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martes, 1 de mayo de 2018

ARIGlobal: ¿Es posible un aislamiento internacional?



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global
Luis Angarita*


Esta semana hemos visto como, por un lado, el gobierno ha realizado grandes esfuerzos de normalizar relaciones con España y Panamá, en un esfuerzo de tratar de mostrar una estabilidad en las relaciones con el mundo, mientras que, por el otro lado, la comunidad internacional sigue avanzando en demostraciones diplomáticas de claro rechazo al deterioro de las condiciones de la sociedad venezolana, que atraviesa una crisis generalizada sin precedentes, y con un duro señalamiento al proceso electoral que intenta llevar el gobierno en fecha 20 de mayo.

Luego que la mayoría de los sectores de oposición de la política venezolana decidieran no acudir al proceso, por considerar que esta convocatoria carece de legitimidad, transparencia y condiciones justas para una competencia legítima, la comunidad internacional, sobre todo los países miembros del continente americano, se han pronunciado sobre el desconocimiento de esta convocatoria y hacen un llamado a la recuperación de las condiciones democráticas en Venezuela.

En la reciente Cumbre de las Américas, celebrada en la ciudad de Lima, Perú, la democracia en Venezuela fue objeto de debate de la mayoría de las delegaciones presentes en el foro. Si bien el tema principal era la transparencia en la gestión pública y cómo abordar el flagelo de la corrupción, común denominador de la mayoría de los países de la región, el estudio del caso venezolano fue parte fundamental, ya no sólo como un gesto de solidaridad, sino con una creciente preocupación de crisis que puede generar una ola migratoria hacia los países vecinos,  los cuales no están en la capacidad económica de absorber una cantidad importante de migrantes.

Adicionalmente, la crisis de deuda externa que Venezuela vive desde años recientes, profundizada con el anuncio de renegociación y restructuración del monto por el presidente Maduro en noviembre del año pasado, y con las sanciones administrativas que impiden el acceso a nuevas fuentes de financiamiento, colocan a la economía en la difícil posición de enfrentar los venideros meses, cuando corresponden pagar fuertes sumas de dólares en vencimiento de deudas, con las finanzas nacionales comprometidas.

Según las distintas casas de análisis financiero, hasta los momentos, el gobierno ha dejado de pagar 3.000 millones de dólares en intereses de deuda, mientras que en lo que queda de año, le corresponde pagar por vencimiento de capital, otros 3 mil millones de dólares. El sistema financiero parece no ser una alternativa para renegociar estos pagos en búsqueda de nuevos recursos.

Venezuela,  cuya situación política y económica está sumamente comprometida por las políticas del gobierno, con 5 años de recesión económica, con un período hiperinflacionario con 8.000 % de inflación anualizada, y con la pérdida de más de la mitad de la producción petrolera, se enfrenta a un escenario internacional cada día más complicado, ya que los países vecinos ven como, de continuar en esta situación, la crisis venezolana puede generar una gran desestabilización para toda la región.


*Prof  FACES/ EEI


                                                      Cargando con el pesado legado 

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Las opiniones emitidas por los articulistas son de responsabilidad individual y en ningún caso comprometen opiniones de la entidad que promueve este espacio.

martes, 13 de febrero de 2018

ARIGlobal: Caída del Wall Street y Criptomonedas en la Economía Internacional.

Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Alfredo Ordoñez * 


La llegada de las criptomonedas ha generado todo una expectativa en el escenario internacional pues representa un nuevo mecanismo de intercambio de dinero de forma privada y sin alteraciones o restricciones de terceros (público). Ello ha generado la preocupación de diversos Estados en cuanto a la legitimación de capitales y el pago de impuestos, por lo que dicho mecanismo se enfrenta a un factor clave de la economía que es la confianza.

Esta aparición avasallante de las criptomonedas, muy característico de los productos generados de la innovación tecnológica, se presenta en un escenario donde el índice Dow Jones (Industrias) cerró su sesión del lunes (5 de febrero de 2018) en 24,345.75 puntos, es decir, 4,6% menos que el día anterior, mostrando de forma consecutiva el indicador en rojo, y vista como la mayor caída porcentual desde 2011. A parte, se le considera que es también de la peor caída en puntos en un sólo día en la historia de Wall Street: 1.175.

