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martes, 30 de octubre de 2018

ARIGlobal: ¿Cómo va el Mercosur?



Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores de Venezuela que combina lo interméstico y global

Felix Arellano

Luego de los fuertes enfrentamientos con el gobierno venezolano y finalmente aplicada la cláusula democrática, lo que conllevó la suspensión del gobierno venezolano del Mercosur (que no la expulsión de Venezuela), pareciera que la calma ha llegado al bloque y está logrando avanzar en su agenda de internacionalización, que tanto rechazó el proceso bolivariano; empero, en el panorama aparecen señales de incertidumbre, entre otras, la situación interna de sus miembros más poderosos (Argentina y Brasil) que se complica; los ataques del radicalismo, particularmente del Foro de San Pablo, con su política contra el libre comercio; y los problemas estructurales del bloque que aún no están en la agenda de trabajo.


En efecto, después de la suspensión del gobierno venezolano, los cuatro países fundadores decidieron fortalecer la agenda de la internacionalización del bloque y sobre ella han estado avanzando en estos meses. En efecto, con Singapur iniciaron las negociaciones técnicas en julio del presente año. Con la EFTA, integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, han efectuado: la IV reunión del grupo técnico en el mes de julio en Ginebra y la V reunión en octubre en Buenos Aires. Con Canadá han efectuado la IV reunión técnica en septiembre y está prevista la V reunión en Brasilia en el mes de diciembre de este año. Las negociaciones técnicas con Corea del Sur iniciaron en el mes de septiembre en Montevideo. También están avanzando en el diálogo con la Alianza del Pacifico. Ahora bien, la más compleja y larga negociación de libre comercio del bloque con la Unión Europea, que inició en 1995, se mantiene en pleno desarrollo y con pocas esperanzas de culminación.

Como se puede apreciar la agenda de apertura internacional ha sido intensa, pero el caso de la Unión Europea ilustra que el libre comercio no es un tema fácil, ni muy atractivo para el Mercosur. El bloque proyecta una imagen proteccionista y mucho tiene que ver con las tendencias que han imperado principalmente en Brasil, pero también en Argentina. Dos economías fuertes, con un importante mercado interno y alta capacidad exportadora, que por varios años han privilegiado la consolidación de la producción nacional, con un bajo nivel de apertura e inserción en la economía mundial.

Pero los tiempos han cambiado y la situación económica del bloque también y, ahora, la apertura internacional se presenta como conveniente y necesaria; no obstante, se mantiene el rechazo de varios sectores, en particular de los grupos radicales que satanizan la apertura, destacando sus limitaciones, sin apreciar sus beneficios en la generación de empleo, atracción de inversiones y generación de bienestar.

Frente a las limitaciones y rigidez del discurso radical sobre el libre comercio, sería conveniente que el nuevo Presidente de México, Andrés López Obrador, explicara a sus amigos de la región los beneficios que ha logrado México con el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, al punto que ha propiciado su reciente renegociación, con resultados no tan positivos, pero siempre conveniente para México.

Adicional a las diferencias que se presentan al interior de los miembros sobre la estrategia de la apertura, muy marcadas en el Frente Amplio de Uruguay; los problemas económicos en Argentina y políticos en Brasil, representa serios obstáculos para la consolidación del debilitado Mercosur. Pareciera que se agota la estrella del Presidente Mauricio Macri, producto de la presión del radicalismo Kichnerista y el permanente fantasma del peronismo, lo que reduce la capacidad de acción de Argentina. En el caso de Brasil, la crisis política es profunda y no pareciera que la inminente elección de Jair Bolsonaro como Presidente, contribuya al afianzamiento del bloque; su discurso electoral lo presenta aislacionista, proteccionista y poco amigo de la integración regional.

En la lista de problemas no podemos dejar de mencionar que los países fundadores no han querido profundizar en los problemas estructurales del Mercosur, que se incrementan en la medida que no son atendidos. En un muy breve resumen podríamos mencionar que el libre comercio presenta diversos obstáculos; la unión aduanera genera fuertes resistencias; el mercado común poco avanza; la solución de diferencias es deficiente y la equidad ha sido menospreciada. Esperemos que los aires de renovación que están viviendo les permita organizar la casa un paso fundamental para lograr una eficiente inserción internacional.


felixarellano50@yahoo.com




martes, 21 de marzo de 2017

ARIGlobal: ¿Resurge el nacionalismo radical?

