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miércoles, 8 de julio de 2020

ARIGlobal:UNA AMBICIOSA RUTA DE LA SEDA


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global

Horacio Arteaga



La ruta de la seda suscita  evocaciones poéticas,  provenientes de una historia milenaria. Fue una red de caminos de comercio, que se extendía por todo el continente asiático  conectando a China con Mongolia, India, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África. Se transportaba  una diversidad de productos siendo la seda china el más prestigioso.

Xi Jinpig, presidente de la República Popular de China, decidió retomar el concepto de la ruta de la seda al lanzar en el 2013 una estrategia de desarrollo global con alrededor de un billón de dólares para construir ferrocarriles, puertos y otras infraestructuras  en  numerosos países, a fin de mejorar la conectividad en una escala transcontinental. Surgió “The Belt and Road Initiative” (BRI) o Iniciativa de la Franja y la Ruta, objetivo fundamental de la política exterior china. “Belt”,  parte terrestre, uniría a China con Asia Central, Rusia, Europa y el Mediterráneo; “Road”, parte marítima, uniría las costas de China con Europa y África.

Un proyecto de tal magnitud ha sido objeto de visiones encontradas. Beijing estaría utilizando sus inversiones para consolidar su estatus como potencia global, desarrollar su capital geopolítico y difundir el yuan por  todo el mundo. La ruta no sería más que una calle de sentido único. Los países participantes podrían contraer enormes deudas  al punto de volverse dependientes de China y perder su soberanía al amparo de la “diplomacia de la deuda”.

Al parecer no se han conocido evidencias de daño económico a las naciones receptoras o de excesiva dependencia  a causa de la iniciativa. Más bien las inversiones han tenido un efecto positivo en las economías locales. Para los receptores, el proyecto representa la oportunidad de conectarse con los estados más ricos y por eso los chinos han firmado una cantidad impresionante de acuerdos bilaterales de comercio y desarrollo. El Canciller chino se ufana de que apenas en los últimos 6 años algunos países construyeron su primer puente sobre el mar o su primera autopista, y otros construyeron un puerto logrando el acceso al mar.

Gobiernos occidentales han optado por no sumarse a la iniciativa que favorecería a las empresas chinas, alegando falta de transparencia en los acuerdos que serían “una trampa para la deuda”, y ausencia de estudios de impacto medioambiental. Sin embargo, Italia fue el primer país del G7 en unirse a la ruta, y el principal puerto de Grecia pasó a manos chinas.

Hasta la fecha figuran más  de 100 países en el megaproyecto. En América Latina se han incorporado 10 países, entre ellos Venezuela, como “extensión natural de la ruta marítima”. China ha venido haciendo grandes inversiones en la región y otorgando préstamos de unos 150.000 millones de dólares. “Préstamos corrosivos”, según los Estados Unidos.

La aparición del COVID-19 tendrá seguramente incidencias en el desenvolvimiento  del proyecto. No obstante, Beijing había incorporado otras dos iniciativas a su estrategia  que ahora pueden ser más importantes: La Ruta de la Seda de la Salud y la de la Seda Digital, que permiten la construcción de infraestructura de telecomunicaciones y hospitales.

La determinación de China difícilmente cambiará porque los países en desarrollo seguirán necesitando lo que les está ofreciendo. Seguirán necesitando carreteras, puentes, fábricas. Seguirán necesitando todas la cosas que le habían ofrecido antes de la pandemia y el BRI reorientaría una gran parte de la economía mundial hacia China.  Un  antiguo proverbio chino dice “si quieres ser rico, primero tienes que construir el camino”.

 

Profesor EEI

arteagahoracio@hotmail.com

@Harteaga2013



lunes, 11 de febrero de 2019

ARIGlobal: DIPLOMACIA Y RECONOCIMIENTO EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES: Venezuela y el Grupo de Lima




Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Alfredo Ordóñez López*





La crisis política y económica que enfrenta la República Bolivariana de Venezuela ha tenido un alto grado de incidencia en sus relaciones internacionales. Luego de la proclamación del Diputado y Presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, como Presidente (E) de Venezuela, se ha generado una duplicidad en las relaciones diplomáticas de Venezuela. La dualidad en las instituciones públicas del Estado venezolano ha obligado a los gobiernos del mundo a considerar inminente realizar un “reconocimiento de gobierno”.

El reconocimiento de gobierno es un acto declarativo que realizan los jefes de Estados para admitir a un representante de gobierno de otro Estado dentro de la comunidad internacional, por lo que es la convalidación jurídica de una situación de hecho. De igual forma, se puede generar un desconocimiento de gobierno cuándo éste se constituye de forma extrajudicial y se sostiene mediante el uso de la fuerza, rompiendo con los principios de paz y seguridad emanados de la comunidad internacional. En el caso latinoamericano, el reconocimiento de gobierno se realiza cuando este surge en el marco constitucional.