Los índices bursátiles más que mostrar sólo números que expliquen la relación de demanda y oferta sobre acciones, proyectan el comportamiento de los agentes económicos y su actitud ante el sistema financiero. De tal manera que, cuando existe una caída del Índice en cuestión, este expresa que hay una sobreoferta de acciones, lo que permite prever que los agentes económicos desean desprenderse de esas acciones que consideran no le estarán brindando una rentabilidad a corto plazo, es decir, hay un sensación de desconfianza a futuro y prefieren resguardar su capital de forma líquida. Por supuesto, cuando esa sensación es muy elevada, la misma se expande a otros agentes económicos generando un efecto dominó, y ello se demostró con la caída de las bolsas de Hong Kong (Hang Seng – 4,9%), Japón (Nikkei – 4,7%), Australia (ASX – 3,3%) y de forma generalizada en Europa, tales como Londres, Frankfurt y Paris en un 3%[1].

Ante este escenario la tecnología blockchain pareciera ser un sistema de escape y salvación para los agentes económicos ante la caída de los índices bursátiles y la caída de los precios de la materia prima en el mercado internacional. Sin embargo, y para sorpresa de muchos analistas y gurús[2] de las finanzas, esto no ha sido así, pues el optimismo inicial de realizar transacciones rápidas y sin supervisión, ha decaído en virtud de la misma desconfianza ante una moneda virtual como el caso del Bitcoin (aprox. +20% diario) que se revalorizó de una forma inexplicable y sin control, y que terminó siendo migrada por otras monedas virtuales, sin una contraposición clara en el manejo de acciones o beneficios tangibles.

Esta situación ha generado indudablemente anomalías en el sistema económico internacional, pues por un lado nos encontramos ante la desconfianza en el sector industrial y por el otro en el soporte real que pueda garantizar una rentabilidad de una moneda virtual. Ese sentimiento de desconfianza es claramente apreciable ante el Índice Bitcoin / Dólar estadounidense (BTC/USD) y que mantiene unos rendimientos negativos, por lo que se puede prever la presencia de una Burbuja Financiera a corto plazo[3] dada la presencia de Venta Fuerte y un nivel casi nulo de compra.

La misma resiliencia de los agentes económicos ha promovido la necesidad de tener un panorama más claro y ha obligado a los gobiernos a establecer ciertos parámetros de comportamiento en el sistema tecnológico blockchain y el resguardo de una posible migración de capitales tangibles en el mercado bursátil a un mercado intangible (virtual). Tanto así, que las nuevas empresas creadoras de estas monedas virtuales han tomado la decisión de participar en las principales Bolsas del mundo para mostrar una credibilidad y sana reputación antes los agentes económicos, y así generar confianza.

Otro escenario es el de algunos gobiernos, como el caso de Venezuela,  que han decidido crear monedas virtuales (El Petro) respaldado por el petróleo en Reserva, es decir, una moneda que tendría el comportamiento de cualquier activo que cotice, pero no con un retorno de rentabilidad tangible mientras se mantenga en cartera; es decir, no generaría ninguna rentabilidad a mediano o corto plazo.
Los agentes económicos actúan en base a la confianza, y es ahí donde gran parte de los especialistas financieros destacan que la caída del Wall Street no generará una crisis financiera como la del año 2008 por el quiebre del Banco Lehman Brothers, pero si obligará al Departamento de Estado y a la Reserva Federal de Estados Unidos a evaluar urgentemente ciertas medidas en materia económica tales como las tasa de interés ante la revalorización del salario en EE.UU, la política de restricción al libre comercio, y el financiamiento de la deuda pública ante la disminución de ciertas cargas impositivas para el sector empresarial nacional.

Lo antes expuesto, nos permite apreciar que las discusiones en Davos sobre la Cuarta Revolución Industrial están siendo sobrellevadas por la misma velocidad de la Inteligencia Artificial y la necesidad inmediata de encauzar a los agentes económicos en un régimen estructural claro para que pueda atender los nuevos problemas que enfrenta el mundo.