ARIGlobal
Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global  

Felix Arellano*     
                                                               
Desde el surgimiento del Estado Nación, formalmente establecido con la firma de la Paz de Westfalia en 1648, su papel en la dinámica mundial ha sido fundamental, podríamos decir que ha sido el epicentro y gran hegemon y, desde los inicios del sistema internacional, los Estados se han caracterizado por un celoso control de su capacidad de acción individual, lo que fue conformando el cuadro de la soberanía absoluta. Ahora bien, con el dinamismo y heterogeneidad que caracteriza a las relaciones internacionales y, en la medida que la interdependencia y la globalización se van fortaleciendo, la acción individual de los Estados va resultando limitada y vulnerable; empero, paradójicamente, estamos observando como el nacionalismo radical está resurgiendo, fundamentalmente en países prósperos económicamente, lo que además de exacerbar la incertidumbre, pudiera conllevar consecuencias negativas, no solo para esos países, sino para el sistema en su conjunto.
Luego de la IIda Guerra Mundial, las complejas transformaciones técnicas y tecnológicas contribuyeron a estimular nuevas visiones y formas de organización del escenario mundial, donde el papel del Estado se va flexibilizando y reduciendo. En este contexto, podemos apreciar el progresivo surgimiento y consolidación de nuevos actores internacionales tales como: las corporaciones transnacionales, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales (ONG). También destaca el creciente desarrollo del multilateralismo y la integración económica.
La creciente interdependencia va generando que temas fundamentales para el funcionamiento de las sociedades y, en particular, para su bienestar, se encuentren cada día más interconectados en el escenario global, podríamos mencionar por ejemplo: el comercio internacional, las telecomunicaciones, las finanzas o los procesos productivos que se van estructurando en cadenas globales de valor a escala mundial.
Pero lo más desafiante para los Estados tiene que ver con los graves problemas que se han desarrollado en el marco de la dinámica global, como los retos ecológicos: calentamiento global, capa de ozono o el agua dulce por mencionar algunos; también nos encontramos con la vulnerabilidad de los derechos humanos o con los llamados ilícitos internacionales tales como: tráfico de estupefacientes, tráfico de órganos humanos, tráfico de personas, tráficos de armas; o los ilícitos financieros, entre ellos la creciente corrupción. Y no podemos dejar de mencionar los desafíos sanitarios globales como el VIH/SIDA, la gripe aviar o el ebola.
Las fuerzas que buscan conformar nuevos Estados independientes en España, Canadá o Bélgica por citar algunos; o los Estados que buscan un mayor aislamiento, con el supuesto objetivo de fortalecer su capacidad de acción y de bienestar; parecieran olvidar que la realidad técnica y tecnológica que vivimos nos interconecta, nos hace interdependientes. Claro que podemos aislarnos, pero con costos sociales muy altos. Lo irracional es que se presente al aislacionismo como una opción para enfrentar las limitaciones del mundo global, pues en la práctica, puede resultar que se agraven los problemas iniciales, y se generen otros nuevos, tanto para el país, como para el conjunto.
Como parte del libreto del nacionalismo radical que estamos observando destaca el rechazo a los procesos de integración económica. Se argumenta, equivocadamente, que la integración es la culpable de problemas económicos, como el desempleo, olvidando la compleja dinámica de la productividad y la competitividad. La integración puede generar problemas sociales, la IV Revolución Industrial, caracterizada por la expansión de la robótica en los procesos productivos, también puede conllevar problemas sociales; pero en ambos casos, la solución no tiene que ver con la destrucción de las máquinas o de los centros de investigación o de los acuerdos de integración.
La tesis que sostiene que frente a los problemas que genera la integración la solución exige profundizarla, no es baladí. En este orden de ideas, no es el aislacionismo, ni la soberanía absoluta con barreras y muros lo que puede resolver los problemas sociales que estamos enfrentando; por el contrario, las soluciones exigen más diálogo, negociación, participación, cooperación, multilateralismo e integración; frente a los problemas globales, se requieren soluciones negociadas globalmente. Todo lo contrario de lo que pregonan las propuestas populistas y autoritarias.

*Profesor   FACES/ ARIG

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Las opiniones emitidas por los articulistas son de responsabilidad individual y en ningún caso comprometen opiniones de la entidad que promueve este espacio.

ARIGlobal: ¿Está en riesgo el sistema comercial liberal?


ARIGLOBAL
Espacio de reflexión sobre la realidad internacional a cargo de docentes e investigadores vinculados al postgrado de relaciones internacionales y globales de la UCV.  Opiniones, comentarios y reflexiones sobre distintos temas de la agenda internacional y de las relaciones exteriores  de Venezuela que combina lo interméstico y global