Las naciones latinoamericanas, dado su sistema Presidencialista, instituyen su contrato social a través de las Constituciones porque tiene como propósito el control de los gobiernos. ¨La constitución representa el límite del poder. Si el poder no tiene límites no hay constitución¨(1). De tal manera que cuando un gobierno genera acciones o agresiones en contra de la sociedad son comportamientos anticonstitucionales, por lo que su legitimidad se vuele discordante ante la esencia del contrato social, lo que al final afecta severamente su posición dentro de la legalidad.

Venezuela se encuentra ante una grave crisis de gobernabilidad y convivencia política, y ante esa situación, los gobiernos que conforman el Grupo de Lima (14 países) tienen la potestad discrecional del reconocimiento de gobierno, ya sea de forma expreso o condicionante cuando lo consideren fundamental para sostener el orden y la paz regional. El 4 de enero de 2019 el Grupo de Lima determinó que "no reconocen la legitimidad” de un nuevo periodo presidencial de Nicolás Maduro, y ya para el 23 de enero de 2019 Brasil, Colombia, Paraguay, Chile y Perú reconocieron al Dip. Juan Guaidó, como Presidente (E) de Venezuela conforme a la Constitución y el apoyo social exhibido en un acto público.

De tal manera que los gobiernos que conforman el Grupo de Lima se sustentaron en la legitimidad para otorgar el “reconocimiento de gobierno de forma expresa” al Dip. Juan Guaidó, como una política internacional pertinente para el sostenimiento de la democracia, siendo esta la mejor opción para garantizar la paz, la seguridad, el desarrollo (2), y evitar las violaciones a los Derechos Humanos. Sin embargo, el reconocimiento de gobierno debe pasar por un acto o gestión diplomática, y por ello el nombramiento de representantes del Estado venezolano ante el Grupo de Lima, Chile, Costa Rica, Honduras, Perú, Panamá, Ecuador, Colombia Canadá, Argentina, Estados Unidos, dándole así una acción de hecho al acto declarativo.

En el caso de los países que han mantenido el reconocimiento a Nicolás Maduro, como Presidente Constitucional, se enmarcan en los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas sobre la libre determinación y el derecho de los pueblos a decidir su propia forma de gobierno, forma de independencia, autonomía, referéndums, elecciones y legitimidad de los gobiernos (3). Por lo que se han mantenido rígido en una Diplomacia Clásica Bilateral de forma permanente, argumentando que la diplomacia busca “contribuir al desarrollo de las relaciones amistosas entre las naciones, prescindiendo de sus diferencias de régimen constitucional y social” (4), siendo este último aspecto la posición manifestada por México dentro del Grupo de Lima.

El reconocimiento de gobierno pareciera obligatorio de jure pero en principio es puramente doctrinal, ya que la actitud de los Estados está dictada por motivos de orden esencialmente político (5) y económico. En tal sentido, las relaciones internacionales entre el Grupo de Lima y Venezuela, se mantienen bajo una “Diplomacia ad hoc” dado su carácter permanente hasta que se cumplan las condiciones esenciales para el restablecimiento del orden democrático, y así regresar a una diplomacia temporal.

Sin embargo, esta Diplomacia Paralela que presenta la institucionalidad venezolana, perjudica significativamente la imagen internacional del país, quebranta los principios de unidad de acción en el exterior y debilita sus relaciones comerciales con el resto del mundo. Por lo tanto, al generarse un restablecimiento del orden democrático y estabilidad política en Venezuela, la gestión diplomática deberá pasar por un proceso de revisión y redefinición profunda de sus objetivos, siendo esta “el instrumento de que se vale la política exterior de cualquier Estado” (6) para la realización de sus planes en el marco de las relaciones internacionales.


*Internacionalista
MSc. en Economía Internacional
Doctorante en Estudios del Desarrollo 

Referencias: 
  
(1)                Ramón Escobar Salom. Los Demonios de la Democracia, p 12. 
(2)                OEA – Democracia
(3)                Carta de las Naciones Unidas – Capitulo VII
(4)                Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas 1961
(5)                Charles Rousseau. Derecho Internacional Público, p 309.
(6)                Manuel Morales Lama, Diplomacia Contemporánea, p. 9











martes, 31 de julio de 2018

ARIGlobal: NICARAGUA RESISTE



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Por Fidel Canelón F*





Se han cumplido 100 días del inicio de las protestas en Nicaragua contra el gobierno de Daniel Ortega. El saldo es tétrico: al menos 351 muertos,  1200 heridos y entre 400 y 500 presos políticos. Se trata de la represión más sanguinaria aplicada por un gobierno latinoamericano en varias décadas, superando lo sucedido en Venezuela en las protestas de 2014 y 2017.

