apoyo de la empresa privada por la reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI) de 2010, que centraliza en un fondo todos los recursos públicos y privados destinados a la investigación científica (Coalición de cátedras y centros universitarios de DDHH, 2017).

Por ello, en 2018 los esfuerzos de los universitarios están dirigidos a mantener las puertas abiertas a pesar de la falta de presupuesto y el fuerte golpe que significa la  migración de cerca del 50 % de la planta profesoral y estudiantil. La fuga de talento intelectual ha aumentado dramáticamente en los últimos años. Los jóvenes cruzan las fronteras, a veces sin terminar sus carreras,  en busca de una mejor calidad de vida. La diáspora profesoral es alarmante. Las autoridades «administran la crisis» pero no han podido retener a los profesores.

Ahora, en el marco de la implementación del nuevo cono monetario, el gobierno intenta una jugada perversa. El desconocimiento de las tablas salariales establecidas por contratación colectiva. Que no haya incentivo al mérito ni al logro es propio de los regímenes comunistas. Se busca imponer un sistema de relaciones de trabajo inspirado en el modelo soviético y cubano, en el cual los gremios, federaciones y  sindicatos son un apéndice del Estado.

Otra vez amenaza la bota, otra vez amenaza la sombra.

Como cada vez que ha hecho falta, brotará el sentir ucevista

La casa LUZ la asfixian, se apaga, pero no la callan.

Tampoco a las otras universidades. Unidas defenderemos lo que es nuestro.

Entre los estudiantes, a pesar de la diversidad de estrategias, sobresalen los consensos en cuanto al rol protagónico del movimiento estudiantil de cara al futuro.

AVERU ratifica, de manera irrenunciable su voluntad de ser custodios del derecho al estudio en un marco democrático, considerando la democracia no sólo como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el bienestar económico, social y cultural de la población venezolana.

FAPUV sigue dando la batalla por el gremio docente. En la calle se pronuncia por un salario digno, anclado no a las derivas autoritarias del gobierno  sino a la canasta básica.



REFERENCIAS:

Bravo Jáuregui, L. y Uzcátegui, R. (2003). Memoria Educativa Venezolana, base de datos. Tomo VIII Años 2001-2003. UCV, Caracas, Venezuela.

Coalición de cátedras y centros universitarios de DDHH (oct, 2017).  El pensamiento bajo amenaza Situación de la libertad académica y la autonomía universitaria en Venezuela. Revisado: abril, 2018. Disponible: https://www.derechos.org.ve/actualidad/coalicion-de-catedras-y-centros-universitarios-de-ddhh-el-pensamiento-bajo-amenaza-en-las-universidades-venezolanas

Moreno, Amado (2008). Historia sociopolítica de la universidad y autonomía en Venezuela: Rostros y máscaras. EDUCERE Año 12 Nº 41

Parra, De la Vega y Troconis (2011). La educación superior en Venezuela (2005-2009). En: CINDA (2011). La educación superior en Iberoamérica.  Revisado: mayo, 2018. Disponible: http://www.cinda.cl/wp-content/uploads/2014/07/2011-Informe-Venezuela.pdf


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Las opiniones emitidas por los articulistas son de responsabilidad individual y en ningún caso comprometen opiniones de la entidad que promueve este espacio.