La transversalidad del cambio tecnológico afecta severamente a todos los agentes económicos, y en especial, a aquellos que no logran establecer mecanismos de innovación y/o transferencia tecnológica por la falta de políticas asociadas a la gestión tecnológica. Tal es el caso de la región de África, que está por encima de América Latina en el Índice de Innovación 2017, lo que demuestra que las naciones que luchan por la libertad de pensamiento, el derecho a la justicia, instituciones descentralizadas y un sistema democrático logran mejores niveles de desarrollo, mientras que aquellos que no lo hagan indudablemente tendrán un comportamiento económico mediocre y con grandes niveles de desigualdad.  


Frof. FACES/  ARIG/ Economía
@alf_ord






[1] Ver noticia relacionada: http://www.bbc.com/mundo/noticias-42955954
[2] Ver nota completa en https://www.bloomberg.com/latam/blog/guru-de-divisas-ve-bitcoin-como-indicador-de-flujos-de-capital/
[3] Ver cotización https://es.tradingview.com/symbols/BTCUSD/technicals/


domingo, 21 de enero de 2018

ARIGlobal: Retos del nuevo año



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV. Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

Felix Arellano *



El nuevo año se perfila complejo para el mundo y particularmente dramático para Venezuela, pero las fuerzas democráticas, promotoras de paz y convivencia tienden a crecer en impulso y creatividad frente a las adversidades y nuestra esperanza es que esto se pueda multiplicar, por optimismo, pero también por esfuerzo de trabajo, disciplina y organización de la gente honesta y de buena voluntad.

Los desafíos globales se proyectan múltiples y complejos y el militarismo, el armamentismo, el terrorismo y la violencia juegan un papel privilegiado. Pareciera que la amenaza nuclear de Corea del Norte, sujeta a las irracionalidades de su joven dictador, por sus graves consecuencias para la paz y la seguridad mundial, se presenta como uno de los temores más catastróficos. No muy lejos en peligrosidad se ubican el terrorismo y los ilícitos internacionales, tan difíciles de controlar y enfrentar, pues rompen los esquemas tradicionales de la seguridad y defensa.

Pero los riesgos globales son diversos y en el plano humanitario resaltan las crecientes violaciones de los derechos humanos; también las significativas migraciones de población pobre y perseguida en el planeta, incluyendo la venezolana que, en el marco de la aporofobia, básicamente encuentra rechazo, lo que se constituye en un potencial de conflicto. La pobreza y la marginalidad de vastos grupos humanos, acrecentada por los populismos y autoritarismos, se mantiene como uno de los factores de inestabilidad mundial.

En la lista de riesgos globales también destacan los problemas ecológicos, en particular los negativos efectos del cambio climático; también la proliferación de virus, que aún no tienen cura y se mueven a escala mundial sin consideraciones por fronteras o soberanías. Igualmente destacan la violencia de género que, no obstante la campaña de repudio mundial, siguen creciendo y junto a ella el permanente maltrato a la diversidad sexual.

En el plano económico el desasosiego frente a la globalización está creciendo, pero su manejo está resultando irresponsable, como el caso del Brexit en Gran Bretaña, o la rechazo de Donald Trump de los acuerdos comerciales transpacífico y transatlántico; pues retirarse de la integración, como también fue el caso del proceso bolivariano frente a la Comunidad Andina y el Grupo de los Tres, no es la solución, por el contrario tiende a complicar los problemas. Tampoco resuelve las inequidades que genera la globalización pretender construir muros, que solo exacerban la visión autoritaria de la soberanía y multiplica las complicaciones.

Sobre la terrible situación venezolana, la mayoría de los diagnósticos coinciden, tanto en la magnitud de la problemática para el nuevo año, como en la irresponsabilidad del proceso bolivariano, que profundiza la crisis por los beneficios políticos que le genera, al mejor estilo cubano, empobrecer facilita el control absoluto.

Pero frente al panorama desolador, las fuerzas de cambio en el mundo no se amilanan y el multilateralismo, los nuevos actores como las organizaciones no gubernamentales o las fuerzas que promueven la paz, la convivencia y la democratización de las relaciones internacionales, se mantienen firmes y creativas en su labor.