Daniel Ortega, hay que admitirlo, construyó con paciencia y astucia sibilina un proyecto hegemónico de poder desde los tiempos en que la revolución sandinista triunfó en 1979, desalojando del poder a Anastasio Somoza, el tercero de una dinastía que dominó por décadas a Nicaragua. Asumió la jefatura de la Junta de Reconstrucción Nacional hasta que pierde el poder en 1990, al caer derrotado en las elecciones por Violeta Chamorro.

Terminado el período de Chamorro, en los comicios de 1996 se presentó nuevamente como candidato, perdiendo con Arnoldo Alemán, líder del Partido Liberal-Constitucionalista, con quien a la postre llegará a un pacto político perverso, que evitará que éste vaya a la cárcel pese a las numerosas  acusaciones de corrupción en su gobierno, obteniendo Ortega a cambio una modificación de la ley electoral que permitía llegar al poder a quien obtuviera solo el 35% de los votos. Si bien el acuerdo no fue fructífero para el líder sandinista en 2001, cuando pierde ampliamente con Enrique Bolaños las presidenciales, sí lo sería en 2007, cuando vuelve al poder en su quinto intento, al sacar casi lo justo, el 37,99% de los votos. El pacto con Alemán le seguiría dando posteriormente pingües beneficios, al concederle los votos que necesitaba en la Corte Suprema de Justicia para aprobar su reelección en 2012, en un acto que violó flagrantemente la Constitución Nacional.

Pese a formar parte del giro izquierdista que tomó por asalto a América Latina en los años 2000,  puede decirse que Ortega encauzó a Nicaragua por un modelo político y económico de rasgos singulares, teniendo en común con sus pares “revolucionarios” la instauración de una democracia cada vez menos competitiva, donde el marco de acción de las fuerzas políticas opositoras se fue restringiendo severamente, al punto que en las elecciones de 2017 virtualmente fue él mismo quien eligió a los candidatos “adversarios”, lo que explica su abultado triunfo con el 72% de los votos.

Ortega, sin embargo, jamás llegó a proclamar el socialismo del siglo XXI, como Chávez y los Castro, coincidiendo en este sentido más bien con la política de Morales y Correa de mantener un sistema capitalista de libre mercado, sin controles cambiarios ni de precios, y con una intervención selectiva del estado solo en algunas áreas. Pero, a diferencia de éstos últimos, no mantuvo una relación de conflicto con el sector privado, sino que cooptó de facto a la asociación de gremios empresariales de Nicaragua (Cosep) dándoles una importante participación en los organismos y empresas del estado. Es decir, puso en práctica un modelo corporativista que le rindió amplios beneficios y estabilidad durante esos 11 años.

Este modelo autoritario –que en algunos aspectos se acerca más al viejo PRI de México que al comunismo cubano o al socialismo del siglo XXI de Chávez- llegó a su fin con la rebelión cívica que se inició el 18 de abril, encabezada por los estudiantes, trabajadores, clases medias y la Iglesia Católica, de tanta influencia en el pueblo nicaragüense. A Ortega no le quedó más remedio que poner fin al pacto con el Cosep, al tiempo que tuvo que sentarse en una mesa de diálogo cuyo destino final no está nada claro, debido a la salvaje represión desatada y a su indisposición a adelantar las elecciones para el año que viene. Pero una cosa puede asegurarse: Nicaragua ya no es la misma. Y si bien es posible que el movimiento de protestas se agote o llegue al cansancio, lo cierto es que el dúo Ortega-Murillo está cada vez más aislado nacional e internacionalmente, y en adelante se le hará cuesta arriba mantener el régimen de privilegios y discriminación política sobre el cual cabalgó por más de una década.

*Prof  FACES /EEI




martes, 24 de julio de 2018

ARIGlobal: La estrategia rusa


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Felix Arellano*


Robert Mueller, el fiscal especial designado para coordinar la investigación de la llamada “conexión rusa”, es decir, la eventual actuación, bajo espionaje cibernético, de fuerzas rusas contra la candidatura de la Señora Hillary Clinton, en las pasadas elecciones presidenciales, acaba de presentar un Informe en el que imputa a 12 espías rusos de realizar la labor de espionaje contra el partido demócrata; la lista es más numerosa, pero aún no precisa sobre la participación de las altas esferas políticas rusas, no hace referencia al eventual “Putingate”, rememorando el Watergate, que dirigió Richard Nixon también contra el partido demócrata.

Pareciera que sobre la conexión rusa en los Estados Unidos ya empiezan a aparecer culpables, pero nada se dice del autor intelectual. En el mundo también se habla de otras conexiones rusas que no han sido suficientemente investigadas, en consecuencia, no se tiene claridad sobre eventuales responsables, entre otros, son los casos de: los envenenamientos ocurridos en el Reino Unido, o las eventuales conexiones rusas en el Brexit (la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea), o en el movimiento separatista catalán en España, o en las tendencias xenofóbicas y euroescépticas en varios países europeos, como la estrecha vinculación de la Sra. Le Pen de Francia con los líderes rusos.