martes, 5 de junio de 2018

ARIGlobal: ESPAÑA EN RÍO REVUELTO

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

 Por: Seny Hernández Ledezma* 



Los actos de corrupción administrativa con la intervención del gobierno, constituyen una de las causas más severas y reiteradas que afectan el devenir democrático de los Estados y desafortunadamente, la España de Mariano Rajoy no ha sido la excepción, tal y como se demuestra en una sentencia, que acusa al Partido Popular (PP) “de una contabilidad paralela en dinero negro procedente de donaciones de empresarios”, según datos publicados por la BBC. Esta situación trajo como resultado que el extesorero de ese partido de gobierno, Luis Bárcenas, fuese condenado a pasar 33 años en prisión.
El cuadro se hizo más complejo cuando Pedro Sánchez, Secretario General del Partido Socialista Obrero Español /PSOE) introdujo  ante la Cámara de Diputados del Congreso la moción de censura contra Mariano Rajoy, lo cual ocasionó su destitución como presidente del Gobierno de España, al contar con el apoyo mayoritario de diversos sectores políticos.
Para lograr aprobar la moción de censura, Pedro Sánchez celebró una serie de negociaciones con diversos actores políticos que están representados en la Cámara de Diputados del Congreso, quienes proceden  de distintas tendencias ideológicas y sus actuaciones reflejan intereses muy diversos, lo cual según algunos analistas va a complejizar su actividad como mandatario. Esos actores son además del PSOE, Unidos Podemos,  ERC, PNV, PDeCAT, Compromís, Bildu y Nueva Canarias. El resultado de las votaciones fueron 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención de los 350 diputados con los cuales cuenta actualmente el Congreso, según datos oficiales publicados por El País de España. 

La reacción y el mensaje de Mariano Rajoy, antes de que se suspendiera la sesión para proceder a la votación, fueron inmediatos porque quiso ser el primero en felicitar a Pedro Sánchez y en una breve intervención dijo que consideraba un honor haber presidido el Gobierno de España, dejar un país mejor que cuando lo recibió y que ojalá su sustituto pudiera decir lo mismo cuando le llegara el momento.

Los argumentos utilizados por Pedro Sánchez para defender la moción fueron pronunciados por él de la siguiente manera: “Defiendo esta moción de censura por coherencia, responsabilidad y democracia. Propongo un gobierno socialista, paritario y europeísta que cumplirá con la UE y la Constitución”. Se comprometió también a atender las urgencias sociales y  a convocar elecciones, aunque no precisó la fecha.

El Rey Felipe VI firmó el real decreto con el nombramiento de Pedro Sánchez, como presidente del Gobierno y la presidenta del Congreso, Ana Pastor, le comunicó formalmente su investidura. Se efectuó oficialmente el acto de la toma de posesión el 2 de junio de 2018 ante el Rey. El acto de juramentación fue enteramente seglar porque lo hizo ante la Carta Magna y no ante la Biblia, como se había acostumbrado hasta ese entonces.

De esta manera podemos afirmar que a pesar del río revuelto, el gobierno español supo responder adecuadamente y de manera institucional en el plazo de una semana, a los retos de la grave coyuntura que se estaba viviendo, sin que mediaran personalismos políticos, ni insultos, ni abusos de poder, como corresponde a un país que ha alcanzado niveles de desarrollo cónsonos con sus capacidades políticas. Así se cierra el capítulo de una situación inédita en España, con  la cual hasta el mismo Mariano Rajoy contribuyó, lo cual refleja la grandeza admirable de una nación.




*Profa  FACES/ EEI



Fotografía Pedro Sánchez y Mariano Rajoy en el Congreso de España


Fuente: Sánchez Presidente Disponible en:  https://elpais.com/tag/mociones_censura/a


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domingo, 21 de enero de 2018

ARIGlobal: Retos del nuevo año



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV. Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Felix Arellano *



El nuevo año se perfila complejo para el mundo y particularmente dramático para Venezuela, pero las fuerzas democráticas, promotoras de paz y convivencia tienden a crecer en impulso y creatividad frente a las adversidades y nuestra esperanza es que esto se pueda multiplicar, por optimismo, pero también por esfuerzo de trabajo, disciplina y organización de la gente honesta y de buena voluntad.

Los desafíos globales se proyectan múltiples y complejos y el militarismo, el armamentismo, el terrorismo y la violencia juegan un papel privilegiado. Pareciera que la amenaza nuclear de Corea del Norte, sujeta a las irracionalidades de su joven dictador, por sus graves consecuencias para la paz y la seguridad mundial, se presenta como uno de los temores más catastróficos. No muy lejos en peligrosidad se ubican el terrorismo y los ilícitos internacionales, tan difíciles de controlar y enfrentar, pues rompen los esquemas tradicionales de la seguridad y defensa.