En lo que a Venezuela respecta, para quienes creemos en la democracia y la convivencia los retos son enormes; ahora bien, en proporción a los obstáculos, debería crecer la voluntad, la creatividad, la organización y, obviamente, la unidad. Para el nuevo año, con optimismo o ingenuidad, les deseamos todo lo mejor posible y espero que podamos reencontrarnos de nuevo en el mes de enero del 2018.

*prof FACES/ARIG/EEI



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Las opiniones emitidas por los articulistas son de responsabilidad individual y en ningún caso comprometen opiniones de la entidad que promueve este espacio.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

ARIGlobal: Perspectivas económicas del 2018



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global
Luis Angarita *

Luego del avance de las perspectivas económicas presentadas por el Fondo Monetario Internacional para los próximos años, podemos señalar que la recuperación económica que busca el sistema mundial desde hace 10 años parece haber llegado. Las perspectivas de crecimiento para el presente año y para el año 2018 se ubican en 3,5% y 3,6% respectivamente.

Recordemos que el proceso de crecimiento económico ha estado comprometido desde la crisis mundial del año 2007, con implicaciones de recesiones económicas y niveles de crecimiento bajos para los países desarrollados, mientras que las economías emergentes habían mostrado disminución en su tasa de crecimiento, por lo que la ansiada recuperación económica había estado comprometida por un largo período de tiempo.

Para América Latina y El Caribe, en comparación con el 2016, la economía se recupera gradualmente, particularmente con el crecimiento de Argentina y Brasil, quienes se encuentran saliendo de procesos de recesión económica, logrando tasas de 1.0 % y 1.9% para los años 2017 y 2018. En general, por lo menos 18 países impulsarán el aumento productivo de la región, mientras que la situación en Venezuela tiende a corregirse, considerando el creciente deterioro de la economía venezolana.

Venezuela muestra una profunda recesión económica desde el año 2014, para así exponer su cuarto año consecutivo con retroceso de su economía. La última cifra de crecimiento lograda por nuestro país es en el último trimestre del año 2013, lo que implica 16 trimestres con caída del Producto Interno Bruto y con un impacto en el Índice Nacional de Precios al Consumidor, con cifras de 4 dígitos.

La preocupación es que, en este período, la economía venezolana está cerca de perder más de un tercio de la capacidad de producción alcanzada en el año 2013. Las condiciones de la industria petrolera y los compromisos de pago futuro de Deuda Externa (8.5 millardos de dólares al año por los próximos 10 años) condicionan las posibilidades de recuperación económica del país.


                                                                         
La crisis económica que estamos sufriendo en la actualidad no tiene para nada componentes coyunturales, bien sea por situaciones estacionarias o climáticas, o por las alteraciones políticas y sociales, sino que muestra los alcances dañinos de la aplicación de malas políticas económicas, con implicaciones sociales de carácter de emergencia humanitaria.



El modelo de producción venezolano ha estado condicionado a un control de cambios con una moneda sobrevaluada que destruye la producción nacional al hacerla poco eficiente frente a su competidor importado, lo que genera  una dependencia de divisas de la industria petrolera, única que puede sobrevivir a esta sobrevaloración del bolívar.

El retroceso consecuente de las importaciones tiene fuertes impactos para el desarrollo nacional. No sólo por la escasez de alimentos y medicinas, sino por la caída de insumos para la producción, lo que profundiza la crisis de producción y la recesión crónica que vive el país.

El año 2018 se muestra, por lo tanto, como un año en el que continuará la caída de la producción, con fuertes compromisos de deuda externa, y con  un marcado retroceso de la importación de insumos, bienes, alimentos, medicinas, y demás rubros. La situación, inexorablemente obligará a tomar un cambio de rumbo económico hacia unas medidas que impulsen el equilibrio fiscal, saneamiento del sistema productivo, lo que implicaría un ajuste estructural de toda la economía.


Profesor Agregado *
Jefe de cátedra de Relaciones Económicas Internacionales
@luisangaritaeei  



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