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martes, 17 de abril de 2018

ARIGlobal: LA AGENDA POST INTERNACIONAL



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global
Johanna Pérez Daza *

El enfoque post internacional considera la multiplicidad de actores que comparten el otrora protagonismo exclusivo del Estado nación, por lo que la idea de lo “internacional” en el sentido estricto de la palabra, se transforma a tal punto que otros actores e instancias juegan un papel decisivo en los asuntos globales, los cuales, además, se caracterizan por la complejidad, fragmegración y turbulencia señaladas por James Rosenau. Estos planteamientos abarcan las dimensiones de la nueva realidad mundial en la que interactúan nuevos y viejos actores que trastocan la identidad paradigmática y contenido de las Relaciones Internacionales.

El actual escenario muestra cómo algunos asuntos han trascendido a los Estados, colocando el acento en otros actores y temas, de modo que se va conformando una agenda que opera en múltiples niveles y como plantea Petrash (1998) introduce categorías conceptuales y analíticas híbridas que generalizan “su uso en aras de denotar la naturaleza interpenetrada, móvil y complejizada, en términos de actores/agentes, estructuras, fenómenos y procesos”.

Acontecimientos recientes evidencian el creciente papel de otros actores e instancias en la configuración del tablero global, sirvan de muestra algunos episodios de cibertaques perpetuados por grupos clandestinos que han hecho tambalear los servicios públicos y financieros de varios países y regiones. Así también, las filtraciones de documentos por parte de WikiLeaks y los llamados Papeles de Panamá cuyo impacto y efectos han desencadenado acciones que confrontan a los gobiernos en cuestiones tan sensibles como política exterior, seguridad nacional, redes de corrupción, entre otros. Por su parte, el Caso de la constructora brasileña Odebrecht deja al descubierto las coimas de dinero y sobornos a funcionarios del gobierno de por lo menos 12 países (Angola, Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela) para obtener beneficios en contrataciones públicas. Sus implicaciones y consecuencias van desde acusaciones, destitución y renuncia de altos funcionarios de gobierno, incluyendo ministros, gobernadores y presidentes. Más recientemente, el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica ha puesto en el tapete discusiones sobre la privacidad de los ciudadanos en las redes sociales y la venta de datos para campañas políticas.

De forma conjunta estos temas dejan ver una agenda global diversa, dinámica y compleja, en la que no solamente actúan los Estados y sus instituciones, sino otras instancias que de una u otra forma conforman una agenda post internacional inimaginable décadas atrás. Esto nos coloca en un escenario cambiante en el que, ciertamente, los Estados no desaparecen pero sí se enfrentan a cambios y continuidades, transiciones y reacomodos a los que hay que seguir atentos.

*Profa ARIG



miércoles, 31 de enero de 2018

ARIGlobal: Davos en el 2018


Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

  Luis Angarita *



A diferencia de años anteriores, la prudencia parece haber sido la principal característica de la reunión anual que el Foro Económico Mundial realiza a finales del mes de enero y que reúne a un gran grupo de líderes mundiales en lo político, académico y empresarial para discutir los posibles escenarios en los distintos temas de interés como la globalización, el calentamiento global, educación, comercio, entre muchos otros. Dando un repaso a la agenda de desarrollo, encontramos que el mundo todavía no ha superado las secuelas de la crisis económica vivida hace casi una década atrás, y que a este escenario de incertidumbre se le suman las turbulencias que surgen con la aparición de nuevos líderes y de nuevas agendas para cada tema en particular.

En materia de comercio mundial, las expectativas siguen centradas en la nueva estrategia de política comercial que impulsa EEUU al retirarse de las llamadas meganegociaciones tanto con el continente europeo como con los miembros del pacífico,  al tiempo que renegocia el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá.  Esta tendencia a replegarse en sí mismo no es exclusiva de los norteamericanos, pues se refleja también en el poco avance en el seno de la Organización Mundial de Comercio y en las negociaciones entre Reino Unido y el resto de la Unión Europea luego del proceso de salida conocido popularmente como el “Brexit”. Sin embargo,  en la otra esquina, encontramos países que siguen apostando por la profundización del comercio como herramienta de desarrollo, con líderes como Trudeau y Merkel, representantes de Canadá y Alemania respectivamente.

En materia ambiental, el calentamiento global sigue siendo la principal preocupación, y las intervenciones de muchos de los líderes mundiales se enfocaron en propiciar acciones que reduzcan sus efectos. Para el presidente de India esta representa la mayor amenaza al futuro de la humanidad.  El presidente francés, Enmanuel Macron, dando un decidido paso al frente  anunció la erradicación del uso del carbón en plantas termoeléctricas para el año 2021 como contribución a la reducción de emisión de gases efecto invernadero.

El crecimiento económico se proyecta positivo para los años 2018 y 2019 según las estimaciones tanto del Fondo Monetario Internacional como para el Banco Mundial, pero algunos líderes empresariales advierten que podemos encontrarnos en una burbuja financiera similar a la de 2006,  la cual, sabemos, desató la crisis económica más importante desde el Crack de la Bolsa de Nueva York en 1929. El lema que acoge la reunión de este año se centra en este escenario de incertidumbre y bautiza la cumbre bajo el slogan “Creando un futuro compartido en un mundo fracturado”.