Pero los riesgos globales son diversos y en el plano humanitario resaltan las crecientes violaciones de los derechos humanos; también las significativas migraciones de población pobre y perseguida en el planeta, incluyendo la venezolana que, en el marco de la aporofobia, básicamente encuentra rechazo, lo que se constituye en un potencial de conflicto. La pobreza y la marginalidad de vastos grupos humanos, acrecentada por los populismos y autoritarismos, se mantiene como uno de los factores de inestabilidad mundial.

En la lista de riesgos globales también destacan los problemas ecológicos, en particular los negativos efectos del cambio climático; también la proliferación de virus, que aún no tienen cura y se mueven a escala mundial sin consideraciones por fronteras o soberanías. Igualmente destacan la violencia de género que, no obstante la campaña de repudio mundial, siguen creciendo y junto a ella el permanente maltrato a la diversidad sexual.

En el plano económico el desasosiego frente a la globalización está creciendo, pero su manejo está resultando irresponsable, como el caso del Brexit en Gran Bretaña, o la rechazo de Donald Trump de los acuerdos comerciales transpacífico y transatlántico; pues retirarse de la integración, como también fue el caso del proceso bolivariano frente a la Comunidad Andina y el Grupo de los Tres, no es la solución, por el contrario tiende a complicar los problemas. Tampoco resuelve las inequidades que genera la globalización pretender construir muros, que solo exacerban la visión autoritaria de la soberanía y multiplica las complicaciones.

Sobre la terrible situación venezolana, la mayoría de los diagnósticos coinciden, tanto en la magnitud de la problemática para el nuevo año, como en la irresponsabilidad del proceso bolivariano, que profundiza la crisis por los beneficios políticos que le genera, al mejor estilo cubano, empobrecer facilita el control absoluto.

Pero frente al panorama desolador, las fuerzas de cambio en el mundo no se amilanan y el multilateralismo, los nuevos actores como las organizaciones no gubernamentales o las fuerzas que promueven la paz, la convivencia y la democratización de las relaciones internacionales, se mantienen firmes y creativas en su labor.

En lo que a Venezuela respecta, para quienes creemos en la democracia y la convivencia los retos son enormes; ahora bien, en proporción a los obstáculos, debería crecer la voluntad, la creatividad, la organización y, obviamente, la unidad. Para el nuevo año, con optimismo o ingenuidad, les deseamos todo lo mejor posible y espero que podamos reencontrarnos de nuevo en el mes de enero del 2018.

*prof FACES/ARIG/EEI



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miércoles, 6 de diciembre de 2017

ARIGlobal: Sentido de futuro: ¿De la cuarta revolución industrial a la cuarta generación de DDHH?



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global



 María Gabriela Mata Carnevali*



Nuestros mejores esbozos de humanidad futura resultaron apenas artificios de pólvora que ardieron bajo la lluvia de la primera noche.
Mario Payeras


                                                                


La cuarta revolución industrial, marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, vaticina el fin del mundo tal como lo conocemos. “En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes", afirma Klaus Schwab, director ejecutivo del Foro Económico Mundial (2016); y esta amenaza desde ya se refleja en el debate sobre derechos humanos.

Dado que mantener el status quo no es una opción, necesitamos, en efecto, repensar la condición humana en la sociedad tecnológica, hontanar de sentido de la razón y sin razón en el siglo XXI, para definir lo que podría ser la cuarta generación de derechos humanos.

Hablar de una cuarta revolución industrial supone que hubo tres previas. A la primera se la conoce simplemente como “la revolución industrial”; marca el paso de la producción manual a la mecanizada entre 1760 y 1830 gracias al invento de la máquina de vapor. La segunda es producto de la electricidad, que permitió la manufactura en masa a partir de 1850, y la tercera le imprime su sello al siglo XX de la mano de la electrónica y la tecnología de la información y las telecomunicaciones. Pero, en estas primeras décadas del siglo XXI, la ingeniería genética, que permite el control y transferencia del ADN de un organismo a otro y las neurotecnologías orientadas a la manipulación del cerebro, junto a la tendencia a la automatización total de la manufactura por cuenta de sistemas ciberfísicos, están cambiando la manera en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos los unos con los otros; y la velocidad, amplitud y profundidad de esta nueva revolución nos está obligando a repensarlo todo, incluso lo que significa ser humanos y los derechos inherentes a esta condición.