Como bien sabemos el expansionismo forma parte de la idiosincrasia rusa, está presente desde sus orígenes y ha caracterizado su historia nacional, Cabe destacar que desde Iván III el Grande, a finales del siglo XV, el expansionismo territorial forma parte de la esencia de la Rusia imperial. Luego, la camarilla del comunismo imperial, también buscaba la expansión rusa en el planeta. La caída del comunismo trajo unos años de introspección, pero el protagonismo y el liderazgo se mantienen vivos en la dirigencia rusa, además forma parte de los temas de orgullo nacional.

Ahora bien, el protagonismo y liderazgo en un mundo global de la IV revolución industrial, exige de unas fortalezas que no caracterizan la Rusia actual. En la revolución del conocimiento científico y tecnológico, base fundamental en los procesos globales, Rusia no juega un papel relevante; empero, el protagonismo y liderazgo es su obsesión y, como bien sabemos, las obsesiones mal encausadas son peligrosas; también se puede lograr protagonismo destruyendo y en nuestros días es un lugar común decir que “Rusia juega al caos, buscando algún beneficio”

Actualmente el populismo autoritario que lleva varios años gobernando en Rusia ha asumido el liderazgo y protagonismo internacional como una de sus banderas fundamentales, el renacimiento de un equivocado orgullo nacionalista expansivo. En tal sentido, encontramos una activa presencia rusa, en primer lugar, tratando de retomar lo que considera son sus espacios naturales, de allí la gran preocupación de sus vecinos, entre otros, se ha anexado parte de Ucrania (Crimea y Sebastopol), establece enclaves coloniales en Abjasia y Osetia en Georgia y mantiene bajo amenaza los países bálticos. Al respecto, el Presidente de Ucrania alertaba sobre el expansionismo y la agresión rusa, que desprecia las normas del derecho internacional y aspira destruir la arquitectura de la seguridad europea.

Pero la obsesión de protagonismo y liderazgo del gobierno ruso es global y lo encontramos actuando muy activamente en otras áreas como el medio oriente, particularmente en Siria; participando en un eje con Irán y Turquía. En la estrategia de búsqueda de beneficios a escala global y, en el marco de su estrecha relación con Irán, no está muy claro su apoyo a movimientos terroristas como Hámas y Hezbollah. En Asia, si bien ha tratado de mantener un cuidadoso equilibrio con China, por ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha tratado de involucrarse en la mayoría de los conflictos.

También en nuestro hemisferio se está evidenciando el activismo ruso y de nuevo pareciera que juega al caos, a ver qué beneficios puede lograr, de hecho aparece vinculado a gobiernos autoritarios, con graves expedientes de violación de los derechos humanos, destrucción de institucionalidad democrática y clara actitud cuestionadora de la normativa internacional como son: la dictadura cubana y los gobiernos de Nicaragua y Venezuela

En particular las relaciones con el proceso bolivariano venezolano se presentan formalmente estrechas, con bastantes negocios, particularmente de armas y muy poca transparencia y legalidad.
El proceso bolivariano sueña que Rusia pueda jugar el papel de mecenas que no ha logrado con China, y esto le viene muy bien a la estrategia del caos ruso, que se está logrando espacios con las posturas agresivas de Donald Trump, frente a Europa, particularmente contra la OTAN; también aprovecha la amplia agenda de problemas que está enfrentando la Unión Europea, para propiciar su desintegración y con los populismos autoritarios latinoamericanos logra aliados para expandir el caos y avanzar en su añorado protagonismo y liderazgo. Pero que no crea el proceso bolivariano que el autócrata ruso tiene la capacidad y menos la voluntad de enfrentar los graves problemas venezolanos, todo lo contrario su habilidad es la destrucción…


Prof FACES/ ARIG/EEI


martes, 17 de julio de 2018

ARIGlobal: LAS INSTITUCIONES EN EL ESTABLECIMIENTO DE LA COOPERACIÓN ENTRE ECONOMÍAS SUBDESARROLLADAS.

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Alfredo E. Ordoñez*

La preocupación por la ampliación de las brechas tecnológicas que se han generado durante la historia de la humanidad, y sobre todo después de la I Revolución Industrial, ha obligado a las naciones a buscar mecanismos que le permitan disminuir esas brechas o ajustarse a la dinámica cíclica de la innovación, lo que les ha generado una relación de dependencia económica con las economías tecnológicamente más avanzadas.

En tal sentido, y dada la complejidad de comprender cómo se podría lograr una efectividad en el establecimiento de la cooperación entre economías con los mismos niveles de desarrollo, se requiere analizar el rol de las instituciones. Para Douglass North (1993), las instituciones son las reglas originadas en una sociedad, que a su vez se transforman en las mismas limitaciones que dan forma a la interacción humana, por lo que se pueden admitir en las estructuras política, social y económica. Un aspecto importante del trabajo de North (1993), es que reconoce que las instituciones son una creación humana, por lo que las instituciones evolucionan y son alteradas por los mismos humanos. Si se concibe que la principal función de las instituciones en la sociedad sea reducir las incertidumbres estableciendo una estructura estable en el proceso de intercambio, se podría considerar la pertinencia de que los agentes económicos se ajusten a mejores procesos de cooperación, y así reducir la brecha tecnológica.