                                                                                                         
Luis Angarita
El sistema del comercio mundial contemporáneo  se ha venido construyendo desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, contexto en el cual el sistema económico mundial buscaba el establecimiento de un conjunto de normas que permitiesen generar  previsibilidad y confianza a los distintos países, en un momento de urgencia y de reconstrucción de la economía mundial. Así, junto a las instituciones de Bretton Woods, (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial), se hacen esfuerzos para establecer un régimen internacional avocado al comercio internacional.  Pero como las negociaciones comerciales tienen la particularidad de conseguir muchas resistencias, en el contexto de los años cuarenta sólo se pudo materializar un acuerdo provisional de aranceles y comercio, conocido en la literatura como el GATT del 47.
Este foro de negociaciones fue dando forma a lo que hoy en día conocemos como el sistema del comercio mundial que, como régimen internacional[1],  cuenta con un sistema de normas, leyes y procedimientos comunes, que generan la confianza de acudir a un mecanismo cada día más libre y transparente. De esta manera conseguimos que la Organización Mundial del Comercio, creada en el año de 1994, se constituya como un sistema abierto, con negociaciones paulatinas, con agendas ampliadas de los temas comerciales, y con el objetivo común de un comercio más libre e inclusivo.
En esta organización se concentra, lo que en el mundo académico se consideraría como paradigma, es decir, luego de un amplio debate a lo largo del Siglo XX, con argumentaciones a favor y en contra del libre comercio, con sistemas regulatorios sesgados a la protección arancelaria, las negociaciones de la década de los noventa muestra a un mundo orientado casi unánimemente a la apertura comercial, generando así la común aceptación de la comunidad, tanto científica como tomadores de decisiones, de que el libre comercio es el mejor modelo posible dentro del sistema de intercambios comerciales.
Esta visión liberal es la que se ha profundizado desde comienzos de la década de los 90, aunque algunos autores la ubican incluso a principios de los años 80, y marca los principios que rigen las relaciones comerciales, cada vez más libres, previsibles, transparentes y leales. Aun cuando las negociaciones en el seno del organismo multilateral para la profundización de  un sistema más libre puedan complicarse en virtud de la complejidad de cada vez más temas dentro del comercio, la tendencia de cada uno de los países es adaptarse a un sistema que ofrece cada vez más oportunidades, pero a la par, cada vez ofrece más competencia a todos los productores que quieran participar en el comercio mundial.
Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de América, se ponen a prueba todo este conjunto de prácticas que han marcado la tendencia liberal del comercio contemporáneo. Esta discusión se plantea en el marco de la campaña del presidente republicano, quién enarboló un conjunto de propuestas de corte proteccionista, desenterrando los argumentos de la primera mitad del Siglo XX, como protección a la industria nacional, o la defensa del empleo norteamericano. Su principal slogan de campaña era la oferta de “volver a hacer América grande” (Make America Great Again).
Desde la toma de posesión, el ahora Presidente Trump ha realizado Órdenes Ejecutivas que desmantelan el avance de negociaciones comerciales logradas en las pasadas administraciones. Su primer acto fue retirarse del Tratado Transpacífico, cuyo objeto es profundizar el libre comercio en la cuenca del Océano Pacífico, lugar geoestratégico que concentra a la mitad de la producción mundial y las dos terceras partes de la población global.  Entre otras de las acciones más destacadas ha sido la amenaza a las empresas automotrices para que establezcan sus fábricas ensambladoras en territorio norteamericano, en detrimento de México.  Más recientemente, ha anunciado la revisión del histórico Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para pasar a renegociar un sistema de protección comercial con su socio latinoamericano.
Si bien estas actuaciones representan una amenaza a todo el recorrido de negociaciones comerciales vividos en los últimos 30 años, sobre todo por el rol que los Estados Unidos juega en el comercio mundial, también es cierto que, por el otro lado, se han alzado voces en defensa de mantener un sistema comercial abierto y transparente para todos por igual.
En esta oportunidad, las voces de defensa del libre comercio vienen de actores no tradicionales en el tema, como es el caso del presidente chino Xi Jinping, quien en la sesión anual del Foro Económico Mundial celebrado en Davos, sostiene que tanto China como el mundo necesitan de un sistema comercial abierto alertando que “no habrá ganadores en una guerra comercial”, respondiendo a las preocupaciones de un escenario adverso al comercio mundial.
Y en este mismo sentido se han pronunciado distintos foros de integración mundial, como el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), Unión Europea, Mercosur, entre otros, ya que la evidencia estadística ha demostrado que, si bien un sistema de competencias puede perjudicar a los sectores ineficientes de una economía, los países en general, y aquellos en vías de desarrollo y economías emergentes en particular, están en mejores condiciones y participan de mejor manera del sistema de producción mundial y de las cadenas globales de valor gracias a un sistema comercial abierto.
De modo que, si bien las medidas avanzadas desde la nueva administración de los Estados Unidos parece mostrar una gran amenaza al avanzado sistema de negociaciones comerciales, existen también voces que salen en su defensa, ya que, el libre comercio ha demostrado generar mayor bienestar que cualquier otro sistema dentro del comercio internacional.
Profesor FACES/ RRII
Luisangarital@gmail.com



[1] Krasner (1983) la define como conjunto de principios implícitos o explícitos, normas, reglas y procedimientos de decisiones alrededor del cual las expectativas de los actores convergen en una determinada área de las relaciones internacionales

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