“La noción de Derechos Humanos se corresponde con la afirmación de la dignidad de la persona frente al Estado”, dice Pedro Nikken (1994); y es que la dignidad de la persona puede verse ofendida por distintas causas, pero no todas configuran, técnicamente, violaciones a los derechos humanos (en lo adelante DDHH).  La nota característica de las violaciones a los DDHH es que ellas se cometen desde el poder público o gracias a los medios que éste pone a disposición de quienes lo ejercen. “Usualmente implican lucha” nos recuerda por su parte Carlos Chipoco (1994). En efecto, su historia es una historia de luchas que puede verse como una lista de sucesivas conquistas.

Basándose en la teoría de la evolución histórica de los DDHH, primero fueron los derechos civiles y políticos, reconocidos tras la Revolución Francesa y vinculados con el principio de libertad, tan caro al pensamiento liberal. Generalmente se consideran derechos de defensa o negativos, que exigen de los poderes públicos su inhibición y no injerencia en la esfera privada.  Son los llamados derechos de “primera generación”.

 Los derechos económicos, sociales y culturales, producto de las luchas del movimiento obrero luego de la primera y segunda revolución industrial, de marcada influencia marxista, constituyen  la “segunda generación” y están vinculados con el principio de igualdad. Exigen para su realización efectiva de la intervención de los poderes públicos a través de la prestación de servicios.

Los derechos de “tercera generación”, también conocidos como Derechos de los Pueblos, desarrollados tras las guerras mundiales, contemplan cuestiones de carácter supranacional como la necesidad de preservar el patrimonio común de la humanidad, la justicia internacional, el derecho a la paz, a un desarrollo sostenible y un medio ambiente sano. 

Hoy se discute sobre una cuarta generación de DDHH, que por lo general se relaciona a las TICs o nuevas tecnologías de la información y comunicación, típicas de la tercera revolución industrial. Se estima que las libertades y derechos conciernen también al espacio digital, lo que ha provocado que su reconocimiento y protección por parte del Estado constituya un verdadero reto por parte del sistema jurídico.

Sin embargo, a todas luces esto no es suficiente pues, como vimos, la cuarta revolución industrial sería el producto de la convergencia de las TICs con nuevas tecnologías físicas y biológicas, lo que implica una discusión ética sobre su incidencia en nuestra vida diaria que concierne al Derecho y en general a las humanidades, entendidas como esos saberes que se ocupan de hechos exclusivamente humanos y que según Adela Cortina (2013), a diferencia del conocimiento naturalista,  trabajan  a partir de hechos, pero tratan de articularlos desde el sentido y tienen en cuenta  “esa intersubjetividad humana, sin la que no existen ni ciencia objetiva, ni política legítima”. Para esta reconocida filosofa  española “es en esta articulación de las innovaciones en ciencias, técnicas y humanidades en la que nos jugamos el futuro del bien humano”.

¿Es posible controlar jurídicamente los aspectos negativos de la racionalidad tecnológica, que se ha convertido en la racionalidad dominante de nuestra época? ¿Cuáles son sus efectos en la mentalidad individual y en las estructuras sociales? ¿Qué  nuevos derechos convendría integrar a la Declaración Universal  de  DDHH en virtud de los cambios previsibles?

Según José Antonio Garcés (2016), “Un punto sensible del cambio que viene es la amenaza al empleo y la eventual profundización de la desigualdad (...). La automatización o incluso “robotización” de algunas labores puede destruir más empleos de los que se creen, que además, estarán destinados a quienes tengan el capital intelectual necesario para insertarse en este nuevo modelo de producción, pues el conocimiento será el capital más relevante”.