North (1993), explica que generalmente las instituciones cambian de forma incremental y no de un modo discontinuo. El cambio incremental proviene de las percepciones de los empresarios en organismos políticos y económicos que les indican que podrían beneficiar mejor alterando en un cierto margen el marco institucional existente. Vale la pena rescatar, que en muchos países en vía de desarrollo económico, las oportunidades que tienen tanto los empresarios políticos como económicos, favorecen actividades que promueven la actividad redistributiva no productiva, crean monopolios en vez de condiciones de competencia y restringen oportunidades en lugar de acrecentarlas. Pocas veces inducen inversiones en educación que aumenten la productividad, y de ahí la pertinencia de que estas naciones se enmarquen en la gestión del conocimiento como base para el estímulo de la competitividad e innovación tecnológica.

Acemoglu y Robinson (2003) sustentan su hipótesis sobre el desarrollo y subdesarrollo con la evolución de las naciones, donde la historia demuestra el porqué de los retrasos, y destacan que “… el éxito económico de los países difiere debido a las diferencias entre sus instituciones, a las reglas que influyen en cómo funciona la economía y a los incentivos que motivan a las personas” (p. 54). Las economías más desarrolladas se caracterizan por contar con instituciones económicas inclusivas, las cuales posibilitan y fomentan la participación de la gran mayoría de las personas en actividades económicas, aprovechan mejor su talento y sus habilidades y permiten que cada individuo pueda elegir lo que desea. Las instituciones económicas inclusivas fomentan la actividad económica, el aumento de la productividad y la prosperidad económica. Garantizar el derecho a tener propiedad privada es crucial, ya que solamente quienes disfruten de este derecho estarán dispuestos a invertir y aumentar la productividad.

En el caso contrario a las instituciones inclusivas, se presentan las instituciones económicas extractivas, “… las que tienen propiedades opuestas a las instituciones inclusivas. Son extractivas porque tienen como objetivo extraer rentas y riqueza de un subconjunto de la sociedad para beneficiar a un subconjunto distinto” (Acemoglu y Robinson, 2003: 56), las cuales se caracterizan  en  América Latina, África y hasta en Europa del Este, sociedades donde no se presentan igualdad de oportunidades ni un sistema legal imparcial.

A diferencia de las relaciones de intercambio entre economías con altos niveles de desarrollo económico y tecnológico, que se caracterizan por un intercambio de know how por su carácter estratégico comercial, la relación de intercambio entre economías con bajos niveles de desarrollo económico se ven afectadas por la débil capacidad institucional de sus estructuras públicas, alto grado de coerción política que se traducen en uso excesivo del poder, y por ende, corrupción y falta de transparencia en la toma de decisión.

La importancia de instituciones inclusivas es fundamental para generar cualquier modelo de gestión que implique progreso, sin embargo, las instituciones deberán contar con una real apertura política. Por supuesto, esta apertura será muy difícil de generarse pues su costo será muy elevado e implicará un sacrificio de quienes sustentan el poder.

En tal sentido, y a pesar que el sistema económico global estimula a las instituciones a democratizarse y generar mejores mecanismos de cooperación, el cambio real se dará por las demandas internas de cada régimen, que inevitablemente implicará un rompimiento del comportamiento de las instituciones informales y la conformación de un nuevo paradigma institucional que permita generar un principio de causación circular positivo para ir disminuyendo las brechas comerciales y lograr un desarrollo sostenible, lo que obligará a las instituciones a cooperar y generar estructuras descentralizadas de poder.    

* Prof  FACES / ARIG / Economía


Referencias bibliográficas:

          NORTH, D. (1993). Instituciones, cambio institucional y desempeño económico. México: Fondo de Cultura Económica.

ACEMOGLU, D. y Robinson, J. (2003). Por qué fracasan los países. Deusto s.a. Ediciones. Texto on-line en https://federalismoygobernabilidad.files.wordpress.com/2015/11/acemoglu.pdf [Consulta: 2018, mayo 18]