Sin duda, las tensiones se acrecientan por las turbulencias que han introducido líderes mundiales como Trump, no sólo en materia de comercio internacional, sino en los efectos de sus políticas internas, con reformas y recortes fiscales y claras muestras de segregación social, dado que ponen de manifiesto los grandes retos que enfrenta la sociedad mundial en todos los ámbitos, económico, político, social, ambiental y educativo.  Sin embargo, hay que darse espacio para celebrar los esfuerzos conjuntos para vislumbrar aquellas políticas públicas y acciones concretas que puedan hacer de este un mundo mejor.


Prof. FACES/ EEI





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Las opiniones emitidas por los articulistas son de responsabilidad individual y en ningún caso comprometen opiniones de la entidad que promueve este espacio.

martes, 11 de julio de 2017

ARIGlobal: ¿Comercio justo?




Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global


Felix Arellano *



El tema del libre comercio sigue generando gran expectativa, como se puede apreciar en algunos eventos que han ocurrido recientemente y se espera que se convierta en uno de los temas polémicos, junto al cambio climático, en la Reunión del Grupo de los Veinte, que se efectuará en Hamburgo, Alemania, los días 7 y 8 de julio. Evento en el que seguramente algunas delegaciones harán referencia al tema del comercio justo, seguramente el Presidente Trump quien, con gran manipulación, hace constante referencia al termino; pero, otros radicales, como el Foro de San Pablo, también vociferan con el concepto y, lo que observamos, es un falso discurso que poco o nada avanza en su desarrollo conceptual y en la necesaria y efectiva aplicación práctica del comercio justo.

En efecto, el libre comercio ha destacado en la agenda económica internacional, entre otros, pues la Unión Europea y Japón han entrado en la fase final de la negociación de un acuerdo de libre comercio, que esperan firmar en el corto plazo. Los críticos ya han cuestionado la falta de transparencia y el menosprecio a temas sociales y ecológicos. También el tema ha sido el centro de atención en la Cumbre de Jefes de Estado de la Alianza del Pacifico, que se efectuó en Cali, Colombia el pasado 29 de junio.

El incipiente bloque de la Alianza del Pacifico, formado por Chile, Perú, Colombia y México en el 2012, va evolucionando con gran optimismo, liberando ampliamente sus mercado a bienes, servicios, capitales y personas y, en esta oportunidad, han dado un paso de avance estratégico al crear la figura de países asociados. De la larga lista de interesados que incluye más de veinte países, han conferido el estatus de asociado a: Australia, Canadá, Singapur y Nueva Zelanda. Todo pareciera indicar que estos cuatro pujantes países latinoamericanos aspiran ir cubriendo el vacío que se ha generado con el rechazo del Presidente Trump al mega acuerdo comercial Transpacífico.

La reunión de la Alianza del Pacifico, rompe con la desconfianza que está reinando en la comunidad internacional frente al libre comercio, por los agresivos ataques que está promoviendo el Presidente Trump, lo que resulta en una interesante y compleja paradoja, pues la reactivación y transformación del libre comercio mucho se debe a la agresiva negociación de acuerdos de libre comercio, que desde la década de los noventa, ha promovido el gobierno de los Estados Unidos, en particular los gobiernos del partido republicano. Sorprendentemente, en este momento, con un Presidente y un Congreso republicanos encontramos un discurso de rechazo al libre comercio.

En el discurso crítico que promovió Donald Trump en su campaña electoral, ha responsabilizado equivocadamente a los acuerdos de libre comercio como causantes de los problemas sociales de su país, proponiendo como alternativas el proteccionismo y un comercio justo. Coincidencialmente, los radicales populistas en nuestra región, como el Partido de los Trabajadores en Brasil o el Movimiento Bolivariano en Venezuela, también han satanizado el libre comercio y han respaldado el proteccionismo comercial, manipulado también la tesis del comercio justo. Como se puede apreciar los radicales tienden a coincidir.

El discurso crítico toma algunos elementos de la realidad, pero los manipula. Es evidente que una apertura comercial acelerada y sin mecanismos de equidad, puede afectar seriamente a sectores sensibles de las economías. Adicionalmente, los países más débiles también enfrentan mayores retos ante la apertura comercial. Tales situaciones se pueden atenuar con eficientes mecanismos de equidad, pero no con el cierre de las economías, que en el fondo incrementan la pobreza.

Por otra parte, los discursos críticos que se radicalizan manipulan la tesis del comercio justo; por ejemplo, el Presidente Trump cuestiona que con el libre comercio otros países exportan más al mercado norteamericano, pero no enfrenta los problemas de competitividad que afectan a su economía y, cuando propone el comercio justo, en el fondo está promoviendo un comercio hegemónico, donde solo pueda ganar su país en detrimento del resto del mundo. Los populistas radicales, como el proceso bolivariano, cuestionan el libre comercio a los fines de destruir los potenciales resultados positivos del comercio en la generación de bienestar social, pues eso consolida el régimen de libertades que ellos aspiran destruir.