El derecho al trabajo ya está reconocido desde la segunda generación de DDHH;  ¿en el debate en curso, será suficiente incluir lo de formarse en nuevas tecnologías o habrá que pensar en limitar lo que los robots puedan hacer. ¿Podemos siquiera imaginar cual debería ser este límite para defender la dignidad humana frente a la máquina o cual el rol del Estado en esta materia? Sin duda, la literatura y el cine ya se han aventurado por tales complejidades, pero la historia nos muestra que los derechos se conquistan una vez que los problemas han abierto el campo de batalla. Quizás es demasiado pronto para asomar este tema, pero ¿no será después demasiado tarde?  ¿Los principios que han de normar la convivencia de los humanos con los robots, entonces, para la cuarta o para la quinta generación de DDHH?

Obviamente, estas son todas  preguntas para las que no es posible una respuesta simple. Por eso luce conveniente desviarse por un camino menos especulativo y abogar por el sistema mismo, el sistema internacional de defensa de los DDHH que garantizaría su eventual evolución hacia otras generaciones de derechos; y abogar por la Democracia, pues dentro de los distintos tipos de gobierno, la Democracia favorece como ninguno el respeto a los DDHH, ya que de eso depende en gran parte su credibilidad. 

 El asunto es que los DDHH están en peligro. Los Estados encargados de protegerlos defienden  más  las fronteras que las personas y se escudan en la soberanía para hacer caso omiso de sus deberes.

Según Salil Shetty (2017), Secretario General de Amnistía Internacional, “2016 fue un año en el que la idea de dignidad e igualdad humanas, el concepto mismo de familia humana, fue objeto de intensa e implacable agresión en forma de discursos de culpa, miedo y búsqueda de chivos expiatorios, propagados por quienes querían tomar el poder o aferrarse a él casi a cualquier precio.”

Entonces, ¿De la cuarta revolución industrial a la cuarta generación de DDHH? Si y solo si se resuelven las contradicciones del presente en cuanto al sistema internacional de protección y se fomentan las tradiciones e instituciones democráticas a lo interno de los países, que ojalá no resulten artificios de pólvora que ardan bajo la lluvia de la primera noche.

*Profa  FACES / ARIG / EEII

Referencias:

Cortina, Adela (2013). El futuro de las Humanidades. Revista Chilena de  Literatura.  Nº.84. Santiago

Chipoco, Carlos (2010). La protección universal de los derechos humanos. Una aproximación crítica. En: Rodolfo Cerdas y Rafael Nieto (comp.)  Estudios básicos de derechos humanos. IIDH. San José.

Garcés, J. A. (2 feb, 2016). Qué nos depara la Cuarta Revolución Industrial. Diario Financiero.Disponible:http://usec.cl/opinion/pagina/2?columnista=1&filtro[columnista]=1#!/53/jose-antonio-garces-que-nos-depara-la-cuarta-revolucion-industrial

Nikken, Pedro (1994)  El concepto de derechos humanos. En: Rodolfo Cerdas y Rafael Nieto (comp.)  Estudios básicos de derechos humanos I. IIDH. San José.

Schwab Klaus (2016). La cuarta revolución industrial. Disponible: http://ebooks.qsafe.men/?book=1159882006&c=es&format=pdf

Shetty, Salil  (2017). Amnistía Internacional  Informe  2016/ 2017 Disponible: file:///C:/Users/Maria%20Gabriela/Downloads/POL1048002017SPANISH%20(2).PDF

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martes, 19 de septiembre de 2017

UN MUNDO EN PEDAZOS


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


María Gabriela Mata Carnevali *

“Tenemos problemas. La gente sufre y está enojada. La gente ve que la inseguridad y la desigualdad aumentan, que los conflictos se propagan (…) Las sociedades están fragmentadas”  No, no se trata solo de Venezuela, sino del mundo. “Somos un mundo en pedazos, necesitamos ser un mundo en paz”, dijo António Guterres, el Secretario General de la ONU este martes 19 en un llamado a los líderes mundiales a afrontar los grandes desafíos de la humanidad con un espíritu solidario y de unidad que refleje los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

En su discurso se refirió a los lanzamientos balísticos de Corea del Norte y el peligro de una catástrofe nuclear y a la escalada de tensiones sectarias en contra de la minoría Rohingya en Myanmar y afirmó que  la salida debe ser pacífica y emanar del diálogo. 