Fuente: Imagen extraída de https://opotesta.wordpress.com/2015/07/30/el-enigma-de-las-instituciones-politicas-peruanas/

martes, 10 de julio de 2018

CORPORACIÓN RAND: INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global



Por: Seny Hernández Ledezma



Afortunadamente para la humanidad la investigación y el desarrollo constituyen dos variables que se retroalimentan recíprocamente: es decir, que una se relaciona con la otra y al ocurrir esa concomitancia, se pueden generar cambios importantes capaces de transformar tanto el presente como el futuro en las naciones y en el mundo. Por lo que el hacer político debería considerar más frecuentemente esta hipótesis que ha sido comprobada en diversidad de situaciones y escenarios, para marchar con pie seguro hacia los rumbos sociales y económicos requeridos.
Uno de los casos más relevantes en los cuales se puede aplicar la relación entre Investigación y desarrollo es la Corporación Rand, la cual es una institución que fue creada en los Estados Unidos con ese propósito.  De allí que sus siglas en ingles signifiquen Research and Development. Los procesos de toma de decisiones en la formulación de políticas públicas, auspiciados desde esa corporación-cualquiera sea su naturaleza y alcance- se realizan basados en el diagnóstico de la realidad,  así como en los análisis tanto coyunturales como estructurales que permiten construir visiones futuristas para la solución de problemas de conformidad con los intereses de la organización. Desde allí se contribuyó con la planificación  basada en el diseño de escenarios alternativos a través de las investigaciones realizadas por el teórico de la guerra nuclear Herman Kahn. Otro de los participantes en esa institución fue John von Neumann, conocido por ser el fundador de la Teoría de los Juegos, sin dejar de mencionar a  Henry Kissinger quien fuera Secretario de Estado de los Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz en el año 1973.
En sus inicios, 14 de mayo de 1948, después de la Segunda Guerra Mundial, la Corporación Rand se dedicó a la planificación militar y posteriormente su ámbito de influencia se diversificó a la atención de diversas áreas y temas que se añadieron a su interés inicial y permanente por la seguridad de los Estados Unidos,  tales como la educación, el bienestar público, la salud, la justicia, el medio ambiente, los asuntos internacionales y la energía.
Al parecer, se trata de una organización que trabaja distanciada de los intereses políticos partidistas y motivada por dos valores fundamentales como lo son la calidad y la objetividad en la producción de conocimientos y en el alcance de sus propósitos y objetivos, lo cual supone tener la suficiente altura de miras para exigir resultados significativos en la concepción y ejecución de sus proyectos.
A nivel global y alrededor del mundo la corporación ha expandido y continúa expandiendo sus radios de acción, uniendo sus sistemáticos esfuerzos y preocupaciones iniciales a  los de miles de actores interesados en recibir sus aportes, contribuciones y asesorías tales como ciertos gobiernos,  fundaciones,  colleges,  universidades y empresas privadas. Así mismo, su trabajo en la era de la información está asociado con los satélites, los análisis de sistemas, internet e informática en general.

Como tanque pensante, cuenta en la actualidad con más de 800 investigadores procedentes de distintas disciplinas científicas e integrados en la diversidad de  estudios, propuestas, metodologías tras la búsqueda de logros singulares, inmersos en flujos de investigación y en sus respectivos análisis, que realizan y están encaminados hacia la elaboración de productos que pretenden ser originales y diversos.
Todo esto refleja la dedicación de una organización diversificada, dinámica y orientada por los retos que permitan demostrar las capacidades individuales y colectivas, así como sus intereses e intenciones, mediante los análisis rigurosos que pretenden ser objetivos.

Profa* FACES/EEI


                                             Fuente: Corporación Rand. 

jueves, 5 de julio de 2018

ARIGlobal: Turbulencias en el sistema de comercio internacional



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global 
Luis Angarita*
 El comercio mundial se ha constituido a lo largo del tiempo como una de las herramientas que facilitan el desarrollo de todas las naciones, de la manera más democrática y universal posible. Es con el comercio que los países han conseguido atravesar procesos de industrialización y modelos de desarrollo exitosos, con la inclusión de sus sistemas socioproductivos en los procesos de producción y consumo regionales y mundiales.
Las visiones “pro comercio” no siempre han sido la tendencia dominante en el sistema mundial. De hecho, en los orígenes del llamado Estado-Nación, la práctica común estaba relacionada con enfoques “anti comercio” o también llamados proteccionistas. El mercantilismo fue la tendencia que reinaba durante toda la transición de la edad media a la edad moderna.
Es a partir de la década de los 90 que se ha establecido un paradigma dentro del sistema del comercio mundial con una clara tendencia hacia la liberación de aranceles y la facilitación de los intercambios comerciales, bien por aprendizaje de aquellos países que han apostado a esa estrategia, o bien por el agotamiento de sistemas proteccionistas que no fueron eficientes en el fomento de las capacidades productivas nacionales.
La creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la proliferación de acuerdos comerciales y de integración económica le dieron un impulso al proceso de liberalización del comercio mundial, reduciendo ampliamente la aplicación de aranceles y la supresión de las barreras no arancelarias, para favorecer a un sistema más previsible y transparente, con el criterio básico de ampliar el acceso a nuevos mercados y de establecer un régimen de competencia universal y transparente a todos los países del mundo.
Claro está que la aplicación de un conjunto de medidas que eliminan la protección a importantes sectores productivos tiene como contraparte la afectación de empresas poco productivas o que, por condiciones del sistema, no pueden enfrentarse a la competencia de los mercados mundiales regionales y mundiales. La cara oculta de la aplicación al dedillo del Libre Comercio, es que genera ganadores y perdedores dentro de cualquier sistema económico.
Lo que poco se comenta es que el mismo sistema comercial debe brindar incentivos para que los sectores afectados por la competencia internacional puedan trasladarse a sectores más productivos dentro de su país,  o que su sistema económico genere las adaptaciones para que pueda competir eficientemente dentro del sistema del comercio mundial.
Pero la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos pone en serias dudas el avance y consolidación de las prácticas liberales dentro del comercio mundial. El presidente republicano llega al poder de la mano de aquellos que fueron afectados por la poca competitividad de sus sectores productivos. Con un discurso populista, trata de reivindicarlos y habla de establecer mecanismos de protección para “volver hacer a América grande” (“Make America great again”).  
En la práctica, el discurso de Trump se ha convertido en medidas de política comercial que ponen en riesgo los avances dentro del sistema de comercio mundial. Las palabras “guerra comercial” o “guerra de aranceles” vuelven a estar presentes en la estrategia de Estados Unidos, con la revisión de sus principales acuerdos comerciales, y con gran afectación a sus principales aliados comerciales. Dado el peso que representa el país norteamericano, los principales actores del comercio mundial, China, la Unión Europea y muchos otros, temen que las medidas adoptadas por EE.UU. puedan afectar la tendencia creciente del comercio y termine por amenazar el crecimiento económico y la estabilidad del sistema mundial.