No es el proteccionismo ni la destrucción del libre comercio lo que permitirá generar mayor bienestar social, la tarea debería enfocarse en enfrentar las inequidades que puede generar el libre comercio, y para ello se debería promover una revisión exhaustiva de los mecanismos de equidad, tales como: el trato especial y diferenciado, los mecanismos de protección temporal y los mecanismos de flexibilidad en el comercio; a los fines de afrontar los problemas de los sectores más débiles de las economías o las crisis coyunturales que todo país puede llegar a enfrentar.

Prof FACES  ARIG  / EEI


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martes, 21 de marzo de 2017

ARIGlobal: ¿Resurge el nacionalismo radical?

ARIGlobal
Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global  

Felix Arellano*     
                                                               
Desde el surgimiento del Estado Nación, formalmente establecido con la firma de la Paz de Westfalia en 1648, su papel en la dinámica mundial ha sido fundamental, podríamos decir que ha sido el epicentro y gran hegemon y, desde los inicios del sistema internacional, los Estados se han caracterizado por un celoso control de su capacidad de acción individual, lo que fue conformando el cuadro de la soberanía absoluta. Ahora bien, con el dinamismo y heterogeneidad que caracteriza a las relaciones internacionales y, en la medida que la interdependencia y la globalización se van fortaleciendo, la acción individual de los Estados va resultando limitada y vulnerable; empero, paradójicamente, estamos observando como el nacionalismo radical está resurgiendo, fundamentalmente en países prósperos económicamente, lo que además de exacerbar la incertidumbre, pudiera conllevar consecuencias negativas, no solo para esos países, sino para el sistema en su conjunto.
Luego de la IIda Guerra Mundial, las complejas transformaciones técnicas y tecnológicas contribuyeron a estimular nuevas visiones y formas de organización del escenario mundial, donde el papel del Estado se va flexibilizando y reduciendo. En este contexto, podemos apreciar el progresivo surgimiento y consolidación de nuevos actores internacionales tales como: las corporaciones transnacionales, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales (ONG). También destaca el creciente desarrollo del multilateralismo y la integración económica.
La creciente interdependencia va generando que temas fundamentales para el funcionamiento de las sociedades y, en particular, para su bienestar, se encuentren cada día más interconectados en el escenario global, podríamos mencionar por ejemplo: el comercio internacional, las telecomunicaciones, las finanzas o los procesos productivos que se van estructurando en cadenas globales de valor a escala mundial.
Pero lo más desafiante para los Estados tiene que ver con los graves problemas que se han desarrollado en el marco de la dinámica global, como los retos ecológicos: calentamiento global, capa de ozono o el agua dulce por mencionar algunos; también nos encontramos con la vulnerabilidad de los derechos humanos o con los llamados ilícitos internacionales tales como: tráfico de estupefacientes, tráfico de órganos humanos, tráfico de personas, tráficos de armas; o los ilícitos financieros, entre ellos la creciente corrupción. Y no podemos dejar de mencionar los desafíos sanitarios globales como el VIH/SIDA, la gripe aviar o el ebola.
Las fuerzas que buscan conformar nuevos Estados independientes en España, Canadá o Bélgica por citar algunos; o los Estados que buscan un mayor aislamiento, con el supuesto objetivo de fortalecer su capacidad de acción y de bienestar; parecieran olvidar que la realidad técnica y tecnológica que vivimos nos interconecta, nos hace interdependientes. Claro que podemos aislarnos, pero con costos sociales muy altos. Lo irracional es que se presente al aislacionismo como una opción para enfrentar las limitaciones del mundo global, pues en la práctica, puede resultar que se agraven los problemas iniciales, y se generen otros nuevos, tanto para el país, como para el conjunto.
Como parte del libreto del nacionalismo radical que estamos observando destaca el rechazo a los procesos de integración económica. Se argumenta, equivocadamente, que la integración es la culpable de problemas económicos, como el desempleo, olvidando la compleja dinámica de la productividad y la competitividad. La integración puede generar problemas sociales, la IV Revolución Industrial, caracterizada por la expansión de la robótica en los procesos productivos, también puede conllevar problemas sociales; pero en ambos casos, la solución no tiene que ver con la destrucción de las máquinas o de los centros de investigación o de los acuerdos de integración.
La tesis que sostiene que frente a los problemas que genera la integración la solución exige profundizarla, no es baladí. En este orden de ideas, no es el aislacionismo, ni la soberanía absoluta con barreras y muros lo que puede resolver los problemas sociales que estamos enfrentando; por el contrario, las soluciones exigen más diálogo, negociación, participación, cooperación, multilateralismo e integración; frente a los problemas globales, se requieren soluciones negociadas globalmente. Todo lo contrario de lo que pregonan las propuestas populistas y autoritarias.

*Profesor   FACES/ ARIG

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