También se refirió al avance del terrorismo en general, con énfasis en Siria, Yemen, Sudán del Sur y Afganistán; y afirmó que para combatir tan terrible flagelo son cruciales tanto la cooperación internacional como políticas que aborden la pobreza e injusticias que facilitan la radicalización y los discursos de odio.

Salida pacífica, diálogo, cooperación internacional son ideas que están presentes todos los días en nuestras conversaciones en relación con la situación país. Sin embargo, parece como si les hubiéramos perdido la fe. Se han convertido casi en malas palabras, y resulta que esos y no otros son los mecanismos ideales para la solución de controversias. Ya nada significa lo que significa, sino lo que percibimos que significa y nuestra percepción está nublada por la desesperanza.

No es para menos, el gobierno ha deshonrado la belleza de estos conceptos haciendo de la PAZ un sinónimo de control y represión, del diálogo un mecanismo de distracción y de la cooperación internacional un circo de focas. Tanta es la manipulación de términos que el discurso de odio, según ellos es el de la oposición, que lo que busca es manifestar la disidencia.

Pero no por eso hay que perder el rumbo y mucho menos claudicar. Todo lo contrario. Ahora es cuando hay que apostar por la construcción de una paz con justicia.  La paz verdadera supone y exige la instauración de un orden justo en el que los hombres puedan realizarse como hombres, en donde su dignidad sea respetada, sus legítimas aspiraciones satisfechas, su acceso a la verdad reconocido, su libertad y su seguridad garantizadas. Un orden, en definitiva, en el que dejemos de ser objetos para convertirnos en  agentes de nuestra propia historia.

En lo que respecta a nuestro país, confío en que el apoyo mayoritario de la Comunidad internacional termine inclinando la balanza a favor de la Democracia y los DDHH.  Venezuela es tema candente y ya forma parte también de la agenda de la ONU.

Lo cierto es que el multilateralismo puede hacer la diferencia en todos los temas en debate. Como dijo Guterres, “sólo juntos podemos hacer realidad la promesa de la Carta de las Naciones Unidas de conseguir la dignidad humana para todos” 

*Profa FACES/ ARIG



Llanto por un mundo en pedazosby Julia-EVS

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miércoles, 2 de agosto de 2017

ARIGlobal: Venezuela, pruebas de fuego

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Felix  Arellano *

El gobierno bolivariano, con su ceguera, soberbia ideológica y visión vertical militarista, ha manipulado la negociación para ganar tiempo, pero el tiempo se le ha agotado.

La grave situación que enfrentamos en Venezuela está resultando una prueba de fuego para varias visiones relevantes en las relaciones internacionales, como la clásica geopolítica o el realismo del poder, los nuevos paradigmas e incluso para la racionalidad política y la sensatez humana y, no en todos los casos, los resultados se presentan positivos.

Ubicados en el ámbito de la geopolítica clásica, podemos observar que, tanto el gobierno bolivariano, como algunos miembros de la oposición democrática han anunciado la irrupción del poder hegemónico, particularmente de los Estados Unidos, para lograr el control de la situación, entre otros, por el “enorme tesoro que está en juego”, la monumental riqueza petrolera y otros recursos estratégicos del país. Ahora bien, los hechos no han acompañado esta visión. Por una parte, en el periodo del Presidente Obama las intervenciones militares no era la práctica cotidiana de su política exterior, todo lo contrario, fue un periodo que privilegió el diálogo, la negociación y la diplomacia multilateral. Para algunos incluso resultó muy permisivo en el caso venezolano. En estos momentos, bajo la administración de Donald Trump, nuestra región no se presenta prioritaria y la atención se concentra en temas de la agenda interna y de grave efecto estratégico como Corea del Norte.