*Prof FACES/EEI




martes, 26 de junio de 2018

ARIGlobal: EEUU y Corea, una tensa historia



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Lucía Galeno*


El reciente e “histórico” encuentro entre el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el mandatario norcoreano Kim Jong-un, estuvo precedido de varios meses de fuertes tensiones diplomáticas, expresadas incluso en advertencias mutuas de uso de misiles como respuesta a posibles ataques armados, que hacían pensar como imposible una negociación. A pesar del inédito encuentro entre estos jefes de estado, en el pasado, se habían realizado esfuerzos importantes de entendimiento, de éxito parcial y coyuntural, pero solo en esta oportunidad, cristalizó en la reunión de los mandatarios.

En general, si bien la historia de las relaciones entre ambos países puede calificarse como de alta tensión, también, ha sido un indicativo de los cambios de orientación de la política exterior estadounidense, de acuerdo a las grandes transformaciones del sistema.

El origen data de 1945 con la creación misma del estado norcoreano, producto de la división de la Península en dos mitades, en base al paralelo 38, luego del Armisticio y rendición japonesa con la que culmina la 2da Guerra Mundial. El Sur, quedaba bajo el control de los Estados Unidos crea la República de Corea del Sur, mientras que el norte, fue tomado por los soviéticos. En 1950, luego de la salida de rusos y estadounidenses de la Península, el Norte, bajo el mando del comunista Kim il-Sung, invadió el Sur, desatándose la Guerra de Corea, que condujo a la intervención de la ONU, en acción liderada por Estados Unidos, ante  la abstención de Rusia. Más tarde, entraría al conflicto, la China de Mao Tse Tung, luego de la Revolución Comunista, por lo que la guerra se extendió hasta 1953, acabando sin un cambio significativo.

A partir de ese momento, la relación entre Corea del Norte y los Estados Unidos, siempre pasaría por una injerencia directa de Rusia y la China Popular. Los estadounidenses, desde Corea del Sur, en donde establecieron un anillo de bases militares para la contención de estas potencias. Así, durante toda la Guerra Fría, las tensiones en la Península, se consideraron confrontaciones en zonas periféricas, aunque en su última fase, Corea del Norte da inicio a su programa nuclear.

Al finalizar la Guerra Fría y en su nuevo papel de súper potencia y policía del mundo, los Estados Unidos, con la promoción del liberalismo económico y de la democracia, intenta la relación bilateral directa con Norcorea, disminuyendo su armamento en el Sur y en 1992, las Coreas firman un primer acuerdo para la eliminación de las armas nucleares, sin embargo, en 1993, el Norte reanudó su desarrollo nuclear, inaugurando una etapa en la que la tensa relación entre la potencia americana y este país, pasará por una especie de “chantaje” mutuo, la ayuda económica estadounidense se transará a cambió del cese del desarrollo nuclear militar. Incluso, en 1994 con Bill Clinton, el ex presidente Jimmy Carter viajó a Corea del Norte y suscriben un acuerdo de cooperación en el mismo sentido, pero en 1998, Pyongyang lanza su primer misil de largo alcance, conduciendo a una nueva negociación en el 2000.

La dinámica anterior, da un viraje en el 2002. Luego del ataque del 2001, los Estados Unidos emprenden la “lucha contra el terrorismo” e incluyen a Corea del Norte, en el “Eje del Mal”, países calificados de terroristas o de apoyo al mismo, transcurriendo así casi una década de tensiones. Con la nueva administración de Barack Obama, y de Kim Jong-Un, quien sucedió en 2011 a su padre (Kim Jong-Il, sucesor de Kim Il-Sung), las tensiones disminuyen una vez más.