Otro elemento que reduce las posibilidades de esta visión geopolítica tiene que ver con la frágil importancia del “botín”, pareciera que el petróleo está perdiendo la importancia estratégica del pasado, nuevas fuentes rentables y menos contaminantes están apareciendo en escena; además, el grave deterioro técnico y tecnológico de PDVSA la convierte más en una carga, que en un premio. El gobierno bolivariano insiste en la amenaza externa por su incapacidad creativa, siguiendo un viejo y anacrónico discurso, de corte nacionalista y estimulador de emociones, pero carente de vigencia. Esto no significa que la tesis de la geopolítica clásica haya desaparecido, solo que el caso venezolano es más complejo que la vieja simplificación del poder.

Por otra parte, el caso venezolano también representa un reto para los nuevos paradigmas en las relaciones internacionales, como las tesis del derecho humanitario y los derechos humanos, o las tesis de la defensa de la democracia y la propia democratización de la dinámica mundial. En este caso, la situación que apreciamos también resulta compleja; por una parte, el caso venezolano estimula el perfeccionamiento de estas nuevas tendencias, las ha estimulado y agitado. Por otra parte, también ha permitido apreciar sus debilidades, pues las clausulas democráticas como la del Mercosur o de la OEA, no se han podido aplicar y se ha mantenido la clásica dominación del poder soberano, mediante las votaciones, donde la compra de consciencias y de votos prevalece.

Pero frente a las nuevas corrientes en las relaciones internacionales, el reto venezolano obliga a mantener la atención permanente en el tema, más en estos momentos cuando la existencia de la democracia está en juego, de tal forma que los gobiernos democráticos del mundo se deben convertir en críticos permanentes de la actuación del gobierno bolivariano. Adicionalmente, se debería promover la reforma de los instrumentos, como las clausulas democráticas, para asignar mayor relevancia y participación a la sociedad civil, que tiende a enfrentar los peores efectos en la crisis de gobernabilidad.

Adicionalmente, el caso venezolano está representando una prueba de fuego para la racionalidad política, pues sorprende como un movimiento político, que llegó a ser importante numéricamente, como el chavismo, se deja manipular como borrego, perdiendo las oportunidades que para el futuro de los liderazgos locales, puede permitir el funcionamiento eficiente de la democracia. Los regímenes autoritarios solo benefician, mientras duran, al tirano, pues sus aliados pueden resultar útiles en un momento e inconvenientes en otros.

En un sistema democrático eficiente todos tenemos derecho a utilizar las instituciones en nuestra defensa. Pareciera que todo el chavismo, por reducido que se encuentre, se resigna a morir como movimiento político, en la democracia eso no ocurre, como se puede apreciar en Argentina, donde la Sra. Cristina Kirchner, no obstante la larga lista de expedientes en investigación, aspira ser electa senadora y controlar su partido.

También el caso venezolano está representando una prueba de fuego para la sensatez política humana, pues pareciera que el radicalismo se transforma en ceguera ideológica absoluta, impidiendo la capacidad de pensar y de entender que diálogo y negociación son componentes fundamentales de la política y fundamentos básicos del juego democrático, naturalmente requieren de organización y disciplina. El gobierno bolivariano, con su ceguera, soberbia ideológica y visión vertical militarista, ha manipulado la negociación para ganar tiempo, pero el tiempo se le ha agotado. Para la oposición, en su diversidad, la organización y disciplina que requiere la negociación, no resulta fácil. Adicionalmente, algunos grupos tienden a manipular el tema de la negociación como parte del juego por espacios y liderazgos políticos.

Creo que todos podríamos estar conscientes que el país está destruido y que más sangre de gente joven es una aberración, el diálogo y la negociación para mantener y perfeccionar la democracia, que nos puede beneficiar a todos, es el camino sensato, humano y necesario.


Profesor  FACES/ARIG





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