En ese ir y venir, Pyongyang ha logrado desarrollar armas nucleares, abriéndose una nueva era de relaciones entre mandatarios con un discurso frontal como lo son Trump y Jong-Un, que, sin embargo, han producido este giro con la intencionalidad de suscribir compromisos para la desnuclearización de la Península Coreana, por lo que queda la incertidumbre de si esta vez será definitiva, o si representa otro acto de la misma dinámica de las tres últimas décadas.



* Profa. Cátedra de Historia de las RRII




                                                            Fuente: operamundi.com 

martes, 19 de junio de 2018

ARIGlobal: Retos del populismo


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Felix Arellano *



El desastre del populismo autoritario en nuestra región, en particular la lamentable experiencia bolivariana en todos los ámbitos, está resultando un serio reto para la política, tanto de izquierda, como liberal. La izquierda, que no logra una distancia conceptual contundente con estas experiencias, pareciera jugar a cómplice oportunista; para el liberalismo, el reto pude venir por insensibilidad social o su dificultad para sintonizar con las necesidades y el desosiego popular, situaciones que el populismo logra manipular magistralmente.

Los recientes procesos electorales en Colombia y México representan una clara evidencia de los retos que se están enfrentando. Ahora bien, ni es fácil aprender de experiencia ajena, ni resulta sencillo para los más necesitados comprender la perversidad del discurso populista, que les promete castillos, pero los quiere mantener pobres para controlarlos. En este contexto, resulta fundamental difundir en profundidad y por diversos medios la magnitud del desastre, para prevenir que los graves resultados se repitan.

Conviene destacar que un elemento fundamental de la estrategia populista es el discurso oportunista, que cautiva ingenuos y necesitados; luego, la tarea es ideologizar y fanatizar. El discurso populista tiende a resultar atractivo, constituye un sincretismo que mezcla diversos temas que estimulan en particular el nacionalismo, una manipulación orientada a exacerbar el espíritu tribal, estimulando pasiones sin mayor racionalidad. Se prometen soluciones inmediatas, casi mágicas, para problemas complejos, sin reconocer debilidades, ni errores; ni crear consciencia de los sacrificios que suponen las soluciones, es decir, los cambios reales y profundos.

Desde las visiones extremas las soluciones se presentan radicales, para el populismo autoritario de izquierda el camino es destruir la riqueza, empobrecer la población y controlarla. El liberalismo radical se concentra en las soluciones al capital, menospreciando las necesidades humanas.

En nuestra reciente experiencia regional un elemento importante ha sido la combinación del incremento de los precios del petróleo y el despilfarro y colosal corrupción del proceso bolivariano que, para expandir su proyecto, promover el culto al líder y conformar un entorno favorable, facilitó recursos a los aliados para desarrollar políticas populistas de asistencialismo manipulador. Las dádivas que resuelven algún problema inmediato, compran consciencias y fortalecen las cuentas bancarias de la camarilla en el poder; empero, no resuelven los problemas estructurales, por el contrario, los agravan.

Con el control social, de los medios de comunicación y de las instituciones en general, se va avanzando en la permanencia en el poder; primero con elecciones, donde buena parte de la población motivada por las falsas promesas manipuladoras votaba con esperanzas; luego, cuando se va imponiendo la realidad de la pobreza y la destrucción y el respaldo se desvanece, se inicia la fase más autoritaria, que conlleva, entre otros, la violación de los derechos humanos, la destrucción de la institucionalidad democrática y, con ella, las elección fraudulentas, el show para promover la legitimidad de origen.

Frente a la dramática realidad que genera el populismo autoritario, ni la política, ni los políticos pueden resultar indiferentes. En este contexto, resulta lamentable la actuación contradictoria del gobierno de izquierda del Frente Amplio en Uruguay. Una izquierda civilizada que está promoviendo el progreso económico con bienestar social en su país, pero ambiguo frente a la crisis venezolana, si bien finalmente apoyó la aplicación de la Cláusula Democrática del Mercosur, suspendiendo al proceso bolivariano; empero, se excluye del Grupo de Lima y se abstiene en las recientes votaciones de la OEA.

Por otra parte, se presentan poco confiables los sutiles distanciamientos de la izquierda mexicana y colombiana ante las graves situaciones de Venezuela, Nicaragua y la dictadura cubana. En ambos países la situación es delicada, pero también resulta peligrosa para muchos otros países de la región, pues los niveles de pobreza y marginalidad que afectan buena parte de la población; la tornan presa fácil para el falso discurso manipulador. El pobre busca soluciones inmediatas, el populista está preparado para ofrecer pan para hoy, sujeto al control y la manipulación y hambre para mañana

*Prof  FACES / ARIG


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